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Somos Cyborgs: la reinvención del cuerpo

por Josito
lunes, 23 de junio del 2008 a las 10:20
guardado en


por Ana Martínez-Collado

http://www.polemica.org/modules/smartsection/item.php?itemid=116
 





Tecnología y construcción de la subjetividad.
 
La feminización de la representación cyborg*




"Succionado, absorbido por un vórtice de banalidad... acabas de
perderte el siglo XX. Estás al borde del milenio, ¿cuál?, ¿eso que
importa? [...] Lo cautivador es la mezcla de fundidos. El contagio
ardoroso de la fiebre del milenio funde lo retro con lo posmo,
catapultando cuerpos con órganos hacia la tecnotopía... donde el código
dicta el placer y satisface el deseo".

VNS Matrix (1991), «Manifiesto de la Zorra Mutante» 1


"En lugar de desvanecerse en la inmaterialidad del aire, el cuerpo se
está complicando, replicando, escapando a su organización formal, los
órganos organizados que la modernidad siempre ha considerado como la
normalidad. Esta nueva maleabilidad se encuentra en todas partes: en
los tatuajes y los piercings, las señales indelebles de las marcas y
las cicatrices, la aparición de redes neurales y virales, la vida
bacterial, las prótesis, los enchufes neurales, una vasta cantidad de
matrices errantes".

Sadie Plant (1997), Ceros + Unos, Mujeres digitales + la nueva tecnocultura 2




    En todo este proceso, el sujeto, como todo lo demás, ha dejado de existir como algo fuera del discurso. Somos códigos genéticos, somos escrituras matriciales en el ordenador, somos firmas potencialmente variables en el e-mail, podemos adoptar roles sociales diferentes, podemos transformar nuestro sexo, nuestro género, nuestra identidad, podemos construir/deconstruir nuestro cuerpo, definitivamente un cuerpo sin órganos, sin determinación. Es la época del ser contingente, interpretable, que se reconoce en la ausencia de destino prefijado (ni por la biología ni por ninguna otra ciencia/servidumbre). Es la época del Cyborg, de la identidad como puro artificio. Y, consecuentente, el reto de la representación de una subjetividad no esencialista es tal vez la cuestión más inevitable de nuestra época.

    Todo ello está prefigurado por las nuevas circunstancias: la expansión de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación hacen real el mundo virtual de la red. La World Wide Wed es inevitablemente el nuevo espacio epistemológico y existencial del ser, y ese espacio nos revela meros códigos lingüísticos, puros cyborgs -fusión de máquina y naturaleza, de deseo y lenguaje. «A finales del siglo XX -nuestra era, un tiempo mítico- todos somos quimeras, híbridos teorizados y fabricados de máquina y organismo; en una palabra, somos Cyborgs. El Cyborg es nuestra ontología, nos otorga nuestra política» 3 , escribía Haraway.

    El cyborg -en tanto que metáfora y modelo del nuevo sujeto inesencial- se presenta también como el último gran mito moderno: él recoge, en efecto, todos los sueños de construcción de una subjetividad liberada de carga edípica, de frustración cotidiana, la ilusión emancipatoria de un sujeto pleno, feliz y autorrealizado. Pero sabemos que ese es un sueño falaz, equívoco e interesado, y se trata precisamente de trabajar para desmantelarlo.





La construcción del cyborg:
 
cuerpo y género





«El cyborg es una criatura en un mundo postgenérico»


Donna J. Haraway
(1988), «Manifiesto para cyborgs» 4




    Pues aquí no estamos ante una desaparición del cuerpo. En la era de las tecnologías del cuerpo, en efecto, el cuerpo se resiste más que nunca a desaparecer. Todo lo contrario, los avances en biotecnología, ingeniería genética, técnicas de transformación del cuerpo, hacen posible la creación / reconstrucción de «más cuerpo»: cuerpos soñados, fabulados, imaginados, prometidos. «Más bellos, más sanos, más felices», en definitiva: más cuerpo. La multiplicación de las tecnologías del cuerpo te incitan: no tanto «conoce tu cuerpo» como inventa tu cuerpo. No tanto «el cuerpo verdadero», sino «más cuerpo».


    Pero, ¿cuál es el género de ese más cuerpo, de ese cuerpo intervenido? ¿Cuál es la relación entre las partes del cuerpo producidas / reconstruidas y la identidad de género? ¿Cuando el cuerpo humano es fracturado en órganos, fluidos y códigos genéticos, qué sucede con la identidad de género?

    En la mayoría de los casos la tendencia primaria es la reproducción de la tradicional lógica binaria de la identidad y el género, pero esto supondría limitar los potenciales de las nuevas tecnologías -cuyo potencial es justamente subvertir esa paridad. Sandy Stone, en uno de sus primeros ensayos 5, proporcionaba argumentos claves para el debate contemporáneo sobre la situación del cuerpo en las comunidades virtuales. Bajo su punto de vista, la introducción del cuerpo en el espacio virtual generaba significados imprevistos a través de la articulación de diferencias entre cuerpos y no-cuerpos, espacios y no-espacios. Y en este sentido, insistía en que las nuevas tecnologías no son agentes transparentes que eliminen el problema de la diferencia sexual, sino medios que promueven la producción y organización de cuerpos sexuados en el espacio.

    Ese espacio virtual, por tanto, se representa como una prótesis, como una enorme prolongación de nuestros cuerpos. Siguiendo los análisis de Foucault sobre la construcción del cuerpo desarrollados en su "La historia de la sexualidad" entendemos bien que el cuerpo ha sido siempre conceptualizado y articulado según los diferentes discursos culturales. Si bien se define como «cosa de la naturaleza» es siempre transformado en un «signo de cultura». Inevitablemente, a este cuerpo intervenido le serán imputados ciertos códigos del género y la identidad. Seguramente, es en ello donde residen los mayores peligros, toda vez que la tendencia será a reproducir los heredados, los que se asientan en nuestra memoria histórica. Pero, tal vez...



Feminización de la red.

Cyberfeminismo




«Dentro y fuera de las cavidades de los telares automatizados, de un punto a otro por las épocas del hilar y del tejer, hacia atrás y hacia delante en la fabricación de telas, lanzaderas y telares, algodón y seda, lienzo y papel, pinceles y plumas, máquinas de escribir con sus carros, cables telefónicos, fibras sintéticas, filamentos eléctricos, hebras de silicio, cables de fibra óptiica, pantallas pixeladas, líneas de telecomunicaciones, la World Wide Wed, la Red y las matrices por venir»
Sadie Plant (1997), Ceros + Unos. Mujeres digitales + la nueva tecnocultura 6

    Empecemos por preguntarnos: ¿cuál ha sido y es la intervención de las mujeres en el territorio de la red? ¿es el cyborg una creación realmente transgenérica? ¿es la red todavía un espacio configurado a la medida de los intereses de dominación masculina o existe un activismo feminista consciente y capaz de establecer su territorio autónomo (su TAZ) en este nuevo espacio? ¿tiene género la www, o es ella la disolución de todos los géneros? Seguramente no es ni una cosa ni otra, sino su implosión, un virus activo de creaciones polivalentes, multifacéticas, en un campo de pruebas privilegiado que diseña inevitablemente nuestro futuro.


    Lo primero que parece obligado decir es que el de la red resulta un territorio abiertamente "seductor" para la intervención de las mujeres. «A través del trabajo de numerosas mujeres activistas en la red -escriben Faith Wilding y el Critical Art Ensemble- hay ahora una presencia cyberfeminista que es fresca, desvergonzada, ingeniosa, e iconoclasta frente a muchos de los principios del feminismo clásico. Al mismo tiempo, es evidente que el cyberfeminismo sólo ha dado sus primeros pasos» 7. Coincidiendo con el desarrollo de un feminismo expandido -característico de los años 90: mucho más plural y con un carácter mucho más abierto que ciertos anteriores feminismos dogmáticos-, el cyberferminismo también ha adoptado esa misma actitud libre, diversa y sin prejuicios. Y se ha lanzado a la colonización de un nuevo territorio procurando dejar atrás las historias anacrónicas y el continuo temor a «la violación virtual (es decir, del feminista estado de seguridad)» 8

    De entrada, el clima es de optimismo, el de un partir de cero. Desde luego no hay nada mejor que un nuevo territorio para descubrir, para soltarse las cadenas. Pero como en cualquier vieja historia de expansión y colonización los protagonistas somos nosotr@s. Nosotr@s con nuestras herencias, con nuestro pasado y con todos los perjuicios acumulados. Y los estereotipos y los roles se transmiten en silencio a lo largo de la historia. No habrá pues de extrañarnos verlos reaparecer, máxime en un territorio que, no podemos olvidarlo, debe su origen a la necesidad de mantener la comunicación militar en una situación de emergencia mundial.

    En la época de los simulacros, acaso solo el simulacro sea más real que la realidad: y ése es el territorio en que crece la red, tan irreal al menos como la misma realidad. En la red todos, por igual, carecemos de identidad fijada, esencializada. En los comienzos de un siglo 21 aparentemente construido bajo la protección engañosa de un falso estado del bienestar sostenido, nuestro reto parece hoy el de cómo abordar la construcción de ese sujeto post-humano, inesencial, desde una perspectiva feminista, desde la perspectiva propia de la mujer.



Feminización y máquina:
 
la fuerza infiltrada de lo subversivo




«El clítoris es una línea directa a la matriz»

VNS Matrix
(1991), «Manifiesto de la Zorra Mutante».

«Y cuando ordenador era un término que se aplicaba a trabajadores de carne y hueso, los cuerpos que los componían eran mujeres. Hardware, software, wetware... antes de sus comienzos y más allá de sus límites, las mujeres han sido las simuladoras, ensambladoras y programadoras de las máquinas digitales»

Sadie Plant
(1997), Ceros + Unos. 9

«Chúpame el código»

VNS Matrix
(1991), «Manifiesto de la Zorra Mutante»


    Alianza de mujer y máquina: «Soy una cadena binaria -escriben todavía las VNS Matrix-. Soy puro artificio. Lee mi memoria RAM. Cárgame en tu imaginación pornográfica. Escríbeme... La red es la niña salvaje, zorra/mutante, partogenética, del Gran Papá Mainframe.» El espacio cybernético es expresado como una criatura de perfil femenino -la Matriz (la Matrix) es el lugar origen, el lugar de creación de la máquina- un territorio femenino. Pero relativo a una «feminidad» definida ella misma en términos de «niña salvaje», como fuerza subversiva. Como criatura salvaje que se multiplica y diversifica por todo el sistema, invadiéndolo todo. Su rebelión será inesperada -«somos el accidente maligno que cayó en tu sistema mientras dormías. Y cuando despiertes, terminaremos con tus falsas ilusiones digitales, secuestrando tu impecable software».

    Pero, ¿dónde está la subversión? ¿Cuáles son esos elementos femeninos infiltrados en el sistema de la comunicación mundial? ¿Acaso detrás de los velos de la historia, en la «real existencia histórica de miles de mujeres» que son el éjercito de la infraestructura que permite el funcionamiento de la sociedad moderna -esas mujeres que, incesantemente, atienden la intendencia de la sociedad? ¿Dónde se esconden realmente los elementos femeninos que contribuirán a hacer igualitarias esas estructuras de poder que han favorecido desde siempre discriminatoriamente a los hombres? ¿En la feminización, en el sexo, en los velos, en el tejido, en la capacidad para mantener la infraestructura? ¿En la matriz?

    Sadie Plant apuesta por la matriz. A partir de la historia de Ada Lovelace, la primera programadora de ordenadores del mundo, reivindica esa construcción alternativa que se halla en la misma estructura de la máquina, en el mismo procesador del sistema. Ada Lovelace inventó el sistema binario de funcionamiento de los telares automatizados, el primer ejemplo de lo que más tarde se conocería como programación de computadoras. Los unos y ceros del código máquina parecen constituir los símbolos perfectos de la constitución ortodoxa de la realidad occidental -bien y mal, verdadero y falso, activo y pasivo, hombre y mujer. Pero uno más cero suman uno. El hombre lo es todo y la mujer no existe. Ella es «no todo», «no totalidad». No existe la categoría mujer. Ella es espacio vacío, hueco, negación.

    Frente a ese esquema, la matriz digital supone el lugar de su subversión. En ella se anulan las diferencias de los géneros constituidos. No existe oposición, porque no existen contrarios. La diferencia entre el Uno y el Cero ya no define pares enfrentados, sino la posibilidad de crear una red infinita de posibilidades, de diferencias multiplicadas. Se habla entonces de una feminización que no es, en modo alguno, constitución de lo femenino. Sino feminización como metáfora de la desjerarquización.


    Fin del uno. Tod@s somos «otros», tod@s habitamos entonces ese «sexo que no es uno» 10 . A partir de ello, Sadie Plant desarrolla la idea central de su pensamiento: «La cibernética es feminización. La tecnología puede aportar al feminismo algo que nunca tuvo a su disposición, la oportunidad de borrar lo masculino de principio a fin» 11 . La metáfora de la matriz es esencial, en tanto que convierte a la mujer en una fuerza simbólica definitiva. El código binario de la máquina reemplaza a los generadores habituales de valor (el falo, la ley, el padre: los «unos»). Bajo esa perspectiva, las transformaciones tecnológicas y los nuevos paradigmas científicos y cibernéticos desafían la supuesta superioridad masculina. Y hacen coincidir su sistema de funcionamiento con la trama de finas hebras y procesos que han ido tejiendo las mujeres. Sadie Plant apuesta por la alianza entre mujeres, máquinas y la nueva tecnología, como lo verdaderamente revolucionario. En este contexto, la red aparece como la representación más eficaz y brillante de lo que podría llegar a ser nuestro futuro: «De todos los medios de comunicación y máquinas que han aparecido a finales del siglo XX, la red se ha considerado como el compendio de la nueva distribución no lineal del mundo. Sin límites en cuanto al número de nombres que se pueden utilizar; un individuo puede convertirse en una explosión demográfica en la red: muchos sexos, muchas especies. Sobre el papel no existen límites a los juegos que se pueden jugar en el ciberespacio» 12.



La política cyborg de la escritura digital

¿Un paso más en la escritura de la differance?



http://faculty.pittstate.edu/~knichols/kahlobroken.jpg


Ain't I a Woman?
Sojourner Truth (1881-1886) 13


«El sujeto nómada que propongo es una figura que enfatiza la necesidad de actuar a la vez al nivel de la identidad, de la subjetividad, y de las diferencias entre las mujeres. Son exigencias diferentes que corresponden a prácticas diferentes. La multiplicidad aparece en una secuencia desplegada en múltiples capas, en las que las discontinuidades e incluso las contradicciones pueden encontrar su lugar»

Rosi Braidotti
, Nomadic Subjects. Embodiment and Sexual Difference in Contemporary Feminist Theory 14


    Feminización como metáfora y efectuación del procedimiento deconstructivo. Subversión del sistema que no concluye con la inversión de las jerarquías, sino que persigue la destrucción interna de todos los sistemas jerárquicos -diseminándolos en un tejido expandido de redes, de diferencias, de multiplicidades. «La deconstrucción no puede limitarse o pasar inmediatamente a una neutralización: debe, por un gesto doble, una ciencia doble, una escritura doble, practicar una inversión de la oposición clásica y un desplazamiento general del sistema. Sólo con esa condición se dará a la deconstrucción los medios para intervenir en el campo de las oposiciones que critica y que es también un campo de las fuerzas no-discursivas» 15

    El hipertexto como archiescritura. «El hipertexto hace posible que «un único hilo conductor, o unos pocos...» se aúnen en un «tejido de interrelaciones» en el que «la fuerza de una conexión se deriva de la superposición parcial de muchas hebras de conexión distintas entre los temas y no de un filamento único, que recorre una multitud de temas» 16 La archiescritura es el espacio testigo del diferir de la diferencia, irreductible a cualquier lógica dual. Y su mejor metonimia es indudablemente el link: en él la archiescritura se evidencia no una escritura primordial sino el signo mismo de la pluralidad de todas las escrituras, la implosión misma del lenguaje. La archiescritura es la diseminación de la comunicación: el hipertexto es su idioma y el link su verbo mismo.

 Feminización de la red así por un ejercicio deliberado de archiescritura. Para el feminismo, se trataría de transformar «la política del cuerpo de la escritura femenina» para acercarla a una «política cyborg de la escritura digital», siguiendo la sugerencia de Theresa Sentf 17 . La política cyborg de la escritura digital se piensa a sí misma en el espacio de lo virtual como ejercicio de todas las combinaciones posibles de la subjetividad. No estamos hablando, por tanto, de importar o recuperar en modo alguno los supuestos atributos tradicionales de lo femenino. Sino del ejercicio -desde la libertad de prejuicios- del deseo, en un lugar que se define como urdimbre infinita de relaciones en ausencia de jerarquías, un lugar cuya estructura excusa, en principio, la presencia de cualquier determinación falocéntrica.




¿Es el cyborg femenino?


 
Robyn: ¿Julia, eres una mujer?
Julia: Soy femenina.
Robyn: dime Julia, ¿eres humana?
Julia: No cuando tengo la regla...


Blade Runner
(1984)


    El cyborg no es, y La mujer está tachada. El cyborg es sin duda una de las figuraciones más brillantes de la identidad posthumana -en tanto que híbrido de ser humano y aparato electrónico o mecánico, organismo embebido en un sistema de información cibernética.

    Organismos cybernéticos, androides, replicantes, humanos biónicos, hombre/máquinas e híbridos, los cyborgs representan una infamiliar «otredad» frente a la estabilidad de la identidad humana. Al cuerpo del cyborg se le considera transgresivo con el orden de la cultura dominante, y no tanto por ser una naturaleza construida, sino por su diseño híbrido. Están abiertos a todas las posibilidades del ser. No son seres que procedan de la transmisión especifica de un código heredado, sino el resultado de una ingeniería, del laboratorio, de una aplicación del conocimiento al deseo o la voluntad. Por esta razón, el cyborg nos proporciona también un contexto privilegiado para estudiar la identidad de género como resultado de una producción simultánea de materia (cuerpo) y ficción (cultura).


    Al igual que el cyborg, La mujer es tambien ensamblaje, mascarada, ficción, construcción artificial. Anne Balsamo, siguiendo el mapa de Haraway en que superpone la identidad de la mujer sobre la imagen del cyborg, escribe: «ambos son simultáneamente -simbólicamente y biológicamente- producidos y reproducidos a través de interacciones sociales. El «self» es un producto interaccional; el cuerpo es otro» 18


    El cyborg no existe y la mujer no es. En la era de las tecnologías del cuerpo, la oposición entre naturaleza y cultura desaparece. El cuerpo femenino -todo cuerpo- es una construcción artificial entre varios sistemas de significado. El lugar de la experiencia utópica para vivir provisoriamente identidades parciales, contingentes. Y para explorar, reventando desde dentro, todos los sistemas parciales de cualesquiera identidades.


    Pero todo ello no puede hacernos olvidar la pregunta -y experimentar un escalofrío al recordarla- por la mujer «real» y concreta, nuestra experiencia determinada por la historia y por las relaciones concretas de poder y dominación. ¿Cuál es esa mujer «real»? ¿Acaso aquella construcción artificial que aparece y viene a ser cuando su universal imposible, aquél tachado de La mujer, toma conciencia de su no existir, de su darse como pura otredad, mera negatividad...?



La promesa de los monstruos en el siglo XXI.

Hacia lo transgenérico.
 

«Ya sé que piensas que casi todo el trabajo está ya hecho, y que la parte que no se vé es pequeña. Pero, y aunque el cambio individual es el fundamento de todo, no es donde todo termina. Quizás sea el momento de sentar las bases para la próxima transformación»

Sandy Stone
(1991), «El imperio contrataca: Un manifiesto post-transexual» 19


    Tal vez estamos ante la más bella utopía que la humanidad ha podido concebir: la posibilidad de darse forma (y destino) a sí misma. El cyborg olvida el pasado y construye el futuro. El cyborg -asociado inevitablemente a la representación de lo monstruoso, la construcción antinatural y liberada de la norma- es la encarnación de la diferencia. La pregunta, sin embargo, sigue siendo la misma: ¿podrá también liberarse en él el discurso de la diferencia?. Los cuerpos se transforman pero las ideologías se mantienen.


    Los míticos replicantes de Blade Runner no podían escapar de sus códigos de identidad -Roy quiere prolongar la duración de su vida, y Rachel, la más humana de tod@s, llora al descubrir que su memoria y sus recuerdos no son más que un programa implantado. Los complejos mecanismos de la construcción de la subjetividad esconden en sus entrañas los impulsos del deseo, de la completud, y de la felicidad, en una maraña de contradicciones irresueltas. Y esa artificialidad de la identidad es común a cyborgs y humanos -¿Todavía podemos hablar de la diferencia?


    La verdadera dificultad es la de asumir el reto de ir transformando roles, patrones de identidad y estereotipos de género. Está claro: no se trata de pensar lo transgenérico como un «lenguaje común», sino antes bien como «una poderosa e infiel heteroglosia» 20. El género se define como una construcción social y política, independiente de las mismas categorías de cuerpo y biología, y sus determinaciones. Pero el horizonte de lo transgenérico no puede nunca definirse como anulación de las diferencias, postulando un estado entrópico de androginia. Al contrario, imaginamos su posibilidad como una producción de género absolutamente diseminada: dibujando un mapa de coaliciones abiertas y ensamblajes de toda índole que impidan cualquier definición cerrada, cualquier distribución estable de la diferencia.


    Asistimos a un movimiento imparable. Lento y difícil, porque todos los sistemas se resisten a su caída y se reestructuran sin cesar. Pero las aguas se desbordan constantemente en lo privado y en lo público, a pesar de dinámicas largamente consolidadas. Podemos incluso hablar de una batalla viral en todos los sistemas lingüísticos. Judith Butler insiste en la transformación a través de la performatividad, a través de los actos conscientes de ejercicio de la diferencia. Escribe: «El género no es algo escrito pasivamente en el cuerpo, no está determinado por la biología, el lenguaje, lo simbólico ni la historia triunfante de la dominación patriarcal. El género es siempre algo que se pone encima, que se añade, bajo tensión, diaria y constantemente, con ansiedad y placer; pero si este acto continuo es tomado equívocamente como algo dado, ya sea lingüístico o natural, entonces su potencia se limita a expandir corporalmente el campo cultural a través de actuaciones concretas» 21


    Muchas -y muchos- trabajamos ahí. Los media de la cultura siguen importando sus códigos tradicionales -la publicidad, las películas, los juegos de consola. Sin embargo, las artistas, las teóricas, y en general las mujeres contemporáneas, reivindican su capacidad de elección. Desmitifican y desajustan los valores establecidos para los géneros. Disfrutan de sus propias palabras, de su propio placer. Luchan por la fractura de la práctica como acto consciente y como acto político.


    Desde esta perspectiva, y en la medida en que una utopía es necesaria para dibujar un horizonte, la www es un espacio privilegiado para diseñar nuestro futuro. En la matriz digital el organismo cybernético tiene una posibilidad real de reescribir las relaciones estereotipadas de la identidad, el género y la sexualidad que permitan en un futuro reestructurar personas, derechos y responsabilidades.

 

Ana Martínez-Collado

Rizomas








Notas




1
. VNS Matrix, (1991) «Manifiesto de la Zorra Mutante», en «estudios on line sobre arte y mujer», http://w3art.es/estudios

2. Sadie Plant (1997), Ceros + Unos, Mujeres digitales + la nueva tecnocultura, Destino, Barcelona, 1998, pp. 174-175.

3. Donna J. Haraway (1984), «Manifiesto para cyborgs: ciencia, tecnología y feminismo socialista a finales del siglo XX», en Ciencia, cyborgs y mujeres. La reinvención de la naturaleza, Cátedra, Madrid, 1991, p. 254.

4. Donna J. Haraway (1984), «Manifiesto para cyborgs: ciencia, tecnología y feminismo socialista a finales del siglo XX», Op. Cit., p. 255.

5. Allucquère Rosanne Stone, «Will the Real Body Please Stand Up?» en Michael Benedikt, Ed. Cyberspace. First Steps, MIT Press, 1992.

6
.
Sadie Plant (1997), Ceros + Unos, Mujeres digitales + la nueva tecnocultura, Op. Cit., p. 19.

7. Faith Wilding and Critical Art Ensemble, "Notes on the Political Condition of Cyberfeminism" http://w3art. es/estudios

8.
Critical Arts Ensemble, ¿Qué es postfeminismo?, http://w3art. es/estudios

9. Sadie Plant (1997), Ceros + Unos, Mujeres digitales + la nueva tecnocultura, Op. Cit., p. 3.

10
.
Luce Irigaray (1977), Ce sex qui n'en est pas un, Minuit, Paris.

11.
Sadie Plant, «Feminisations: Reflections on Women and Virtual Reality», en Lynn Hershman Leeson, Ed. Clicking In, Bay Press, 1996, p. 132.

12
. Sadie Plant (1997), Ceros + Unos, Mujeres digitales + la nueva tecnocultura, Op. Cit., p. 52.

13. Sojourner Truth (1881-1886), «Ain't I a Woman?», Writing on the body. Female embodiment and Feminist Theory, edited by Katie Conboy, Nadia Medina, Sarah Stanbury, Columbia University Press, United States of America, 1997, p. 231.

14
. Rosi Braidotti, Nomadic Subjects. Embodiment and Sexual Difference in Contemporary Feminist Theory, Columbia University Press, New York, 1994, p. 171.

15. Jacques Derrida (1972): Márgenes de la filosofía, Ed. Cátedra, Madrid, 1989, p. 371.

16. Sadie Plant, (1997), Ceros + Unos, Op. Cit., p. 18.

17. Theresa M. Senft, "Interpretar el cuerpo digital -una historia de fantasmas», http://w3art. es/estudios

18
. Anne Balsamo, Technologies of the Gendered Body. Reading Cyborg Women, Duke University Press, United States of America, 1997, p. 34.

19
. Sandy Stone (1991), «The Empire Stricks Back: A Posttransexual manifesto», Writing on the body. Female embodiment and Feminist Theory, edited by Katie Conboy, Nadia Medina, Sarah Stanbury, Op. Cit., p. 354.

20.
Donna J. Haraway (1984), «Manifiesto para cyborgs: ciencia, tecnología y feminismo socialista a finales del siglo XX», Op. Cit., p. 311.

21
. Judith Butler, «Performative Acts and Gender Constitution. An Essay in Phenomenology and Feminist Theory», Writing on the body, Op. Cit., p. 415.

Los cuerpos ficticios de la biomedicina. el proceso de construcción del género en los protocolos médicos de asignación de sexo en bebés intersexuales

por Josito
lunes, 23 de junio del 2008 a las 01:16
guardado en

Nuria Gregori Flor

Investigadora predoctoral, Universidad de Valencia (España). E-mail: nugreflor@hotmail.com

Resumen

El nacimiento de un bebé del cual no se puede decir si es niña o niño con una simple inspección visual, supone la activación de una serie de resortes médicos y tecnológicos dirigidos a desvelar qué se oculta detrás de tal indefinición genital. Todos los esfuerzos dedicados a elaborar categorías, definiciones, criterios y protocolos para diagnosticar tal ambigüedad, así como el auge en investigación y desarrollo de nuevas tecnologías biomédicas para corregirla, revelan la inquietud que provoca dentro de nuestro orden sociocultural la ambigüedad y lo inclasificable en relación al sexo, al género y a la sexualidad. Los mandatos de un orden "monosexual" -la idea de que una persona sólo puede tener un único sexo/género y que este es estable para toda la vida- y del conocido como "dimorfismo sexual" -la creencia o convicción dominante en Occidente de la existencia de tan sólo dos sexos posibles, mujer y varón- obliga a confeccionar cuerpos ficticios que eliminan la verdadera variabilidad sexual humana. Será la institución médica y los profesionales médicos responsables de estos recién nacidos, los encargados de buscar qué sexo "verdadero" se esconde detrás de tanta ambigüedad, erigiéndose como responsables del proceso de sexuación en nuestra sociedad.

 

Palabras clave

Intersexualidad, asignación de sexo, identidad sexual/de género, proceso de sexuación, medicalización.

Abstract

After the birth of a child, when it is not possible to determinate whether it is a girl or a boy by simple visual inspection, the application of different medical technologies is required, in order to unveil what lies behind the genital uncertainty. All the efforts to create categories, definitions, criteria and protocols to define such ambiguity, and the boom of investigation with new biomedical technologies to correct it, reveal the anxiety provoked, in our socio-cultural order, by this ambiguity and the unclassifiable in relation to sex, gender and sexuality. The rules of our "monosexual" order -the idea that a person can only have one single sex/gender which is stable throughout its whole life- and of what is know as "sexual dimorphism" -the dominant belief or conviction, in the western world, that only two possible sexes, female and male, exist- force the creation of fictitious bodies which eliminate the real human sexual variability. Thus, medical institutions and, specifically, the physicians in charge of the newborn children have the responsibility to find out the "real" sex hidden behind this ambiguity, establishing themselves as the ones responsible for the sexuation process in our society.

Key words

Intersexuality, sex assignment, sexual/gender identity, sexuation process, medicalization.

Introducción

 

"La verdad biológica es, rara vez, una verdad completa y estable, sino fragmentaria y provisional" (Gregorio Marañón, 1930)

E

l siguiente artículo hace un recorrido analítico alrededor de la etiqueta diagnóstica o nosológica de "intersexualidad" o de "estados intersexuales". Concretamente sobre los discursos médicos que nombran, definen y clasifican la intersexualidad, sobre los protocolos de diagnóstico y tratamiento de los denominados por la biomedicina bebés "intersexo", así como las prácticas médicas sobre cuerpos "intersexo". La información ha sido obtenida de manuales, artículos y revistas de divulgación científica especializados en endocrinología, ginecología, genética, urología y cirugía, y también de las entrevistas realizadas a profesionales médicos -de las especialidades de ginecología, pediatría endocrinológica, urología y cirugía- que trabajan actualmente en instituciones sanitarias españolas -hospitales, centros de salud y clínicas de carácter público o privado-, diagnosticando, y por tanto planificando acciones sobre personas que sitúan bajo la etiqueta de algún síndrome intersexual.

El foco de atención de este artículo se va situar en el ámbito de los presupuestos médicos sobre sexo, género y sexualidad presentes de forma más o menos explícita en los discursos y prácticas médicas existentes en los protocolos de diagnóstico y tratamiento de bebés intersexuales.

La historia del cuerpo intersexual, anteriormente conocido como hermafrodita, es la historia de un cuerpo vigilado, castigado y regulado, tal como indica Foucault (1998), por el hecho de ser diferente o inusual. En Vigilar y Castigar (1998), el autor explica cómo han cambiado las formas de castigo, pasando de una regulación del cuerpo más directa, cruenta y represiva para volverse, en manos de las instituciones, en concreto de la institución médica, en una forma de castigo más sofisticada e indirecta. Así, el cuerpo sexuado es sometido a esta nueva forma de poder que Foucault bautizó como "biopoder" incluso antes del nacimiento. El proceso de segregación entre "normales" y "anormales", o lo que es lo mismo, entre "sanos" y "enfermos" o "patológicos", comienza ya en el vientre materno mediante las técnicas de diagnóstico prenatal. Es difícil escapar al cerco creado por los circuitos institucionales médicos en los primeros años de vida: el seguimiento continúa en la sala de paritorio de cualquier hospital y con las revisiones periódicas realizadas en los servicios de pediatría de los centros de salud donde los programas de salud se preocupan por clasificar a los niños dentro de percentiles marcados para cada edad y sexo, de hacer cumplir el calendario vacunal vigente y de detectar cualquier "anomalía" o "problema" que pudiera aparecer. El diagnóstico está asegurado. Nadie es capaz de burlar la vigilancia institucional sobre el cuerpo en nuestra sociedad.

En este sentido, el cuerpo sexuado es blanco seguro del aparato biomédico. La institución homologada para legitimar el sexo de los individuos en nuestra sociedad es la institución médica y los profesionales médicos que trabajan en ella, y en consecuencia, los discursos que surgen de ella son cada vez más sociales e impregnan cada día más el imaginario social sobre el cuerpo, el sexo y la sexualidad.

¿Cómo y por qué somos intersexuales?

 

"Las fantasmagorías de la naturaleza pueden promover los extravíos del libertinaje" (Foucault ,1985) 

En cualquier definición de intersexualidad o de un estado intersexual de un manual o tratado de endocrinología pediátrica (Behrman, 1990; Argente, 2000), de ginecología (Botella Llusiá, 1993; Calaf, 2000) o de genética (Thomson, 2002), así como en las obtenidas en las entrevistas realizadas, va precedida de una explicación sobre cuál es el proceso normal de diferenciación sexual en los humanos y qué debemos entender como sexo biológico o constitucional. Siguiendo a Audí Parera (2002), la biomedicina ha distinguido clásicamente tres etapas o niveles de diferenciación sexual: el sexo genético -células 46 XX o 46 XY- , el sexo gonadal -ovarios o testículos- y el sexo genital -vagina, vulva, pene, próstata- que quedan determinados en el periodo fetal. Durante la infancia, pero sobre todo durante la pubertad y en el adulto, hay que añadir el sexo fenotípico -caracteres sexuales secundarios-, el psicosexual y el sexo social.

En este proceso fisiológico intervienen multitud de factores, enzimas y hormonas que como resultado de continuas reacciones químicas definirán sexualmente el nuevo ser. La forma en que la biomedicina explica este proceso nos remite a un delicado mecanismo de extremada complejidad en el cual cualquier fallo, por mínimo que sea, puede romper la cadena "normal" de formación de un supuesto dimorfismo sexual en humanos y aparecer un estado intersexual. Por ejemplo, dentro de esta lógica explicativa del proceso de sexuación humana, Calaf (2000) expone cómo las alteraciones producidas en el proceso de diferenciación sexual normal, a partir del sexo genético, pasando por el gonadal, al sexo genital o fenotípico, producen estados intersexuales o intersexos. Es decir, situaciones patológicas en las que el aparato genital externo evoluciona tan sólo de forma parcial hacia una diferenciación de tipo masculino, haciéndose difícil la atribución de un sexo social determinado (2000: 67). Piró Biosca por su parte, define los estados intersexuales como "resultado de errores en el desarrollo del feto, ya sea a nivel cromosómico, embriológico o por defectos bioquímicos" (2002: 129) y Gracia Bouthelier como "consecuencia de diversas alteraciones en la compleja fisiología que da origen a una buena formación tanto de genitales internos como externos" (2002: 83). Según esto, cualquier combinación posible que no responda a la secuencia prevista de diferenciación sexual entra en la esfera de lo patológico, de lo alterado o de lo erróneo.

De los discursos obtenidos a partir de las entrevistas a profesionales médicos se extrae que en muchas ocasiones, en la práctica clínica cotidiana, se empieza a hablar de intersexualidad simplemente cuando aparecen unos genitales que no responden a las expectativas morfológicas establecidas culturalmente para mujeres y para varones:

Una situación intersexual es aquel sujeto que nace y tú no puedes definir si es chico o chica o que hay razones para que tú no puedas, simplemente por los genitales externos, definirte hacia un lado o hacia otro. Eso ya a mí me parece suficiente como para definir una situación intersexual (Entrevista a NR, Enero de 2005).

En última instancia, la apariencia genital externa puede ser suficiente para hablar de intersexualidad, independientemente de que exista o no disfunción orgánica. La variabilidad genital en este caso se problematiza, y en consecuencia, se medicaliza. En cualquier caso, la explicación biomédica del proceso normal de diferenciación sexual y de los problemas o errores surgidos en esta secuencia, transforma la variabilidad sexual humana en estadios patológicos de ambigüedad genital producto de errores en el desarrollo[1].

Protocolos médicos de determinación del sexo definitivo

 

"AC- ¿Es algo grave doctor?

D- No, no, en absoluto. Aunque habrá que intervenir, desde luego.

AC- ¿Intervenir?

D- Si, pero no se alarme; será muy sencillo.

AC- Perdone doctor, pero yo físicamente me encuentro muy bien. No veo la relación que...

D- Pues la hay. Claro que la hay. No se puede tener la mente enferma sin que el cuerpo lo este también. Y no se trata precisamente de una dependencia o interrelación, sino de una completa y total identidad.

AC- Le agradeceré que me hable sin rodeos. Yo soy una mujer fuerte, y valiente.

D- Ya lo sé. Y tiene razón en todo, excepto en una cosa: es usted fuerte y valiente, pero no es usted una mujer, no lo es."

Jaime de Armiñan (1971) "Mi querida señorita".

Podemos asegurar, que con anterioridad al trabajo del polémico pediatra psicoendocrinólogo John Money, no existían protocolos para el tratamiento de la intersexualidad tal y como es entendida desde la práctica médica actual. Sus protocolos surgieron en la década de los cincuenta partiendo de la teoría en la cual defendía que la identidad de género[2] es neutral en el nacimiento y en la infancia temprana y que posteriormente se determina por los genitales y la crianza. Dicho de otro modo, que la identidad de género sería exclusivamente el producto de la crianza y de la socialización. Su tesis titulada Hermafroditismo: Una Investigación en la Naturaleza de una Paradoja Humana (1952) trataba sobre lo que él consideraba "experimentos de la naturaleza", refiriéndose a los individuos que investigó como "individuos nacidos con un defecto congénito en sus órganos sexuales" (Money, 1982: 5). Para el autor, el hermafroditismo significa que un niño nace con su anatomía sexual impropiamente diferenciada, es decir, que está sexualmente inacabado (Money, 1982: 24).

En los años sesenta, los avances de la cirugía plástica combinados con esta teoría de "Genitales + Crianza" de la identidad de género de Money, aportaron una racionalización teórica que condujo a los médicos a recomendar la cirugía "correctiva" en muchos tipos de recién nacidos intersexo. La idea era que, una vez asignado médicamente el sexo del bebé, hacer que los genitales se vieran estéticamente correctos -ya fuera de niño o de niña-, y luego criarle en su correspondiente género, creyendo que crecería con la identidad de género asignada. Sin embargo, afirmaban que los dos años era la edad crítica en la cual se fijaba la identidad de género, sin posible vuelta atrás. El caso tratado por Money que monopolizó durante varias décadas la literatura médica sobre intersexualidad fue el conocido como caso John/Joan[3]. Este experimento sentó precedente para la realización de reasignaciones de sexo como tratamiento estándar en miles de recién nacidos con genitales "anómalos". Su planteamiento liberaba, al menos en teoría, a los sujetos inmersos en la dificultad de llevar vidas de hombres y de mujeres sin poseer las "especificaciones biológicas" de su sexo.

A pesar de que en la actualidad los protocolos que John Money desarrolló son duramente criticados por el estamento médico, comprobaremos que paradójicamente, los discursos y protocolos actuales en España para situaciones intersexuales no se alejan tanto de sus orígenes. A día de hoy, los protocolos que se siguen en España para decidir el sexo definitivo que se asignará a un recién nacido intersexual responden, en mayor o menor grado[4], a diferentes criterios: se considera la anatomía de los genitales externos, el cariotipo, el tipo de gónadas que presente -esto marcaría la capacidad reproductora futura-, los resultados endocrinológicos o respuesta hormonal, la capacidad funcional, las posibilidades de reconstrucción quirúrgica y la decisión o expectativas de los padres; aunque en última instancia, el propio criterio del profesional médico que está a cargo de esa persona, y dependiendo de la experiencia que tenga en situaciones similares, inclinará la balanza hacia lo "femenino" o hacia lo "masculino".

IMAGEN 1. Esquema con los criterios en la asignación de sexo definitivo en bebés intersexo

(Elaboración propia).

A continuación nos detendremos en algunos de estos criterios con el fin analizar las asunciones sobre el sexo, el género o la sexualidad que subyacen en determinados discursos y prácticas médicas en el proceso de asignación de sexo en bebés intersexuales.

1. "El tamaño importa": Sobre dimensiones y placeres

 

"I remember laying in bed late one night after my partner and I made love, my clitoris still feeling the warmth and wetness of the inside of her vagina. It felt good. But I wondered, "Am I the only woman who has done this? Am I the only woman whose clitoris knows the feeling of penetration?"

Kim (1999). "As is", en Dreger (1999)

La anatomía o la morfología genital será el marcador primero y principal para decidir el sexo futuro del recién nacido. Son muchos los esfuerzos dedicados a definir lo que se considera normal o anormal en relación a los genitales externos, así como enorme es el abanico terminológico confeccionado para concretarlo. Pero, ¿qué forma y tamaño deben tener los genitales externos de un recién nacido para que sean considerados clítoris o por el contrario, pene?, ¿qué dimensiones debe albergar una vagina para que no se plantee una reconstrucción de la misma?

Por lo que se refiere a la forma, una estructura fálica precisa estar surcada por una uretra para que sea tipificada como pene y un clítoris, "para que no haya ninguna duda tiene que ser un clítoris que no se vea" (Entrevista a AS, Mayo de 2005). En cuanto al tamaño, son escasos y muy difusos los estudios sobre el tamaño normal de los genitales en un recién nacido, por lo que los criterios en los que se basan para actuar acaban fundamentándose en muchas ocasiones en la propia experiencia profesional:

A pesar de todo, uno dice, con todos los errores, que un pene de un niño debe medir 4 cm. medido como dios manda, como media. Un recién nacido a término son 3.5, más dos desviaciones estándar, que son más 0.8. Pues ya tienes el 4. Yo, para que los residentes se acuerden digo: Mirad, un pito que mide menos de 4, ¡ojo! Si un pito mide de 4 para arriba tranquilidad, que en principio no tiene que tener nada. (Entrevista a PE, Junio de 2005).

IMAGEN 2. Esquema con las medidas aceptables médicamente para penes y clítoris (Kessler; 1998).

Si bien es cierto, que comparando los estudios existentes con los estándares sobre las medidas y morfologías normales de pene y testículos con los estudios sobre clítoris y labios, son más escasos y mucho más recientes estos últimos. En este sentido, la psicóloga social Suzanne Kessler, en su libro Lessons from the intersexed (1998) hace referencia al androcentrismo en el diagnóstico y tratamiento a intersexuales y plantea además hasta qué punto el hecho de que comiencen a estandarizarse estas medidas tiene un efecto contraproducente al inducir a aplicar cirugía "normalizadora" donde antes no se hacía. La autora también analiza la terminología y los presupuestos médicos en cuanto a la forma y el tamaño de los genitales, elaborando una gráfica en la cual presenta las medidas consideradas "normales" médicamente para penes y clítoris, así como aquellas medidas que entran dentro de un espacio de indefinición y que por lo tanto, hacen necesaria la intervención quirúrgica.

También existen criterios para evaluar los tamaños de la vagina, que se relacionan tal y como avanzaba Weeks (1993), con significados culturales sobre el grado de satisfacción sexual. El ideal sobre tamaños de vaginas habla de "vaginas que abrazan penes" (Entrevista a AM, Febrero de 2005) y de lugares estratégicos donde se sitúa el famoso punto G en la mujer. Según este presupuesto, el orgasmo femenino sólo se podría alcanzar a través del punto G que está situado al final de la vagina.

Muy lejos de lo que la naturaleza nos presenta, médicamente existen pocas posibilidades morfológicas para hablar de genitales "normales". Sin embargo, es abundante la terminología elaborada desde la biomedicina para hablar de alteraciones o anormalidades genitales. Por lo que respecta a esta abrumadora terminología referida a la morfología genital nos podríamos cuestionar: ¿De qué hablan las historias clínicas y los manuales médicos sobre estados intersexuales cuando utilizan términos como "megaclítoris", "micropene", "hipertrofía de clítoris", "microfalo", "cuerpos cavernosos hipertrofiados", "pseudopene", "situación cliteroidea de 2cm", "situación peneana de 4cm" o "clítoris peniforme"?. Aluden a ¿clítoris grandes en personas XX? ¿penes pequeños en personas XY? ¿Cómo nombrar a quien tiene un cariotipo XXXY?

En realidad, cuando utilizan toda esta extensa terminología, se puede estar hablando de la misma persona, pero en momentos distintos del proceso de sexuación -diagnóstico o tratamiento. Así por ejemplo, pueden utilizar el término "micropene" al analizar los genitales en el momento del diagnóstico -cuando se sabe que su cariotipo es XY-; pero una vez se haya tomado una determinación en cuanto al sexo que se le va a asignar a ese recién nacido, si la decisión es asignarla como niña, el micropene pasará a llamarse a partir de ese momento clítoris hipertrofiado (Fausto-Sterling, 2000).

Esta preocupación por nombrar lo que posteriormente será corregido tecnológicamente, así como cierta obsesión por la apariencia de los genitales externos evidenciada en estos protocolos diagnósticos falométricos, refleja una asociación entre genitales externos e identidad sexual. Es decir, que es imposible conseguir una identidad sexual "correcta" y "saludable" -una supuesta feminidad o masculinidad-, si no se poseen unos genitales externos que respondan a los parámetros establecidos médicamente, y que a su vez responden al estereotipo cultural existente sobre la morfología y aspecto de los genitales externos. Además, y en base a lo dicho, la asignación de sexo fundada en el tamaño y la forma de los genitales se basa, además de en el significado sociocultural de un rasgo físico -el tamaño del pene y el tamaño de la vagina-, en el presupuesto de complementariedad entre sexos, es decir, una sexualidad heterosexual y coitocéntrica.

2. Pruebas de "capacidad funcional"

 

"Es en el terreno del sexo donde hay que buscar las verdades más secretas y profundas del individuo; es allí donde se descubre mejor lo que somos y lo que nos determina" (Foucault, 1985)

Estas pruebas diagnósticas tienen la finalidad de averiguar cual será el futuro comportamiento sexual de esos genitales. Para comprobar si un recién nacido será "funcionalmente sexual" en la edad adulta se realiza una prueba en la cual, a través de la administración de hormonas, se sabrá si un pene en la pubertad (cuando tenga influencia hormonal), tendrá una respuesta sexual y funcional. Esa adecuada "respuesta sexual y funcional" se traduce en un pene con capacidad de erección que pueda "penetrar" hasta alcanzar el fondo de saco de la vagina (lugar donde se presupone la existencia del punto G en la mujer). En función del resultado de estas pruebas, la decisión definitiva tendrá más o menos posibilidades de dirigirse hacia lo "femenino" o hacia lo "masculino". Con este criterio diagnóstico se repiten los discursos que hablan de un tipo de sexualidad, que no se entiende sin penetración, y de unos presupuestos médicos sobre una sexualidad coitocéntrica y además heterosexual.

3. Las posibilidades de reconstrucción quirúrgica

 

"You cannot remove our existence by removing our anatomy"

Morris (2004)

Las posibilidades tecnológicas serán en muchos casos las que decidirán el sexo definitivo del recién nacido. A pesar de que los avances en cirugía urológica, fundamentalmente desarrollados a partir del tratamiento a personas transexuales, están modificando los criterios de asignación habituales que asignan "por defecto" el sexo femenino a bebés intersexuales, las respuestas no ofrecen titubeos: a día de hoy en España, no existen cirugías correctivas adecuadas para reconstruir penes mal inervados o demasiado pequeños, por tanto, siguen siendo las posibilidades tecnológicas las que establecen el horizonte de lo posible:

Si no hay posibilidades de construir un pene funcional se asigna como mujer [...] Si es XY pero nunca vas a poder construir un pene funcional, tendrás que decidirte por asignar hacia el sexo femenino, porque en caso contrario cuando quiera tener relaciones sexuales se frustrará y será realmente dramático y traumático. Lo mismo si es al revés y no puedes conseguir una hembra funcional (Entrevista a AS, Mayo de 2005).

A pesar de que actualmente se trabaja en el perfeccionamiento de técnicas quirúrgicas como la faloplastia o la metodoioplastia -o técnica del micropene-, las limitaciones tecnológicas no representan del todo un obstáculo, ya que en el caso de decidir dirigir el desarrollo hacia lo "femenino", se cuenta con poder inestimable de las hormonas que suplirán las limitaciones de la cirugía.

Las tecnologías biomédicas en el proceso de asignación de sexo: hormonoterapia y cirugía genital.

 

"- Interviewer: What causes sex?

- Dr. Arika Aiert: Well, soft pink lighting, a glass of wine, "If You Don´t Know Me By Now" on the CD, and a nice butch friend who doesn´t think I´m a Feminists Traitor because I wear dresses and heels. That usually does it. `Couse, that´s just me.

- Interviewer: Oops...I meant what determines sex?

- Dr. Arika Aiert: Oh! Surgeons determine sex."

Kira Triea (1998) "Interview with Dr. Arika Aiert"

 

El ajuste de cuerpos intersexuales implica no sólo el diagnóstico, sino también intervenciones hormonales y quirúrgicas. Éstas van dirigidas a controlar cuerpos que dejados llevar por su propia naturaleza supondrían una amenaza para unos reducidos esquemas binarios de dos sexos/dos géneros. Ambos tratamientos, cirugía y hormonas, trabajan conjuntamente en el proceso de creación de cuerpos artificialmente sexuados.

La cirugía "correctiva" genital en bebés intersexo va dirigida a "normalizar" genitales que por su apariencia son etiquetados como "ambiguos", "deformes", "anómalos" u "ofensivos", aunque en la mayoría de casos no sean en sí mismos dolorosos ni dañinos para la salud física. Los argumentos médicos utilizados para justificar las intervenciones sobre estos genitales intactos son la presión y angustia de los padres, la probabilidad esperada de que el niño sufra daño emocional debido al rechazo social y los problemas jurídico administrativos derivados de esta indefinición[5].

Los genitales intersexuales son diamantes en bruto para los cirujanos. Con el bisturí pulen esos "micropenes" o esos "clítoris hipertrofiados" hasta conseguir esos cuerpos insumisos de los que hablan Silvia García Dauder y Carmen Romero (en prensa). Algunas de las técnicas quirúrgicas más recurrentes surgidas en las entrevistas fueron la faloplastia -para la "creación" de neopenes-, la clitorectomía -para la reducción de clítoris-, la vaginoplastia -para la "creación" de neovaginas-, y la clitoridoplastia -para la construcción de clítoris. En la actualidad en España, la faloplastia es una técnica que está perfeccionándose pero de la que no se garantizan buenos resultados y por lo tanto no se confía del todo: "Salvo esos casos concretos el hacer un pene que luego sea sexualmente activo es muy complicado, y las pocas veces que lo hemos hecho el funcionamiento ha sido más bien desastroso" (Entrevista a AM, Febrero de 2005).

Ya en 1982, John Money, al describir el Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos (AIS), hablaba de mujeres con cariotipo XY con tenían una vagina en fondo de saco que no poseía la suficiente profundidad como para permitir un coito satisfactorio, y que por lo tanto precisaba ser alargada quirúrgicamente a mediados de la adolescencia o después de ésta. La "construcción" de neovaginas es considerada en la actualidad una de las técnicas más fáciles en cirugía, aunque los logros médicos en esta especialidad concreta van dirigidos a abandonar técnicas más cruentas donde se precisa bisturí, por otras que podríamos llamar "técnicas de dilatación progresiva". Según explicaciones de los informantes, pudimos saber que algunas de las neovaginas se construyen a partir del colon o de injertos de piel de la propia paciente. Afirmaban que la intervención era muy fácil, pero parece ser que el mantenimiento de esa intervención no lo es tanto, pues como expresaba un médico: "esa cavidad deberá dilatarse periódicamente para mantenerse en condiciones" (Entrevista a PE, Junio de 2005). Tal argumento hace plantearse a los profesionales médicos retrasar la intervención justo hasta el momento de la adolescencia en la cual se cree que la niña empezará a tener apetencias sexuales:

[...] y morfológicamente ha quedado bastante bien. Y luego a partir de ahí, pues ya viene un poco la conexión una vez más con el equipo de cirugía para intentar hacerlas mujeres funcionales. Si efectivamente, como era el caso de esta niña era un XY, no tiene genitales internos de ningún tipo, y claro, no te queda más remedio que hacerle una neovagina. Entonces, en este caso en concreto, me estoy acordando por la última o la penúltima conversación que tuvimos con la madre, estuvimos comentando este caso, la niña ya tiene 12 o 13 años y claro, estuvimos comentando con la madre que hay que hacerla niña funcional, hay que hacerle una vagina funcional [...] Es la madre la que, con las conversaciones que tenga con la hija es cuando deciden cuando hay que hacerle, porque una vez que hayas hecho una neovagina, hay que usarla. Si no, muchas veces se atrofia, o se... Es complicado. Debe mantenerla en condiciones, tienen que usar dilatadores o rollos de estos. Entonces es preferible cuando la niña, digamos por sus apetencias, va a tener relaciones sexuales, es cuando ya se hace la operación; se hace la neovagina para que la use (Entrevista a PE, Junio de 2005).

Así, la intervención quirúrgica -o vaginoplastia- proporcionará un espacio receptor, en primer lugar, para un objeto llamado tallo de Hegar[6], que se introducirá diariamente en esa cavidad y la mantendrá permeable y dilatada; y en segundo lugar, pasará el relevo a un pene que culminará la función dilatadora. El tallo de Hegar, utilizado en la biomedicina también para el tratamiento de la vaginitis, es una técnica muy valorada por muchos profesionales médicos porque según ellos es inocua, es decir, evita las "incómodas" cirugías y complicaciones de las mismas como infecciones, hemorragias, etc. Todo este proceso, en resumen, presupone evidentemente varias cosas: el momento en el cual comenzará a tener relaciones sexuales; el tipo de relaciones sexuales que va a tener esa niña y la frecuencia con la que tendrá esas relaciones heterosexuales coitales, pues supone que si no es penetrada periódicamente acabará atrofiándose ese tejido. En cualquier caso, la finalidad de estas técnicas es construir una vagina de dimensiones suficientes para crear mujeres funcionales, es decir, mujeres que dispongan de una vagina con capacidad para albergar un pene.

En el caso de que la decisión sobre el sexo definitivo haya sido mujer, y las dimensiones de lo que sería su futuro clítoris se consideran demasiado grandes, éste también es manipulado y en su caso "reducido" y "(re)construido" a gusto del cirujano a través de las técnicas conocidas como clitorectomía y clitoridoplastía. Sin embargo, uno de los informantes me explicaba como estas técnicas no están exentas de riesgos y contradicciones. Por ejemplo, el reducir mucho el clítoris supone eliminar "su órgano sexual de más satisfacción"; pero el no hacerlo ha originado, en muchos casos, que "cuando se hincha en las relaciones sexuales, como no tiene espacio para hacerlo, las chicas se quejan de unos dolores púbicos terribles" (Entrevista a NR, Enero de 2005).

Según lo planteado, las personas que han pasado por los quirófanos para construir penes o clítoris estándar estarán destinados a dormir todas las noches con un pene en el interior, hasta que un pene sustituya al tallo de Hegar; a sufrir unos dolores terribles debido a una praxis imperfecta, o en última instancia -y parece ser que éstas son las más afortunadas-, a hipotecar su clítoris para prevenir posibles complicaciones.

La utilización de estas técnicas quirúrgicas de forma indiscriminada ha sido muy criticada desde diferentes ámbitos, especialmente desde el activismo político intersex surgido entre otras cosas como respuesta a estas prácticas. Así por ejemplo, la directora de la Intersex Society of North America (ISNA), Cheryl Chase, critica duramente estas "correcciones genitales occidentales", tachándolas de "normalización violenta" y poniéndolas al mismo nivel que las ablaciones genitales no occidentales:

Mientras desde el primer mundo se critica a los otros salvajes tradicionales que bajo el pretexto de rituales culturales perpetúan formas de violencia contra los cuerpos y la sexualidad de las mujeres, se olvida que la ciencia occidental también genera rituales culturales que incitan y promueven violencias corporeizadas con iguales pretensiones de producir individuos socio-sexualmente ajustados: «"su" amputación de genitales es un ritual bárbaro; el "nuestro" es científico. El suyo desfigura; el nuestro normaliza lo desviado» (Chase, 2005).

Complementariamente o de forma independiente a la cirugía, las hormonas trabajan moldeando ese cuerpo que será mostrado públicamente, y como decía Moisés Martínez (2005) refiriéndose al tratamiento en casos de transexualismo, "ellas son las verdaderas responsables de la transformación física". Para casos de intersexo, las hormonas serán la vigilancia más eficaz sobre unos cuerpos que conforme se acercan a la adolescencia podrían resultar peligrosos para el mantenimiento del orden sexuado. Se argumenta cómo el efecto de las hormonas sobre los caracteres sexuales secundarios[7] eliminará cualquier signo de ambigüedad y por lo tanto garantizará una identidad de género futura acorde con el sexo decidido al nacer; siendo éstas, el mejor seguro de vida para una identidad sexuada "única" y "verdadera". Así, el poder de las hormonas se sobreestima de tal forma que se presupone que conseguirán una identidad de género acorde con los genitales creados:

Casi siempre lo hemos hecho una niña, independientemente del cariotipo, ya te digo, el caso que ahora tenemos es un XY [...] Y a partir de ahí lo que hacemos es empezar a dar pequeñas dosis de estrógenos, sensibilizar el estado general del resto del organismo con discretos niveles de hormonas femeninas y cuando llega, se acerca la pubertad -incluso creo que tengo fotos de uno de estos casos, es una, fenotípicamente, morfológicamente es una chica, y además guapa. Quiero decir, que es rubia, pelo largo y tal. Quizá luego te encuentras con una estructura, un poquito, un poquito esquelética, masculina, pues son niñas con hombros un poco anchos pero que pasan completamente desapercibidas.- Y es en el momento de la pubertad en la que cargamos la mano en la dosis de estrógenos, generalmente si podemos, 17b estradiol que es la hormona femenina fisiológica, y si no, pues con lo que puedes, pues el 17b estradiol no está comercializado en España (Entrevista a FA, Noviembre de 2004).

La hormonoterapia, es decir, la administración de hormonas en dosis cada vez más altas es la baza tecnológica con la que cuenta la biomedicina para evitar sorpresas inesperadas. Al hablar de estas sorpresas inesperadas, nos referimos a lo que un informante llamaba "la madre del cordero" (Entrevista a AS, Mayo de 2005) cuando llega la pubertad; ya que después de haber asignado un sexo determinado, las gónadas pueden entrar en funcionamiento y dirigir el desarrollo físico hacía el sexo contrario al asignado y esperado. Los efectos de la química hormonal se sobrevaloran en tal medida, que tal y como leemos en el fragmento de entrevista anterior, pueden "crear" no sólo mujeres, en este caso, sino que además mujeres que representan ideales de feminidad en nuestra sociedad: "guapa, rubia, de pelo largo". De este modo las hormonas se convierten en una fuente constante de vigilancia de la identidad sexual "verdadera", aunque para que éstas no sufran en su trabajo ningún sabotaje, los protocolos exigen la extirpación de todo el tejido gonadal que no corresponda con el sexo asignado. Por ello, una de las normas básicas después de decidirse por un sexo u otro, es: "eliminar quirúrgicamente los restos de tejido gonadal del otro sexo -excepto en el síndrome de Morris[8] en el que no es aconsejable" (Entrevista a FA, Noviembre de 2004). Estas cirugías tienen el pretexto de borrar toda huella posible del otro sexo, que con la pubertad pudiera empezar a actuar y romper esa supuesta identidad de género estable que de forma ideal se habría conseguido: "nos es muy fácil dar estrógenos, es muy fácil. Entonces, quitas las gónadas, vas haciendo una pequeña impregnación a partir de los 5-6 años y cuando llega la pubertad, le metes estrógenos a toda caña y ya está" (Entrevista a FA, Noviembre de 2004).

Para los médicos, el daño emocional producto del rechazo social que pudiera ocasionar el poseer una apariencia corporal sexuada poco habitual o una anatomía inusual es mucho mayor que el posible daño físico derivado de efectos iatrogénicos de la cirugía plástica, así como los efectos secundarios del tratamiento hormonal. Como Kessler (1998) explica, la intervención médica está justificada a favor de producir individuos socialmente ajustados: "un problema estético-social se «cura» médicamente".

Según esto, la labor médica tiene como fin responder más a unas necesidades sociales que realmente a lo que es la patología en sí, y por ello las decisiones y acciones tomadas no son cuestionadas y además son reconocidas, entrando decididamente en la esfera de lo sagrado.

 

 "Errores" en el proceso de asignación de sexo

 

"But my good woman, you are a man".

 Alice Dreger, (1998)

Tal como avanzábamos en apartados anteriores, según los postulados de Money, la identidad de género se fija antes de los dos años. Por lo tanto, y siguiendo este modelo, los genitales deberían modelarse quirúrgicamente antes de los 18 meses en recién nacidos intersexuales, ya que el aspecto de los genitales se relaciona directamente con el grado de ajuste social-sexual. De las respuestas ofrecidas por los informantes se extrae que sitúan el momento de la primera intervención quirúrgica, si es posible, sobre el primer año de vida, aunque de forma más general, antes de su ingreso institucional, es decir, cuando tengan que empezar el colegio y se vean los genitales con otros niños. En cualquier caso, se considera que "es algo que no puede demorar" (Entrevista a NR, Enero de 2005):

Hay que definirlo antes de que fije el sexo psicológico. ¿Cuándo fija el sexo psicológico? Meses de vida. Un chico se empieza a identificar como chico o como chica, por lo tanto ya es el momento. Segundo, otro momento importante: cuando empieza a ir a la escuela. Cuando empieza a ir a la escuela él se mira, y hace pis como chica en su orinal o como chico hace de pie cuando tiene un año o dos. Bueno, ya tiene que saber cómo es: y si hace un pis como varón empiezan a ir las cosas mal, y si hace pis de pie como chica también las cosas empiezan a ir mal. Son pequeñas chorradas, pero si conviene dejar claras desde el principio: que el chico tenga una buena identificación sexual (Entrevista a NR, Enero de 2005).

Esta premura a la hora de "normalizar" los genitales externos entra en contradicción cuando los profesionales médicos entrevistados plantean las dificultades con las que se encuentran para que la persona se identifique física y psíquicamente con el sexo asignado. En su discurso hay un factor que por ahora escapa al control médico, concretamente el momento en el cual se fija la identidad sexual en los humanos. Muchos son los estudios e hipótesis que sitúan la formación de una supuesta identidad sexual verdadera y de la orientación sexual -homosexual o heterosexual- en el periodo o vida fetal: "la construcción de la identidad de género es anterior al cuerpo y por lo tanto en la reasignación del sexo pueden haber problemas" (Entrevista a TS, Diciembre de 2004). Este planteamiento, dicen, está haciendo reconsiderar los criterios de facilidad o posibilidades de reconstrucción quirúrgica. Así por ejemplo, Piró Biosca (2002) plantea como ha constatado que la impregnación hormonal del cerebro fetal condiciona la orientación sexual definitiva del individuo. Lo ejemplifica aludiendo a estudios realizados a niñas[9] diagnosticadas con Hiperplasia Suprarrenal Congénita (HSC) en los cuales argumentan como estas niñas en la infancia tienen un comportamiento similar a los varones de su edad y que en la edad adulta hay un incremento de la bisexualidad o de la homosexualidad en estas pacientes. Otros argumentos relacionan la diferencia entre sexos o la existencia de la homosexualidad con conformaciones neuronales y cerebrales: "tú tienes un hipotálamo distinto al mío. Tú tienes ciclos, porque tu hipotálamo es bifásico [...] Yo tengo un hipotálamo unifásico, no puede ser igual. Otra cosa es que lo podamos demostrar, pero eso no puede ser" (Entrevista a AM, Febrero de 2005).

Todos estos esencialismos que rodean el discurso biomédico referente a las diferencias entre sexos o a la orientación sexual ayudan a los propios profesionales médicos a justificar los "errores" o "equivocaciones" que cometen en el proceso de asignación de sexo en recién nacidos intersexo. Por ejemplo, cuando un profesional médico dice que el resultado de la asignación de sexo fue desastroso, normalmente después de que los padres u otro profesional tomará una decisión diferente a la suya en cuanto a la asignación del sexo de su hijo, se refiere a:

1º Que la identidad de género con la cual se identificó esa persona era distinta a la del sexo que se le asignó:

Las llamadas feminización testicular -ya se llaman mal- bueno, normalmente por muchas razones médicas el sexo cromosómico XY, se educan como mujeres, ahí es donde vamos a tener un problema seguro. Decíamos y es verdad, nos lo decían, cuando éramos estudiantes o cuando éramos médicos más jóvenes, decían que la educación era lo fundamental y que por lo tanto educando durante toda la infancia como fémina, como mujer, pues no iban a tener problemas, pero si estamos viendo que los problemas sexuales, y sobre todo estos XY y luego al final aceptan su rol varón. [...] Hombre, se dice que cuando el cerebro se impregna de testosterona que es la hormona que en un momento determinado va a poner en marcha todo el camino de varón, y si falla, es por lo que ya se pasa prácticamente a mujer, genitalmente, en este aspecto de genitales ambiguos, pero por lo visto, una vez impregnado el cerebro de testosterona, ya es, vamos, predomina mucho los síntomas, y eso es lo que estamos ocurriendo por muchas razones (Entrevista a AS, Mayo de 2005).

2º Que generó una orientación sexual homosexual:

[...]¿Cuánta más homosexualidad hay en un sujeto intersexual? ¿Por qué está marcado? ¿Está marcado por las hormonas intraútero? Un feto femenino con una hiperplasia suprarrenal que ya está lleno de andrógenos intraútero, su hipotálamo también está lleno de andrógenos ¿Da igual que una niña que no está llena de andrógenos? ¿Esa tendencia a la homosexualidad que estas niñas tienen con mayor penetrancia que una mujer normal, estará condicionado por la impregnación hipotalámica y cortical del andrógeno fetal? ¿O del andrógeno postfetal? (Entrevista a NR, Enero de 2005).

La ecuación sexo-género-deseo-prácticas sexuales vuelve a dotarse de sentido con este planteamiento biomédico, pues como afirman Romero y García Dauder (en prensa), desde la biomedicina se considera que una identidad de género saludable es aquella que se corresponde con una anatomía externa, independientemente de que haya sido conseguida mediante cirugía y hormonas; como una sexualidad heterosexual coitocéntrica, que en el caso de varones implica poder penetrar y en las mujeres desear ser penetradas. Cuando esta fórmula no reproduce esta esperada coherencia, aparece en boca de los médicos la afirmación de que ha habido un error en la asignación:

Realmente es muy difícil y luego se dan muchos casos que la identidad sexual es errónea y, o se sienten hombres o se sienten atraídos por personas de su mismo sexo, no tienen una identidad sexual clara, pero realmente no se puede saber la cantidad de influencias hormonales durante el periodo de gestación que se tuvo y que actuaron (Entrevista a SL, Mayo de 2004 ).

El periodo fetal queda asumido como el momento crítico y definitorio, que partiendo de una estructura cromosómica en interacción con todo un potente artefacto químico, dispondrá nuestra esencia futura, una esencia a la que siempre estaremos sujetos. La principal paradoja radica en que, gracias a la perspectiva biologicista médica sobre la formación de la identidad sexual durante el periodo intraútero, el aparato biomédico puede eludir cualquier posible responsabilidad en el caso de ser denunciados por error médico en la asignación de sexo en bebés intersexuales. Lo que no es demostrable no es denunciable, y en este caso, los límites de la ciencia aparecen como justificación ante posibles errores.

 

Conclusiones: legitimando seres interestructurales

 

"Muchas veces me pregunto la de vidas que habré cambiado. Que existiera un antes y un después de entrar yo en la habitación y después de salir."

Entrevista con SL, 28 de Mayo de 2004.

 

En los discursos biomédicos sobre diagnóstico y tratamiento de bebés intersexuales, conceptos como los de sexo, género, identidad sexual, identidad de género, orientación sexual o prácticas sexuales, se acaban confundiendo. Pero, donde no hay lugar a duda, es que cualquier combinación posible responde a un modelo sexual normativo que presupone una "coherencia con el hecho sexual", es decir, la necesidad/obligatoriedad de poseer un solo sexo biológico que sea coherente con una identidad de género y con un rol de género, y que a su vez genere un deseo heterosexual.

Esta secuencia es el resultado de una serie de presupuestos sobre sexo, género y sexualidad que de forma más o menos explícita nos hemos ido encontrando en el análisis de los discursos y protocolos médicos de asignación de sexo en bebés intersexuales. A modo resumen, esos presupuestos pueden verse en la TABLA 1.

PRESOCIAL

Condición intrínseca, biológicamente determinada. No es necesario hacer ningún esfuerzo especial ni consciente para conseguir niños que se eduquen como hombres y niñas que se eduquen como mujeres.

COMPLEMENTARIEDAD

El hombre y la mujer son dos polos, no existe el uno sin el otro, se presuponen el uno al otro, pero son mutuamente excluyentes. Las divisiones sociales, laborales o de otro tipo se consideran complementarias.

ECUACIÓN SEXUALIDAD=PROCREACIÓN

La relación entre hombres y mujeres es crucial para la supervivencia de la especie, por tanto la diferenciación estará biológicamente predestinada. Para unos es considerado un "mandamiento divino" y para otros como "propiedad inherente".

ATEMPORALIDAD

La condición de hombre o mujer en el nacimiento no está sujeta a cambios.

ECUACIÓN APARIENCIA GENITALES EXTERNOS=IDENTIDAD SEXUAL

La masculinidad y feminidad presente y futura puede deducirse de una inspección (superficial) de los genitales externos.

TABLA 1. Presupuestos médicos sobre sexo/género/sexualidad[10].

La biomedicina, así como los profesionales médicos que trabajan en ella, se constituyen como el brazo ejecutor de unos mandatos socioculturales que en nuestra sociedad naturalizan la diferencia sexual, focalizándola y definiéndola por sus funciones reproductoras y sus órganos diferenciales. Pero, ¿qué sucede cuando la apariencia genital es distinta al estereotipo que tenemos interiorizado sobre la misma? ¿podemos seguir hablando de mujeres y varones? ¿de dónde surgen las medidas que nos alertan de la diferencia? ¿cómo hablar de heterosexualidad u homosexualidad si no puedes clasificar a alguien como mujer o varón? Y en esta línea, ¿cómo hablar de identidad de género? ¿cómo hablar de masculinidad o feminidad? ¿y de roles de género?

Todas las categorías conocidas que definen el sexo, el género y la sexualidad en nuestra sociedad entran en crisis cuando se trata de hablar de intersexualidad. La existencia "liminar" dentro de este esquema de las personas intersexuales nos obliga a revisar estos conceptos para, en primer lugar, deconstruirlos, y a continuación redefinirlos. Para ello se vuelve imprescindible retomar los clásicos debates sobre la dualidad y polarización entre conceptos como cuerpo/mente, sexo/género, naturaleza/cultura, genética/ambiente o innato/adquirido, los cuales presuponen una "esencia" detrás de cualquier determinante cultural.

Así, si eliminamos el velo de lo patológico que rodea la intersexualidad, considerándola no sólo no patológica, sino saludable, se puede constituir como concepto transgresor en la creación de identidades fluidas, y al mismo tiempo, constituyendo un modelo teórico que desafía límites y estructuras fijas. De este modo, la realidad de las personas que han sido diagnosticadas y tratadas como intersexuales dejaría de ser historias que hablan de silencio, agonía, culpa, vergüenza y ocultamiento, para constituirse como el lugar de la reflexión, de la contestación, de la resistencia, y en definitiva, del cambio social.

Lo interesante de la intersexualidad es que en la medida en que es útil para argumentar esencialismos, se constituye por otro lado como concepto con un gran potencial deconstructor. Las categorías surgidas desde posiciones de poder -en este caso la institución biomédica-, al cambiar de contexto adquieren nuevos significados, y depende de quien se apropie de ellas, pueden resignificarlas creando fisuras en modelos hasta el momento inamovibles. La categoría médica de los estados intersexuales está siendo reapropiada y resignificada en nuevos espacios, formando parte entre otros de nuevos discursos feministas o de los estudios y movimientos queer, transgénero o intersex. Estas nuevas propuestas cuestionan la supuesta objetividad científica y al mismo tiempo atacan las clásicas asunciones y modelos de género y sexualidad, defendiendo una realidad sexual que de hecho es intersexual.

A pesar de las aparentemente pocas posibilidades de escapar de las estrechas barreras y normas que definen lo normal en relación al cuerpo y al sexo, podemos plantearnos que todo aquello que supone un peligro, que provoca contradicciones y dudas, finalmente supone una esperanza. Una esperanza de abolición de verdades estables y absolutas, y de posibilidades de consolidación de nuevas identidades fluidas y críticas. Sin embargo, son muchas las preguntas que nos dejamos en el camino: ¿Cómo autorrepresentarse? ¿Cómo huir de la fijación de estereotipos? ¿Cómo romper binarismos? ¿Cómo utilizar el lenguaje? ¿Cómo visibilizarse? ¿Cómo ser en el mundo?

Bibliografía

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[1] Los estados o síndromes intersexuales que surgieron de forma más recurrentes en las entrevistas son diagnósticos de "Síndrome de insensibilidad a los andrógenos" (AIS) -más conocido como "Síndrome de Morris", "Síndrome de feminización testicular" o "pseudohermafroditismo masculino"_, "Hiperplasia suprarrenal congénita" (HSC) -"síndrome adrenogenital" o "pseudohermafroditismo femenino"- y casos de hipospadias -abertura de la uretra con una ligera desviación de la punta del pene, en el tronco o en la base de éste.

[2] John Money introdujo conceptos como el de "identidad de género" y el de "rol de género": definió la identidad de género como "la afinidad, unidad y persistencia de la individualidad de uno mismo como hombre o mujer, en mayor o menor grado, ya que es experimentada en la conciencia y la conducta. El rol de género es todo lo que una persona dice y hace para indicar al ego el grado en que uno es masculino o femenino (o, raramente, ambivalente); incluye, pero no se restringe, a la excitación y respuesta sexual. La identidad y rol de género son los dos lados de una moneda, y por tanto inseparables. La identidad de género es la experiencia privada del rol de género, y el rol de género es la manifestación pública de la identidad de género" (Gooren, 2004).

[3] Ver John Colapinto (2000). As nature made him. The boy who was raised as a girl. La historia se puede encontrar colgada en la red en castellano en la página de la Fundación para la Identidad de Género: http://figinternet.org/mod-subjects-printpage-pagid-65-scope-all.html (Consultada el 10 de Enero de 2006).

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  • Género e intersexualidad.

    por Josito
    miércoles, 18 de junio del 2008 a las 18:48
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    Escrito por Mauro Cabral   
    lunes, 16 de octubre de 2006
    El término campana es utilizado generalmente para nombrar una variedad de condiciones -en su mayor parte congénitas- en las cuales la persona que las manifiesta -llamada intersex, intersexual o intersexuada- posee una anatomía que difiere en mayor o menos grado de los standards masculino o femenino. Se atribuye al investigador Richard Goldschmidt el haber utilizado por primera vez a comienzos del siglo XX el concepto para referirse a ambigüedades anatómicas diversas. En la actualidad, su uso biomédico hace referencia a variaciones anatómicas sexuales patológicas consideradas ambiguas o engañosas (Dreger, 1998).

     

     

                     

    A pesar de este sentido, socialmente extendido, la inmensa mayoría de los casos de intersexualidad sólo evidencian variaciones morfológicas respecto de expectativas culturales sobre la apariencia de los genitales femeninos o masculinos. Por esta razón, la presencia de micropenes, megaloclítoris, hipospadias y la ausencia de vagina, entre otras condiciones, suelen ser consideradas manifestaciones de intersexualidad aunque no impliquen la indecibilidad del sexo verdadero comúnmente asociada al hermafroditismo. La ocurrencia de un nacimiento donde está presente alguna característica marcadora de intersexualidad es de 1:2000, estimándose la manifestación del llamado hermafroditismo verdadero (determinado por la presencia de tejido gonadal testicular y ovárico) en un 5% del total de ocurrencias. (Fausto Sterling, 2000). Entre los síndromes más comunes asociados con intersexualidad podemos mencionar la insensibilidad a los andrógenos, la hiperplasia suprarrenal congénita, el síndrome de Turner, el síndrome de Klinefelter, etc. Las manifestaciones intersex admiten una gran variedad de causas: variaciones cromosómicas, enzimáticas, genéticas, e incluso accidentales (Kessler, 1998).


    A lo largo de la historia y en diversas culturas está documentada la existencia de personas con rasgos que hoy atribuiríamos a la intersexualidad. Denominadas en Occidente como hermafroditas, la homogenización de su status médico y jurídico se produce recién con el advenimiento de la Modernidad (Dreger, 1998). A fines del siglo XIX los descubrimientos endocrinológicos y las nuevas posibilidades de análisis microscópico situaron la identificación del sexo verdadero en el análisis de tejido gonadal post mortem. La llamada Edad de las Gónadas, que se extiende desde esa fecha hasta inicios del siglo XX, se caracterizó por un enfoque tendiente a reducir la variedad anatómica de los géneros, en plena ansiedad cultural y política producida por la emergencia de la homosexualidad masculina y la primera ola del feminismo: dado que el hermafroditismo en sus distintas variantes sólo podía atribuirse post-mortem, todo sujeto vivo era atribuido a uno u otro género durante su vida a través de aproximaciones morfológicas (Dreger, 1998).


    A comienzos del siglo XX, la posibilidad quirúrgica de extraer y analizar tejidos de sujetos vivos (y, por lo tanto, la imposibilidad de reducir la ambigüedad sexual y sus consecuencias sociales por este medio) enfrentó a la biomedicina con la necesidad de reubicar la identidad sexual. De este modo, el descubrimiento de la verdad gonadal es desplazado por la inscripción de la identidad sexual verdadera sobre la visibilidad social de los genitales, constituyendo el paradigma de atribución de identidad sexual vigente hasta nuestros días (Dreger, 1998 y 1999). Durante las décadas de 1950 y 1960, y en consonancia con las propuestas teóricas del construccionismo social y las nuevas posibilidades en terapias hormonales y quirúrgicas, emerge un nuevo estilo de manejo clínico de la intersexualidad. Asociado a las investigaciones de John Money, Richard Green y Robert Stoller, entre otros, este nuevo paradigma establecía el carácter esencialmente construido de las identidades de género, liberándolas de todo determinismo biológico. La construcción social del género precisaba, sin embargo, la convicción personal y social acerca de la identidad y su anclaje en formas corporales congruentes, por lo cual la ambigüedad sexual debía ser "normalizada" para producir sujetos claramente femeninos o masculinos. Esta "normalización" requería la aplicación de protocolos de atención que reglamentaban intervenciones sociomédicas específicas, caracterizadas por la realización de cirugías de reconstrucción genital en los primeros años de vida, y terapias hormonales continuas, así como por el desconocimiento del paciente acerca de su condición intersex a través del ocultamiento o modificación de su historia clínica y la imposición del secreto familiar (Califia, 1997). Los protocolos de atención estaban diseñados sobre la base de un riguroso sesgo heteronormativo de género: la atribución de género masculino debía sostenerse en el tamaño y funcionalidad del pene, en tanto que el género femenino debía afirmarse sobre la posibilidad de mantener sexo penetrativo. Las posibilidades de identificación lésbica, así como la ninfomanía, serían prevenidas a través de la reducción en el tamaño del clítoris, en tanto que se procuraba evitar la homosexualidad masculina a través de la atribución en el género femenino de todo sujeto con un pene "inadecuado" (Kessler, 1998). Este paradigma atencional, que Alice Dreger denomina Edad de las Cirugías constituye el modelo hegemónico de aproximación sociomédica a la intersexualidad en todo Occidente (Dreger, 1998) (Preciado, 2000).


    A comienzos de la década de 1990 surgen en Estados Unidos los primeros grupos de activismo intersex, en particular, la Intersex Society of North America (ISNA), que concentra el activismo; un grupo de médicos y psiquiatras, así como investigadoras sostienen esta posición, y sus intervenciones públicas.
    La intersexualidad como posición identitaria, según es sostenida por los grupos de activismo intersex y sus aliados/as en el campo académico y biomédico, no responde a la sola manifestación de formas corporales específicas, sino, y centralmente, a su conjunción con experiencias de intervención sociomédica inspiradas en el paradigma identitario vigente. De este modo, muchas personas intersex se identifican como tales a partir de las intervenciones "normalizadoras" de sus genitales y sus historias de vida, a pesar de que tales intervenciones "borren" las diferencias anatómicas marcadoras de intersexualidad, y muchas personas que según la perspectiva biomédica hegemónica podrían ser categorizadas como intersexuales, no se reconocen como tales a partir de experiencias de no intervención. Entre las consecuencias más extendida de las intervenciones "normalizadoras" se encuentran el trauma post quirúrgico y la insensibilidad genital, así como aquellas derivadas del ocultamiento de la historia personal y el de la intersexualidad como un secreto vergonzante, dando lugar a su denuncia como mutilación genital infantil intersex (Chase, 1998).


    Si bien el activismo intersex sostiene la posibilidad de la intersexualidad como posición identitaria particular, la demanda de máxima de este movimiento es el respeto por la integridad corporal de los niños y niñas intersex, a partir de dos reconocimientos: en primer término, la propiedad individual del propio cuerpo; en segundo término, el carácter histórico, construido y contingente de la relación entre corporalidad y género, incluyendo la definición de genitales femenina o masculinamente "adecuados". Desde esta posición, y bajo el mandato ético de no dañar, se recomienda la atribución de género en el momento de nacer (sobre la base de las mejores expectativas informadas por experiencias de atribución anteriores), difiriendo las intervenciones quirúrgicas hasta que la persona intersex pueda decidir informadamente. Esta posición llevaría, desde la perspectiva de Dreger, a una nueva Era -la Era del Consentimiento, caracterizada por la aplicación de protocolos de atencion centrados en el sujeto. (Dreger, 1998). Hasta el momento, sólo la Corte Constitucional de Colombia ha emitido un fallo que protege a niños y niñas intersex de ser intervenidos quirúrgicamente sobre la base de "ambigüedad genital". Ni la intersexualidad ni la mutilación genital infantil intersex aparecen contenidas en la mayor parte de las agendas feministas de derechos sexuales y reproductivos.


    Mauro Cabral
    Artículo incluido en "Diccionario de Estudios de Género y Feminismos", (comp.) Susana Gamba con la colaboración de Tania Diz (en prensa)


    Bibliografia

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    Preciado, Beatriz (2000) Manifiesto Contra-Sexual, Opera Prima, Madrid, España.

    http://agendadelasmujeres.com.ar/index2.php?id=3¬a=121

    "Soy una persona asignada al género femenino al nacer y me identifico como hombre"

    por Josito
    miércoles, 18 de junio del 2008 a las 15:17
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     Critica los protocolos médicos en los casos de intersexualidad

    ENTREVISTA A MAURO CABRAL

    mauro

    El argentino Mauro Cabral es licenciado en Historia y doctorado en Filosofía, colabora como experto en temas de intersexualidad y trasexualidad en el Programa para América Latina y el Caribe de la Comisión Internacional de Derechos Humanos para Gays y Lesbianas. Estos días ha estado en Barcelona para participar como docente en un máster de la Universitat de Barcelona y ha aprovechado la ocasión para dar algunas charlas sobre intersexualidad, desmontar mitos y dar a conocer realidades que a menudo no tienen cabida en los medios de comunicación o son vistas a modo de barraca de feria.

    -¿A qué nos referimos cuando hablamos de intersexualidad y transexualidad?
    -Son dos conceptos que se relacionan históricamente pero que apuntan a fenómenos diferentes. Ambos, con un tercero, homosexualidad, provienen de finales del siglo XIX, cuando empieza a pensarse sobre la conducta de ciertos individuos. Había personas consideradas invertidas: unos físicamente, su cuerpo estaba invertido y otros espiritualmente, su mente o su alma. Por lo general se pensaba que los homosexuales eran hombres atrapados en cuerpos de mujeres o mujeres atrapadas en cuerpos de hombres, en cambio, en otras personas esta inversión se reflejaba en el cuerpo.


    -¿En el caso de la intersexualidad qué se creía?
    -La intersexualidad históricamente ha designado a todas esas personas que tienen un cuerpo que varía respecto al promedio femenino o masculino. Antes se hablaba de hermafroditismo. Éste fue un lenguaje gonadal, es decir, la identidad sexual se basaba en si había testículos u ovarios, la genética aún no se había descubierto, tampoco la anestesia. Estas personas eran hombres o mujeres, aunque tuvieran cuerpos ambiguos, hasta que una vez muertos una autopsia veía qué tenían dentro del cuerpo. Cuando la medicina empieza a usar las biopsias se puede comprobar, en vida, que hay tejido ovárico y testicular en un mismo cuerpo. A finales del XIX principios del XX los médicos creen que existe la verdad gonadal pero esa verdad no le sirve a nadie. Si yo tengo una persona que actúa, vive y se identifica como mujer pero resulta que tiene dentro unos testículos que no descendieron y la trato como hombre estoy creando un monstruo...Así que la identidad no puede estar vinculada a algo tan material como las gónadas sino que debe responder a la identidad psicosocial. Ya en el siglo XX, la identidad migra de las gónadas a los genitales, que son la parte más social de nuestro cuerpo desde el punto de vista médico.


    -¿Qué ocurre a partir de aquí?
    -A mediados de los 50 se empieza a poder intervenir quirúrgicamente y se perfila, a mi modo de ver, la intersexualidad. La identidad está en los genitales y cuando estos no son adecuados se arreglan para que así sea. Al mismo tiempo, existían personas que se identificaban con el sexo opuesto aunque su cuerpo al nacer no tuviera ninguna traza de ambigüedad genital. Esas personas a principios de siglo eran designadas como travestis y en la década de los 50 se acuña el término transexual. Así pues, la diferencia básica es que una persona intersex nace con diferencias en sus gónadas o cromosomas y una persona transexual es una persona que, en un sistema de dos sexos, se identifica con el opuesto al que posee y, por lo general, intenta cambiar de sexo.


    -En sus reseñas biográficas se lee activista intersex. ¿Cuáles son sus reivindicaciones?
    -Lo que se reivindica, básicamente, es detener la práctica de cirugías que normalizan el cuerpo de niños y niñas intersex.


    -¿En qué consisten estas cirugías de normalización?
    -Son casos en los que el niño nace con un pene mucho más pequeño de lo normal o con la uretra desplazada -no en la punta del pene-, una niña que nace con un clítoris mayor de lo normal -y que puede seguir creciendo-, sin vagina o sin labios vaginales, o una persona cuyo cuerpo se masculiniza o feminiza en la adolescencia, alguien con genitales masculinos que al llegar la nueva hormonación de la adolescencia le crecen los pechos, por ejemplo. Entonces la medicina, por lo general, con las personas cuyo cuerpo no puede sustentar su masculinidad responde asignándolas al sexo femenino, modificando su cuerpo. Les construyen una vagina. En el caso de las niñas simplemente reajustan estos genitales. Estas operaciones se llevan a cabo en los primeros años de vida para evitar la experiencia traumática de la diferencia corporal.


    -Al madurar, ¿puede que la identidad de género de ese niño con un micropene al que han convertido quirúrgicamente en niña no se corresponda, se sienta niño?
    -Sí, pero ese no es el problema, es uno de ellos. La identidad puede coincidir o no. Supongamos que coincide, es una niña intersexual a la que operan y su identidad de género no es un problema, es una chica, pero una chica con insensibilidad genital. Yo soy una persona asignada al género femenino al nacer, alguien que nació sin los genitales internos que tiene hecha una vaginoplastia y me identifico como un hombre...A quién se le puede ocurrir hacerle una vaginoplastia a un hombre...A estas alturas, ya soy adulto, podría pensarlo, ver qué cirugías hay disponibles y realizarlas o no. Mi experiencia es haber pasado más de una vez por cirugía, sufrir años de dilataciones y pérdida de sensibilidad corporal, todo eso afecta igual te identifiques en el género que te identifiques.


    -¿Qué responde la medicina a eso?
    -Que aunque tiene consecuencias negativas, es el mejor tratamiento posible y que esas consecuencias negativas irán desapareciendo a medida que la técnica mejore.


    -¿Es más difícil trabajar la aceptación de un cuerpo distinto que los problemas derivados de intervenir sobre ese cuerpo?
    -No lo sé, no creo que ninguna sea más fácil. Uno mismo puede aceptar su diferencia, no debe ser tan difícil, pero ¿el resto de la gente está preparada para aceparlo? Uno de los mayores problemas de los activistas intersex es que resulta muy difícil decirle a los médicos que no tienen razón, ya que la respuesta de que con un cuerpo distinto lo vas a tener difícil sigue siendo cierta. Es complicado cambiar el modelo de tratamiento sin cambiar el mundo. Es difícil mantener la integridad del cuerpo, hay ambientes muy hostiles que cuando vuelves a tu casa te hacen pensar ¡me opero la semana que viene!


    -Vincula un trasfondo de homofobia en el hecho de normalizar los cuerpos, ¿por qué?
    -Los protocolos médicos que se aplican en el nacimiento de un niño intersex tienen un componente masculinista muy fuerte: todo el que no va a funcionar como chico debe convertirse en chica. La otra lógica que impera es que si un hombre no tiene capacidad para penetrar va a ser penetrado. No importan los cromosomas u otras variables, ser un hombre es poder funcionar como tal. Es decir, existe el temor que al no ser aceptado por el sexo opuesto se acerque al propio. Si bien es cierto que operar sobre los genitales de alguien es un tema peliagudo, por eso se hace durante la infancia donde la misma sexualidad no es un tema muy presente. Nadie haría la cirugía a un hombre adulto. De la misma forma se asegura que una mujer pueda practicar el coito el día de mañana porque físicamente podrá hacerlo aunque su sensibilidad sea nula.


    -¿Cómo reciben otros colectivos su discurso, por ejemplo, la comunidad homosexual?
    -En general para el colectivo homosexual son todo homosexuales -transexuales, intersexules...- nadie sabe quién es quién pero todo viene a abonar lo mal que viven los homosexuales en todas partes. El complejo fálico no ayuda al activismo intersex. Una vez un activista me decía que el problema son esos padres heterosexuales que van al médico con su niñito y este les advierte que con esos genitales ninguna mujer lo va a aceptar así que es mejor que sea una mujer. O podría terminar siendo homosexual. Pero pongamos que fueran padres más liberales que dijeran que no les importa lo que su hijo sea el día de mañana... El médico les podría decir tranquilamente ¿usted cree que algún homosexual va a quererle? De hecho, creo que a las mujeres heterosexuales les importa mucho menos. Hay gente que opera de otra forma pero en el discurso convencional la diversidad corporal queda para otro día.


    -¿Y en el feminismo?
    -Para las feministas el problema es que las cirugías intersex le ocurren a personas que ellas no están seguras que sean mujeres todavía, lo son a partir de la cirugía. Para las feministas no somos sus contemporáneos: por un lado somos monstruos antiguos, hermafroditas y, por otro, somos gente del futuro, de los cuales el colectivo feminista se va a poder ocupar una vez los problemas de las mujeres promedio hayan sido solucionados. Ya habrá tiempo...


    -Tengo entendido que en Argentina para realizar una operación de cambio de sexo es necesario que un juez lo certifique y que hay que pasar por ella para poder modificar los documentos de identidad. ¿Algún cambio en estos últimos tiempos?
    -Por lo general sigue siendo así. Hace un par de años, en el 2005, se autorizó a un hombre transexual a modificar su nombre y su género legales pero a condición de que se operara. Le dieron un plazo de seis meses para todas las cirugías. Si no te operas no lo puedes pedir y si no eres un "transexual genuino" no puedes hacerlo. La cirugía está prohibida a no ser que vayas delante de un juez y digas que siempre has querido ser un hombre o una mujer, que sufres mucho, que siempre te gustó jugar a pelota, que tienes un cuerpo que no te toca que no puedes no verte desnudo que no tienes relaciones sexuales, que eres heterosexual...


    -¿Qué opina de la legislación española?
    -En general me resulta repudiable el hecho de que el Estado tenga control sobre el género en el que la gente se identifica. Me resulta violento pedir permiso para modificar mis datos o mi cuerpo. En mi vida me voy a poner delante de un psiquiatra para que verifique mi masculinidad, salvo que lo hagan a todos. Es que debe haber un policía de género, ¿por qué debo certificar mi masculinidad? Se da el caso, por ejemplo, de un hombre transexual que cambió sus documentos en Chile y que el perito oficial, además de hacerle entrevistas y demás, decidió que debía comprobar que era virgen vaginal y analmente para certificar su masculinidad. Es una situación de una violencia extrema y que no prueba nada y eso lo hace el Estado con el fin de garantizar la identidad de alguien. No obstante, respeto a las personas que quieran pasar por esas exigencias del Estado, cada uno sabe la vida que quiere vivir.


    -Para acabar, ¿cómo cree que tratan los medios de comunicación a las personas transexuales o intersexuales?
    -Tengo una opinión muy desfavorable. Trabajan continuamente sobre historias arquetípicas para que la gente identifique al Transexual, al Intersexual. Yo a veces leo reportajes de gente muy bien intencionada que hablan con médicos, psicólogos y después con una persona intersex y ves ahí las fotos de quien habla, todos vestidos, los únicos que aparecen desnudos son los intersex. En este mundo no cualquiera está colgado de un gancho, no se expone a cualquiera, a algunos sí nos pasa. Lo más relevante es el pedazo de carne que nos hace distintos y no es eso, es tratarnos como a un pedazo de carne lo que nos hace distintos. Otra cosa particularmente obscena es que a la muerte de una persona transexual la prensa siempre debe poner el nombre legal. Nosotros realizamos informes para Naciones Unidas y no damos el nombre legal a no ser que sea imprescindible y funciona, en cambio, cualquier diario de pueblo cree que debe poner el nombre legal.

    La Vanguardia

    Travestismo maternante: un anclaje en el transgénero.

    por Josito
    martes, 17 de junio del 2008 a las 16:14
    guardado en

    Por Eva Giberti

     

    La petición de claridad debe rechazarse con fuerza(...) Pide ten poder,define lo intenso. No,recibamos esta petición con terror;huírla es todo lo que podemos:es la primera empresa del poder sobre la banda libidinal.
    J.F.Lyotard- Economía libidinal

     

    Este artículo está organizado en tres segmentos : 1) Datos históricos y menu clasificatorio de los protagonistas; 2) Informaciones relativas a un historial;

    3) Jaque al punto 1) y al punto 2)

    El comienzo de los estudios dedicados al travestismo es un indicador de los procesos históricos que coadyuvaron en la creación de la actual clasificación de las nominadas disforias; nomenclatura que forma parte de la conflictiva que la ideo de transgénero inauguró en la década del 80.

    Magnus Hirschfeld,médico alemán, sexólogo e investigador, fundó en Berlin, en 1918, el Instituto de Investigaciones Sexuales; dicho Instituto que guardaba istorias clínicas e investigaciones, disponía también de una biblioteca que contenías más de 20.000 volumenes especializados en sexualidad. Todo ese material fue destruído por los estudiantes nazis en 1933.Según los rumores, esos archivos contendrían una excesiva cantidad de datos acerca de jerarcas del nazismo

    Organizó, junto con Havelock Ellis y con Forel el Primer Congreso de Reforma Sexual , realizado en 1921; le siguieron los Congresos de Viena, en 1930, y la Fundación de la Liga Mundial de Reforma Sexual, que se acompañaron con la publicación de sus primeras obras acerca de homosexualidad(1920), de prácticas sexuales no habituales(1933) y otra referida a las perversiones(1938).

    Se proponía elaborar una sociología sexual, en la cual los problemas éticos , criminológicos y legislativos ocupasen un lugar significativo. Coincidiendo con Forel, pensaba que no deberían existir problemas entre la "higiene sexual"(asi se la denominaba en aquella época) y la ética sexual.

    Hirschfeld había avanzado más aún: libró una batalla contra el articulo 175 del antiguo Código Penal alemán que condenaba con cinco años de prisión a los homosexuales. En 1903 llevó a cabo la primera encuesta sobre homosexualidad y heterosexualidad, dirigida a 3000 estudiantes varones y recibió 1756 respuestas. Inmediatamente convocó a obreros metalúrgicos con el mismo criterio y obtuvo el 40% de las respuestas. El escándalo que provocó con ambas encuestas le costó una multa de 200 marcos(o bien diez días de cárcel).

    H.Benjamin (1996 )otro estudioso dedicado al tema, narró las visitas que en 1920 realizó a Hirschfeld en la clínica que éste dirigía; allí se encontró con travestis que raramente asistían para tratarse pero que recurrían a la ayuda del director para procurarse el permiso que debían presentar ante el Departamento de Policía de Berlin. Era necesario llevarlo consigo para vestirse como mujeres y de ese modo aparecer en público. En la mayoría de casos, este permiso se otorgó porque estos pacientes afirmaban que no tenían intención de emprender un crimen aprovechando el disfraz, e Hirschfeld consideraba que vestirse como mujeres resultaba beneficioso para su salud mental.

    Un precedente clínico de la descripción de los travestis(1967) se produjo en 1870 y estuvo a cargo de W. Westphal quien se refirió al travestismo caracterizándolo como" forma de sentir sexualmente contraria", situación en la que "un hombre manifiesta una sensibilidad femenina y padece angustia cuando intenta refrenarse: la angustia cesa cuando logra expresar su manía"

    Han transcurrido varias décadas desde esta descripción, sin embargo, es posible mantener el criterio original: "el travesti se siente absolutamente ajeno a su sexo; sus sensaciones como mujer o como varón(ya se trate de travesti masculino o femenino)los saturan completamente, sin que sea posible constatar en él algun signo de locura"

    Havelock Ellis , inspirándose en las historias del Chevalier d´Eon de Beaumont,

    un conocido travesti en la corte de Louis XV propuso el termino " eonismo" para la misma condición. Corresponde entonces recordar al Abate de Choisy, nacido en el castillo de Luxemburgo en 1644, durante el reinado de Luis XIII. Su madre,mujer brillante, tuvo un papel (no sabemos exactamente cuál) en la historia de las Ridículas del siglo XVII. Perdió a su padre muy temprano y su madre lo crió como mujer. Segun se lee en la Presentación de sus Memorias (1987) (cuya autoría la editorial no aclara) a los dieciocho años, apenas tonsurado, consiguió la abadía de Saint-Seine.Dos años después se fugó y, vestido como mujer, durante seis meses acompañó a un grupo de comediantes. Por fin se instaló en Paris como la condesa de Barres.Sus memorias ,editadas en 1735 cuentan cómo transforma paulatinamente sus hábitos en una vestimenta femenina que, entre complacencisas y complicidades, era aceptada por el entorno.

    El famoso texto de Richard Burton(1989),entre los centenares de descripciones alrededor de sus viajes por oriente,reproduce un texto de L. Davilledonde se "describen las infamias de Lahore y Lajnau donde encontró hombres vestidos de mujeres,con flotantes rizos bajo sus coronas de flores imitando el andar, los gestos femeninos y su voz, guiñando el ojo a sus admiradores con la coquetería de las bayaderas."

    Esta descripción coincide con un estilo de travesti "voluntariamente sexy,una aproximación atractiva porque representa ese tenerlo todo a mano(...)la pura sexualidad de tramoya.(...) Cocteau y Man Ray se fascinaron por el delicioso Barbette y en la historia de la literatura se han descripto repetidamente verdadesy mentiras acrca de ellos"(de Diego E. 1992)

    Clasificar para pensar

     

    Corresponde distinguir el travestismo, de la transexualidad (Millot 1984) y ésta, a su vez, del hermafroditismo (Delcourt 1970)

    Algunos autores se refieren al travestismo como una desviación sexual y otros lo remiten a un malestar de género que no reclamaría satisfacción sexual sino, preferentemente, exposición de si mismo con ropas y maquillaje del otro género. Históricamente se describió como perversión menor y entre nosotros Etchegoyen(1977) propuso una distinción que actualmente la psiquiatría no convalida:"Si el acento está puesto en representar el papel del sexo opuesto, la base del travestismo es la homosexualidad; y es el fetichismo en cambio si el estimulo principal de la perversión son las ropas utilizadas". La clínica parecería constatar que la mayoría de travestis estudiados son heterosexuales pero algunos pueden ser bisexuales latentes. Ellos" sienten "como hombres y saben que ellos son hombres,a veces casados. Algunos, especialmente cuando están producidos como mujeres*, pueden, como parte de su papel femenino, reaccionar homosexualmente a las atenciones de un hombre normal que desconoce su condición; lo cual no autorizaría su homologación como homosexuales.

    H.Benjamin( 1999 ) discierne entre los "tres desórdenes " y señala que una diferencia sustantiva se encuentra en la elección de pareja del mismo sexo o en su ausencia. "La actividad homosexual no es factible sin el acompañante homosexual que constituye un factor primario.El homosexual es un hombre y quiere ser nada más que un hombre que se despierta sexualmente por otro hombre. Aun cuando sus características correspondan a la variedad afeminada, todavÌa está en armonÌa con su sexo varón y con su gÈnero masculino. En cambio, el travesti y el transexual no se sienten identificados con su sexo y no están en armonía con sus cuerpos."

    El travesti que goza vestido como mujer se remite a un acto completamente solitario, y no requiere pareja para su disfrute. El transexual tiene, como objeto fundamental de su vida, su transformación en otro sexo. (Giberti 1993) Una pareja masculina puede, posteriormente, ser deseado de manera más o menos urgente, pero esa pareja constituye un factor secundario que no necesiamente se mantiene constante

    Las relaciones sexuales de un travestí son (en la mayoría) las de una persona heterosexual; "sin embargo, frecuentemente adoptan la posición femenina en la cópula".Esta afirmación de Benjamin reclama el esclarecimiento propio de los estudios de género y de la Erótica como disciplina en formación (GIBERTI 1984, 1997,1998): ¿cuál sería "la posición femenina en la cópula?" Es una afirmación esencialista que si bien puede dar por supuesta una postura coital, en manera alguna podría considerarse propia y esencial el lugar que en ella ocupa la mujer

    En otros términos: La homosexualidad es un problema de sexo, que afecta a dos personas, una de ellas la pareja del mismo sexo :éste es un requisito primario y generalmente imprescindible.

    El transexualismo es un problema de género y de sexo, y el hecho de entablar pareja será de importancia secundario aunque podría advenir a tener una importancia ocasionalmente vital.

    El travestismo es un problema social con una implicación de género y sexo; el transvesti no requiere imprescindiblemente una pareja, y en caso de tenerla, puede ser heterosexual.

    Ni el homosexual ni el bisexual se sienten desorientados en su papel de género o sexo. Inclusive, hombres conocidas como " las reinas, "que forman parte del homosexual afeminado, solo suelen vestirse como mujeres en ocasiones especiales sin la reserva emocional de los travestis ni tienen deseo de cambiar su sexo.

    Las disforias de género.

     

    La experiencia clinica actual permitió refinar las ideas originales acerca de los considerados desordenes de la sexualidad, del sexo y del género.Asi se incluyó la idea de disforia (gender dysphoria, traducido como malestar) que se refiere a la disconformidad acerca del "propio" sexo y el deseo de poseer el cuerpo del sexo opuesto junto con el deseo de mirar a quien tiene el mismo sexo como si fueran del sexo opuesto.

    La creación del concepto de disforia de género, según algunos autores pertenece a Stoller(1985), pero Bodlund et alter(1993) sostienen que fué Fisk quien lo creó en 1974 .Distinguió entre sexo y género y marcó la distinción entre transexuales ,travestis y homosexuales. Estos nuevos criterios permitieron incluír a los transexuales posicionados como disforia extrema si dicha transexualidad tuvo una duración mínima de dos años (según la nomenclatura del DSM-III-R-1987).Mientras que el travestismo, iniciado entre la pubertad y la adolescencia, que recurre persistentemente a vestirse con las ropas del otro sexo(habitualmente los varones con ropas de mujer),constituye modalidad que se acompaña con excitación sexual y se considera disforia leve.

    El bisexual se muestra atraído por ambos sexos, asi como el término analloerotic- -que adquiere su sentido tomando prestada an del griego ,para añadirle alloerotic - describe un sentimiento de indiferencia sexual hacia cualquer sexo (Blanchard A. 1989).Esta nomenclatura es producto de la investigación que se llevò a cabo en el Gender Identity Clinic,Clarke Institute of Psychiatrie, Toronto, Canada, trabajando con 212 adultos(hombres y mujeres)transexuales; a la luz de dicha investigación se recorta el concepto de autogynephilia, en tanto imagen de si mismo como mujer( La evaluación se realizó mediante la Core Autogynephilia Scale).

    Inicialmente el tema fue introducido en 1918 por Hirschfeld (1918) quien denominó a quienes asi se sentían, con el nombre de autonomosexuals("They feel attracted not by the womwn outside them,but by the woman inside them" (Hirschfeld 1948).Otros autores retomaron el tema ,pero fué Blanchard(1985, 1988,1989) quien lo desarrolló postulándolo como fundamentalmente distinto de los homosexuales ;en tanto la autogynephilia se localiza alrededor de la idea de ser una mujer.

    Los autores describen la autogynephilia formando parte de las disforias de genero heterosexuales , sostienen que interfiere la "normal"atracción hacia otras personas.En estas circunstancias,la disforia de genero heterosexual mantiene su eficacia si se conserva la necesidad de vestirse como mujer.En algunos historiales si el travesti tiene una compañera mujer, durante el coito heterosexual fantasea que él es una mujer penetrada por su compañera imaginada como varón.(Benjamin 1966,Lukianowicz,1959)

    Otra clasificación tiene en cuenta la persistencia de las prácticas travestis ya se trate de su ejercicio permanente, utilizado como forma de vida, o bien travestismo ocasional.Diferenciandose a su vez de quienes se travisten para determinadas actuaciones teatrales.

    La marcación clínica distingue, además, entre aquellos travestis-fetichistas y quienes no lo son. En general, y más allá de la discusión que merece el tratamiento que el DSM III y el IV otorgan a estos cuadros se considera que el travestismo se caracteriza por la utilización de ropas que habitualmente viste el otro sexo, lo cual lo posiciona como un trastorno de conducta que podría adquirir características de engaño y mistificación. Las solicitudes de cambio de sexo que en oportunidades ponen de manifiesto remiten a la aplicación de siliconas y la incorporación de hormonas

    Otros travestis son desconocidos como tal, y sólamente se muestran en la intimidad de su hogar y a veces ante parientes cercanos

    Se supone que la mayoría de ellos necesitan vestirse para salir a la calle y aun para estar "de entrecasa"; precisan ser identificados como mujeres. Los que ejercen la prostitución constituyen el sector que se caracteriza por la tendencia al exhibicionismo en las calles.

    Otros pueden vivir completamente como mujeres y su condición a veces se descubrió después de la muerte. La historia de Charlotte Bach( WILSON 1989) es paradigmática en ese sentido.

    Una clasificación que intenta definir.

     

    Benjamin divide a los travestis en tres grupos ; 1) quienes sólamente pretenden salir a la calle vestidos con ropa "femenina" y se aceptan a si mismos como mujeres.

    Pueden vivir en conflicto con la ley pero muchos de ellos vive y trabaja como varón con esposa heterosexual e hijos.

    El grupo 2 se evalúa como etapa más severa de una perturbación emocional, intermedia entre transvestismo y transexualismo. Ellos necesitan algo más que "vestirse "para apaciguar su sexo psicológico con su componente mujer que exige evidencias; quieren experimentar algunos cambios físicos, acercando sus cuerpos a los de la mujer, aunque eluden desde la cirugía y la alteración de sus genitales. Tal deseo, sin embargo, puede jugar una parte en sus fantasías y fantasea. Para ellos el pene es todavía un órgano de placer, en la mayorÌa de los casos para la masturbación. Suplican la realización de ginecomastia (desarrollo de seno) con la ayuda de medicación de hormona. La psicoterapia se indica pero los pacientes frecuentemente rehúsan o el tratamiento fracasa

    El Grupo 3, constituye el desarrollo total del transexualismo

    El mismo autor enuncia modalidades de lo que él denomina el auténtico travesti reguladas por un común denominador: la necesidad de usar ropas del otro sexo. Algunos de ellos pueden parecer adictos, dada su necesidad creciente de vestirse como mujer.

    2) Encuentros cercanos con un travesti y su maternidad.

     

    En el ensayo El lado oscuro de la maternidad (Giberti 1996) comencé a exponer las características de una solicitud que un travesti me había planteado:"Yo quiero tener un hijo, voy a adoptar un hijo. Pero no voy a ser el padre sino la madre y quiero que me ayudes"

    En ese mismo ensayo sostengo que la idea de maternidad es un acople, una exacerbación idealizada de la vivencia de madre. Entonces un hombre puede maternar en tanto se asuma como hombre que materna. Pero ¿qué sucedía con un travesti que se solicitaba a si mismo como madre? Es innegable la identificacíon con un aspecto de las posibilidades reproductivas de las mujeres y para este consultante ,"ser denominado mamá garantizaba el placer de ser aquella que finge ser cuando trabaja como mujer que se prostituye".Debo corregir mi afirmación : quien habría de convertirse durante años en un consultante habitual , había abandonado la prostitución. Por otra parte, yo había aprendido que existe una dimensión autogynephilica me permitió pensar desde otra perspectiva su ficción de ser mujer.

    Para describir algunas alternativas del trabajo que realizamos, lo llamaré TM(Travesti Madre).Cuando se me acercó para solicitarme ayuda, conociendo mis libros sobre adopción , compartíamos una reunión a la que asistían numerosas personas .Vestía como un travesti discreto aunque fácilmente identificable y lo acompañaba quien luego supe que era su pareja .Días después solicitó hora para una consulta. Llegó puntualmente y si bien su atuendo no era inquietante, podía traslucirse su travestismo. Al finalizar la primera entrevista le sugeri que tratara de acompasar su vestuario con la asistencia a un domicilio profesional donde debía compartir el ascensor y el ingreso con vecinos .Más allá de los diálogos que mantuvimos, el reconocimiento de la ley que regula determinados matices de la convivencia, fué inmediatamente asumido por TM .Su presencia se transformó en la figura de una mujer sobriamente vestida,cuyo maquillaje trasuntaba "una cara al natural", su manera de caminar se desprendió del bamboleo de caderas y se ciñó a un paso común.La habilidad para manejar este transformismo forma parte de los temas que nos ocuparon durante algunos años.

    Una primera clave de estos encuentros -que no respondieron a un ritmo convencional- reside en que TM no recurría a mi como travesti sino como madre : desde ese deseo-necesidad me interpelaba para aprender a ser una "buena mamá".

    Advertencia para quien esté leyendo : anticipo que varios años después, y tal como lo planteo al final de este ensayo ,el contenido de algunos párrafos podría ser modificado .

    No describiré detalladamente los contenidos de nuestros diálogos, pero si es posible recortar algunos de ellos. En primer lugar, TM siempre se refería a si mismo posicionándose en el discurso como una mujer,(decía ":nosotras") en tanto yo le hablaba posicionándolo como varón travestido. El encuadre que yo metacomunicaba era indudable: "Dado que sos travesti, por lo tanto sos un varón "La persistencia de TM en su ser mujer y madre,por momentos adquiría niveles de provocación, quizá respondiendo a la que sentía como mi provocación.

    Creo que la provocación constituía un distribuidor significativo, tanto en lo que decíamos cuanto en la realidad del ser travesti;¿por qué? porque el travesti rompe, quiebra el pacto de homologación entre hombres. Se burla y descalifica lo masculino al elegir comportarse como mujer,es decir, provoca a sus pares que ahora son no-pares.Los otros hombres se sienten desdeñados por este comportamiento ,y quizás sus respuestas burlonas ante los travestis se originen en el regisro de la ruptura de un pacto que implica una traición. Además, la clientela de los travestis que se prostituyen está a cargo de hombres que les reclaman prácticas sexuales cuyo disfrute depende no sólo del ejercicio en si, sino de quien lo realiza.

    Al mismo tiempo, al "hacerse travesti"parecería que trataran de explicar la diferencia entre los sexos como si sólo se tratara de una diferencia formal,convencional:" me cambio de ropa, modifico la voz y el cuerpo y ya está, formo parte del otro sexo".Es decir, no hay diferencia, solo se trata de una transformación de lo masculino en otra cosa.(La libido¿no era masculina?). Paradojalmente, mediante los travestis,surge la gran ilusión: todo cuanto acontece en el planeta pasa por un género único,el hombre,tal como el sexismo del lenguaje lo consagra.

    2.1) "Soy una mujer".

     

    Durante una entrevista afirmó "Yo siento y pienso como una mujer";se trataba de la cuestion del ser en la identificacion. Entonces le pregunté:

    "¿Cómo crees que siente una mujer?" Me corregi y repregunté "¿cómo cree que nosotras sentimos? " O sea, me posicioné delante de él como una mujer e involucré la transferencia: "¿Como crees que siento yo?"

    Empezó a responderme dándose cuenta de lo que significaba mi pregunta: "¿quién soy yo?"

    Me respondió refiriéndose a la ternura,a la delicadeza, a los sentimientos humanitarios y añadióun párrafo acerca del apasionamiento, o sea, un discurso ficcional de su sentirse mujer . Ficcional por lo ostensiblemente convencional del discurso

    Le pregunté:"¿ vos sos asi? "Sonriendo me dijo :."No, a veces me enojo mucho. El nene a veces me irrita."En ese momento el hijo tenía tres años

    TM cortocircuitó su discurso cuando no consiguió adherir a lo que su ilusión-identificacion le marcaba de manera superyoica y como Ideal del yo ,dado que su testigo persecutorio era yo.Mi traabajo no residía en modificar su travestismo,o criticarlo;pero pensé que facilitar el "como si", en lugar de contribuír a posicionarlo en su maternidad travesti(que era su motivo de consulta),por el contrario coadyuvaría a fomentar la equivalencia ficcional :"yo soy mujer porque siento como mujer" .En esta índole de trabajo, orientación para padres, en los que el discurso está imaginariamente dirigido a otros,los hijos, pero que recala fundacionalmente en los padres pulsando la rememoración de su infancia al dialogar con quien espera que lo "oriente" , yo aceptaba su discurso y al mismo tiempo cuestionaba su pretensión de naturalizar su "soy una mujer" ;yo respondía en clave de una realidad social que es un segmento la realidad que encontrarían él y su hijo en el mundo externo,hasta que el transgéro se haya diseminado como alternativa . Si TM hubiese necesitado-deseado ser escuchado por quien aceptara que él es mujer, no me hubiese elegido como interlocutora;o lo hubiese hecho y me hubiese abandonado rápidamente. No sucedió de ese modo.

    La importancia de lo gestual y postural de TM generó escenas novedosas durante la consulta,por ejemplo, se cruzaba de piernas con cuidado como podría hacerlo una mujer.Los gestos que realizaba con las manos estaban medidos,eran cuidadosos, quizá reproduciendo una inhibición del orden de lo fisiológico : su barba no crece , como efecto de los tratamientos hormonales, lo mismo sucede con el vello que podría tener en los brazos .La alteración de su fisiología es otra de las claves del trabajo que realizábamos y que adquirió otra vigencia cuando comenzó a ocuparse de su hijo, un bebe al que debía cambiar bañar,limpiar.

    2.2) Un hijo pequeño.

     

    El impacto que a veces me producía me condujo a pensar en el efecto que podría producir en una criatura que dispone de menos recursos para asumir lo extraño de la situación aunque habiendo crecido al lado del travesti-mamá, el hábito podría lograse neutralizar dicho efecto.

    En el primer encuentro aún no tenía un niño a su cuidado, pero poco tiempo después pudo recibir un bebe de un año dada la intervención de otro travesti ;no esposible hablar de adopción, pero tampoco podría mencionar irregularidad en la incorporación de ese niño en esa familia formada por TM y su pareja

    Antes de saber cómo lograría tener un hijo, me dijo:

    "Quiero un chico morochito" ,en ostensible enfrentamiento con la discriminación hacia nuestras etnias aborigenes

    Su preocupacion de carácter social(pulsion social)permitía pensar en la sublimación e relación con la maternidad y la paternidad .

    Inicialmente me planteo que queria que su hijo lo llamase mamá, es decir, que lo convalidase en su ser mujer. pienso que ensayaba la fetichización del niño. Concurria a nuestros encuentros cada tres meses "como madre, para ver si todo esta bien".

    En la actualidad el niño cumplirá cuatro años.Me pregunto qué sucederá cuando el hijo descubra que no todas las mamas tienen pene.

    En cierta oportunidad el niño se tiro al suelo en un shopping,"encaprichado". TM me dijo:"Yo no sabia que hacer.No poda malcriarlo comprandole lo que el queria. ´Me di cuenta que él no podia dominar la situación porque es chiquito. Entonces me agache y le empecé a hablar hasta que se calmó, y seguimos caminando"

    En el shopping TM tenía público y lograba ser mirado ,no sólamente por travesti, sino como travesti a cargo de una criatura; podía percibirse la satisfacción debida al exhibicionismo que la situación le facilitaba.No podría afirmar en cambio que existió una tedencia a escandalizar en ese momento, que el hijo regulaba. Al mismo tiempo que funcionaba como talón de Aquiles para esa mamá.

    A esta altura me parece pertinente aclarar que ya no me parece posible discernir con claridad qué se entiende por madre(Giberti E.2000) puesto que,merced a la fertilización asistida ni siquiera parir una criatura garantiza una maternidad biológica.La polivalencia de las dos sílabas entrañables admite que la madre fálica descienda de su recinto simbólico para aposentarse en un travesti;la maniobra es posible porque algun travesti será capaz de modificar el poder fálico del que originalmente pudo estar dotado , adosándole una ternura inventada más allá de las identidades de género.

    Durante una de las primeras entrevistas le pregunté cómo manejaría la intimidad de su cuerpo, pretendiendo ser la madre.Lo que me respondió en aquel momento adquirió sentido a posteriori :"El tiene que aprender que soy su mamá y tengo pito" .Este punto reclama una exposición extensa(y no dispongo de ese espacio) que incluye la información acerca de los grupos que en este momento trabajan en los Estados Unidos y se ocupan de la difusión del tema: cómo incluír a los hijos de travestis, homosexuales,transexuales y otros miembrosde la nación transgenero en las escuelas, clubes y otras instituciones.

    2.3) ¿qué hacer con lo masculino?

    En alguna oportunidad me pregunté¿ dónde tendrá guardado-escondido lo masculino?Entendiendo por lo masculino las características anátomo-fisiológicas del varón ;impresionaba como si ese ser masculino estuviese allí, delante mío, pero enredado, en el cabal sentido de estar sujetado por riendas; probablemente no me constaba que TM se sintiera estricta y absolutamente mujer.

    ¿Qué hace con lo masculino? Hoy pienso que la tendencia a provocarme sustituía esta pregunta en él mismo;porque si lo analizamos desde la estructura familiar, el posicionamiento cívico ,la vertiente antropolgica, encontraremos respuestas pero desde el psiquismo ,la provocacion que quizá inconcientemente ensayaba conmigo, parecería constituírse en defensa frente a preguntas que los ytravestis no se formulan.Por lo menos este travesti había llegado a mi consultorio con afirmaciones y certezas acerca desí mismo,porque recurría a hechos concretos y saldados: era travesti, o sea, un hombre con tetas y una mujer con pito, según su definición. Había saldado los" desajustes" de su cuerpo con cirugias y maquillajes y sus genitales constituían una garantía para el placer masturbatorio.

     

    Algunos datos de su vida:

    TM comenzó su desarrollo sexual como homosexual durante la temprana adolescencia, "de jugando".Cuando asistió a la primera consulta tenía 32 años y vivía con su pareja desde los 28 años . Dispone de una profesión que le permite trabajar en su casa , con sus libros y su computadora; su pareja es quien le provee la mayoría de los contactos para sus actividades intelectuales.

    En la situacion de TM es posible inferir que la distribucion libidinal, asi como su deseo de ser madre quizás acuerden con su experiencia como hijo, y la posterior identificacion con ella. Su madre se entero de su tendencia cuado él era adolescente.Comenzó por llevarlo al médico,y finalmene aceptó sus características,pero, según ella decía,"no se lo había contado al padre", que era un hombre indiferente y escasamente presente en el hogar.

    3) Jaque al punto 1 y al punto 2)

     

    Los travestis que se comportan de manera semejante a TM avanzan-sabiéndolo o no-en la conceptualización del transgénero. Apuestan y ponen a la vista el diseño imaginario de una dimensión de lo humano "completa", que podría analizarse desde diversas perspectivas. Ya sea imaginando la ausencia de aquella represión(y de otros mecanismos) que sostiene a los nomencladores binarios hombre-mujer; o bien imaginando una dimensión indiferenciada que quizá haya existido en el origen de la especie (y que desde la perspectiva de la pulsión de dormir yo convoco en El ombligo del Género- 1998 ).

    En este caso ¿se trataría de una androgínia como proyecto psíquico , transladada al orden de lo simbólico?(translado o transformación que sería preciso fundar teóricamente). La existencia de los travestis, su convivencia social, sus subjetividades que fundan la defensa de sus derechos ,no están regidas sólo por el orden simbólico: llegaron a ser travestis -modificando y a veces caricutarizando la generidad socialmente atribuída a lo femenino- justamente porque anatómica y fisiologicamente son varones. La suya es una simbólica que solo ficcionalmente puede eludir el potencial seminal que no es encorsetable; ni los travestis prometen encorsetarlo. No necesito extenderme en la necesidad de diferenciar los planteos biologistas y distinguirlos respecto de la conceptualización del soporte biológico-identitario que, en relación con el genoma y la presencia del ADN,constituyen esa cosa que vulgarmente se denomina cuerpo.

    Si además dispusiera de espacio para reproducir las investigaciones de Louis Gooren(1999) y de R.Green(1999)en una de las cuales encuentran marcadores de diferenciación sexual en el cerebro y en otra comienzan a estudiar los origenes biológicos del transexualismo, sería posible organizar un interesante recorrido interdisciplinario.

    Podríamos pensar que los seres humanos contamos con disposiciones en ciernes, que están en vías de desarrollarse ,asociadas con la economía pulsional y su resonancia en el Yo. El desarrollo de disposiciones depende en proporción significativa,de lo que aporte el mundo externo; entonces, la actividad y la pasividad que no son sólo producciones psíquicas, ligadas a la economía pulsional ,deberán reordenarse de acuerdo con los estimulos provenientes del mundo exterior.Supongamos que no haya delegacion de una de las dos alternativas en el otro.Entonces tendremos la reunión de las dos disposiciones con fuerzas equivalentes en el mismo sujeto.Con lo cual se crearía algo diferente de la tradicional polaridad activo-pasiva.(Maldavsky 2000)

    Si de creaciones se trata, TM aportó la suya al maternar a su pequeño hijo desagregando maternidad de sexo biológico. No me es posible avanzar aportando más información acerca de lo que aconteció durante los años en los cuales pensamos junt@s; tampoco acerca del desarrollo del niño ahijado.

    3.1) Transgénero y travestis.

     

    La idea denominada transgénero, inicialmente tanteó su identidad ontológica mediante la cultura queer (Llamas 1999), es decir, utilizando una expresión que se eligió por su valor desafiante y antagónico.La queer theory (Morton 1996, Giberti 1998) se ocupa de todas las sexualidades, pero alejadas de una organización jerárquica regida por la heterosexualidad. El movimiento se inició en la década del 60 y apuntó a las mismas luchas que los otros movimientos de liberación: antidiscriminación, igualdad de oportunidades, oposición a los colonialismos, derechos de las minorías. En esa misma década los movimientos organizados por gays y lesbianas asumieron su lugar público como parte de la comunidad. Los grupos queer repudiaron la aplicación del pensamiento binario hombre/mujer, regla/excepción a la vida sexual y argumentaron sosteniendo que la puesta en acto de la vida sexual es siempre histórica. Cuestionar la idea de género será uno de los puntos claves de la teoría queer y dicho cuestionamiento se enlazó con la incipiente idea de transgénero; asi se creó la transgendered sexuality que se opone a la concepción de una base biológica del sexo .Lo transgenérico está constituído por convicciones y prácticas que revisa la que denominan "supuesta" identidad de género. Denuncia las reglas de la tesis de género por considerarlas discriminatorias y además adherida a las presiones del mercado que indica qué y cuánto consumir.

    El transgénero acoge a gays, lesbianas, transexuales, travestis, andróginos, intersexuales, hermafroditas, queers (torcidos) y a una multiplicidad de rasgos, modalidades, estilos, conductas y todo aquello que signifique rechazo de ordenamientos sexuales que se consideran inamovibles y establecidos.

    La enunciación de la idea de transgénero no implica adherir al planteo que la misma propone; en mis diálogos con TM mantuve el registro hombre-mujer porque ese estilo corresponde a mi convicción acerca del travestismo. Lo que no excluye la existencia de personas que reconociéndose transgenéricas no desean ser identificados como hombres o mujeres.

    El transgénero tiende a burlarse o desestabilizar-como procedimiento provoctivo y desafiante- aquellas prescripciones destinadas a encerrar o dogmatizar pautas de convivencia. Se oponen a toda clasificación psiquiátrica o clínica que considere estas conductas como patológicas o desviadas, ya que sostienen que esos criterios científicos pretenden aniquilar cualquier forma de ambigüedad sexual e imponer modelos adaptativos, silenciando los deseos de cada sujeto.

    Cuando, en 1996, la Asociación Psiquiatrica Americana realizó su reuníon anual, frente al edificio donde se reunía sus miembros se reunieron grupos de transgénericos llevando carteles donde acusaban a lo profesionales asociándolos a"Patofilia de Género". Se referían "a aquellos que no pueden prescindir de la necesidad de patologizar cualquier conducta de género que le cause desasosiego. Amor a la patología" al decir de Jose Antonio Nieto.

    La teoría queer elaboró una concepción no medicalizada de la "identidad de género"; entre quienes avanzan investigando el tema J.Butler, J.Goldberg,M.Warner, y las universidades más adelantadas en el tema, Duke, Berkeley y John Hopkins.

    Los antecedente míticos habitualmente desemboca en Tiresias, pero no es él en quien pienso, sino en la tradición hermética de los gnósticos y de los alquimistas cuyos textos estaban ilustrados con el Andrógino Primordial. No obstante la belleza de la imagen no satisfizo a los iniciados y a los esotéricos que buscaban trascender en una Unidad trascendente, logro imposible mientras se mantuviese la diferencia dicotómica macho-hembra.

    El transgénero parece ir más allá de esta metafísica de los herméticos mediante la concepción de una sociedad en la cual sus miembros se contruyan ajenos a la dicotomia femenino-masculino, proponiéndose como sujetos maleables por si mismos.

    Entonces, los puntos 2) y 3) plantean un antiguo problema de la posmodernidad: ¿cómo pensar en estos temas a partir de la inspiración y de los recursos teóricos y técnicos que el siglo XIX nos proporcionó?

    BIBLIOGRAFIA Y NOTA

    ABATE DE CHOISY : MEMORIAS, VESTIDO DE MUJER;Ed. Manantial;Bs. As.;1987

    BENJAMIN :THE TRANSSEXUAL PHENOMENON, New York; 1966 citado por

    BLANCHARD.

    BENJAMIN H: The TRANSSEXUAL PHENOMENON; Electronic Books

    Historic Papers ;Newsletter;1999

    BLANCHARD R.: The concept of Autogynephilia and the Typology of Male Gender Disforia;THE JOURNAL OF NERVOUS AND MENTAL DISEASES;Vol 177,Nº10;USA

    BOULUND O y otros :Personality traits and disorders among trassexals, en ACTA PSICHIATRICA SCANDINAVA:88; Munksgaard;Edit. in Belgium ;1993

    DELCOURT M. : HERMAFRODITA; Ed Seix Barral;Barcelona; 1970

    ETCHEGOYEN H.:y ARENSBURG B.: ESTUDIOS DE CLINICA PSICOANALITIA SOBRE SEXUALIDAD; Nueva Visión;1977. Cf también FENICHEL O.: The psichology of transvestism", en INTERNATIONAL JOURNAL PSYCHOANALISIS; London;1930

    FINK N.: Gender dysphoria syndrome;Stanford University,Medial Center,California,1974

    GIBERTI E. : Erótica y mujer;Introducción al tema en REV LA ALJABA, Vol III; 1998. Cf.también Giberti E.: Erótica:el amor,el goce,el placer,lo obsceno,la mujer, en REV. ACTUALIDAD PSICOLOGICA,Año X ; Nº 98;1984. también en Rv TOPIA, Nº 21,Año 7;1997

    GIBERTI E . : Ese deseo de hijo que la teve documenta(El caso Mariela)en REV. ACTUALIDAD PSICOLOGICA, setiembre; 1993

    GIBERTI E : El lado oscuro de la maternidad,en ACTUALIDAD PSICOLOGICA; diciembre 1996.Cf.también Nuevas subjetividades para las madres, en PSICOANALISIS Y GENERO, compil, Meler I. y Burin M. ;Ed. Lugar;2000

    GIBERTI E. : El ombligo del género, en Burin M. y Dio Bleichmar GENERO,PSICOANALISIS Y SUBJETIVIDAD;Paidos;1996

    GIBERTI E. : El hijo agámico, en EL HIJO AGAMICO , conG.Barros y C.Pachuk, en preparación.2000

    GOOREN L : THE BRAIN HAS NOT FOLLOWED OTHER MARKERS OF SEXUAL DIFFERENTITION?Free University Hospital, Amsterdam, the Netherlands; Symposium XVI Harry Bnjamin International Gender Disforia Association (1999)

    GREEN RICHARD ; LOOKING FOR THE BRAIN; BIOLOGICAL ORIGINS OF TRANSEXUALIM-(1969-1999)Head,Gender Identity Clinic Charing Cross Hospital; London(1999). Idem anterior

    HERRERA j. y FARRUGIA M.: Travestismo y transexualismo en REV .ARG. de PSIQUIATRIA BIOLOGICA; VOL II; Nº 11: 1995. Cf. tambien : El marimonio en parafilias, de F. Abbate, REV. De ASOCIACION MEDICA ARGENTINA; Vol110; Nº2;1997

    HIRSCHFELD M : Sexualpatology, citado por BLANCAHARD .Op.Cit

    _____________: Sexual anomalies, " " "

    LLAMAS R : LA TEORIA TORCIDA ; Siglo XXI; Madrid

    MALDAVSKY D . : Comunicación personal (2000)

    MILLOT C: EXSEXO ; Ed. Catálogo-Paradiso;Bs. As.;1984; Cf.tambeien Prefetory remarks on outcome of sex reassignment in 24 cases of transsexualism, MONEY J. in HANDBOOK OF SEXOLOGY, E lsenier North Holand Biomedical Press: 1977. También Sex and Gender, de STOLLERR,New York,Science House;1968. Idem : La anatomia y sus destinos, BARRIOS F.. FRANCOLINO C., SOÑORA C.: REV. PSIQUIATRIA URUGUAY ,AñoLIX;Nº330

    MORTON D. THE MATERIAL QUEER ; Wersview Press ; Colorado/Oxford;1996

    NOUVEAU DICCIONAIRE DE SEXOLOGIE; ED.J.J.Fauvert ;Paris;1967

    STOLLER R. : MASCULIN OU FEMININ . PUF;Paris;1985

    WILSON C. : LOS INADAPTADS: Ed. Planeta;Barcelona; 1989

    * Nota: La expresión"producirse' corresponde a la jerga de los medios de comunicación; se dice que alguien está producido cuando no descuidó detalle alguno de su presentación, aun subrayando sus aspectos más seductores y/o estéticos.

    Bisexualidad: el movimiento silencioso.

    por Josito
    martes, 17 de junio del 2008 a las 16:03
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    El movimiento bisexual ha recuperado solidez en los USA.
    16 Febrero, 2001
    Por Arturo Morales

    "Creo en la auténtica bisexualidad. Todos tenemos la capacidad de ser bisexuales. Mi compañera Julie es mucho más bisexual de lo que yo soy. Cuanto más comprenda el mundo su bisexualidad, mejores seremos. Estoy atraída por el alma de la gente. Puedo ser atraída por cualquier sexo".

    Melissa Etheridge, diciembre 1999.

    El reconocimiento de la sociedad a los derechos de gays y lesbianas, cuando éste se produzca de una forma efectiva y plena, no deberá suponer el final de un camino de dura lucha contra mentalidades reduccionistas y conservadoras. En la batalla que enfrenta a los discriminados y los discriminadores siempre se verán asociadas concepciones diferentes de entender el mundo. Durante los últimos cuarenta años, toda una serie de movimientos relacionados por una raíz transformadora común, basada en principios sociales de respeto y equidad, han ido creciendo en simpatía y atención, y han logrado que las clásicas concepciones mantenidas por la iglesia y el poder heredado de arcaicas formas sociales se haya visto forzado a transigir. Es una batalla que han mantenido las asociaciones feministas, los grupos ecologistas, los movimientos de solidaridad social, así como los grupos de gays, lesbianas y personas transgénero.

    Y, claro, los bisexuales. Tal vez relegados a un segundo plano porque el enfrentamiento se ha definido entre grupos contrapuestos, tal vez por el devenir de los acontecimientos que se han precipitado en los últimos años. El colectivo bisexual, que en España tiene escasa fuerza, protagoniza en otros lugares un nuevo resurgir, después de la desastrosa experiencia que tuvo que padecer en la década de los 80. El valor de la bisexualidad radica en no negar ni asumir más condición ni identidad sexual que la dictada por el espíritu, sin categorizar el comportamiento, sin encorsetar a las personas. Es también, una forma de descubrimiento de la identidad individual, y una nueva manera de mirar a los otros. Pero es una reivindicación que aún debe librarse, y que en todo caso se beneficiará de los logros obtenidos por otras reivindicaciones más inmediatas.

    No es fácil saber cual es exactamente la realidad bisexual, ya que se han hecho pocas investigaciones al respecto. La mayoría de estudios sobre sexualidad se han centrado en heterosexuales o en gays. Basándonos en un estudio realizado por Kinsey en los años 40 y 50, entre el 15 y el 25 por ciento de las mujeres, y entre el 33 y el 40 por ciento de los hombres pueden ser bisexuales, teniendo en consideración sus actividades o atracciones. Los bisexuales son, en cierto modo, una población oculta. En nuestra cultura, se acepta generalmente que una persona pueda ser heterosexual (el estándar asumido) o gay (la alternativa a siglos de pensamiento rígido). Ya que la bisexualidad no encaja en estas categorías, se tiende a ignorar o a negar. Cuando es reconocida, la bisexualidad tiende a verse como "parte heterosexual y parte gay", en lugar de contemplarse como una identidad única. La bisexualidad amenaza la forma aceptada de ver el mundo, poniendo en entredicho la validez de categorías sexuales rígidas, y fomenta el reconocimiento de la existencia de un rango muy diverso de sexualidades. Ya que no existe una forma estereotipada de comportamiento, se asume que los bisexuales son heterosexuales o gays.

    El movimiento bisexual contemporáneo comenzó a principios de los años 70, aunque ya habían existido comunidades bisexuales, como la comunidad Bloombury de artistas y escritores, a principios del siglo XX. Los primeros grupos bisexuales tendían a relacionarse a grandes rasgos con la liberación sexual. A muchos bisexuales se les relacionó con el incipiente movimiento de liberación gay, que en aquellos momentos reclamaba el potencial de las personas para tener relaciones sexuales con ambos géneros. Conforme los activistas gay comenzaron a adoptar un modelo basado en la identidad "étnica" de la sexualidad, los bisexuales se fueron enfrentando a la exclusión de algunas partes del movimiento gay, y debieron crear organizaciones específicamente bisexuales. La "Declaración sobre Bisexualidad de Ithaca" apareció en la revista The Advocate en 1972, anunciando la nueva conciencia bisexual a los lectores gay. Había surgido por el cambio producido desde el activismo social hacia posiciones más personales, motivadas por el fin de la guera de Vietnam, el aumento de la visibilidad gay, los movimientos feministas y de defensa de los derechos civiles, y por la nueva cultura que trataba de aplastar los paradigmas y reclamaba el descubrimiento del yo individual. Esta fue la era del "bisexual chic", con cantidad de artículos en la prensa general sobre bisexualidad, y una gran visibilidad de artistas y estrellas del rock bisexuales.

    El National Bisexual Liberation Group fue fundado en New York en 1972: publicó la que sería la primera revista bisexual: "The Bisexual Expression". Durante este periodo, los bisexuales continuaron participando activamente en actividades gay-lésbicas. A principios de los años 80 se vivió el desarrollo de los movimientos bisexuales en Europa, como el London Bisexual Group (1981). Mientras los grupos formados en la década anterior estaban formados mayoritariamente por hombres, muchas de las organizaciones fundadas en los años 80 fueron creadas y lideradas por mujeres. Las mujeres bisexuales habían experimentado la alienación de las comunidades lésbicas, conforme el separatismo y la polarización sobre la orientación sexual se incrementaba a finales de los años 70. Para muchas mujeres bisexuales, su sexualidad era parte integral de la política feminista, y querían grupos que reflejaran este énfasis.

    El Sida tuvo un profundo efecto en el movimiento bisexual. Los hombres bisexuales fueron estigmatizados como propagadores del HIV de otros homosexuales hacia la "población general". A finales de los años 80, la concienciación de las mujeres ante el Sida también aumentó, culpando a las mujeres bisexuales de la misma "falta". Estos acontecimientos generaron debates sobre la distinción entre conducta sexual e identidad sexual. Activistas y cargos públicos comenzaron a culpar a la conducta, y no a la identidad sexual, como un factor de riesgo ante la infección por HIV. Muchas personas que se convirtieron en líderes del movimiento bisexual enfermaron o murieron, y muchos otros enfocaron su atención hacia el activismo relacionado con el Sida.

    Hay numerosas publicaciones, tanto en prensa como en formato electrónico, que tratan en profundidad el tema bisexual. Tal vez una de las más interesantes para el neófito sea www.biresource.org, un completo listado de recursos sobre bisexualidad en la web. Otra, con un título llamativo y provocador, pero de contenido cuya lectura recomendamos, es www.anythingthatmoves.com, la versión electrónica de una popular publicación que se distribuye internacionalmente, y que está realizada desde San Francisco. Por último, www.binetusa.org puede servir como punto de arranque para conocer la realidad bisexual en Estados Unidos, y recordarnos tristemente que también existe una palabra que expresa el rechazo de la sociedad "bienpensante" hacia los bisexuales: la bifobia.

    En las páginas de Naciongay.com trataremos también en profundidad esta opción sexual, que por sus especiales características puede hacernos reflexionar sobre cual es el significado de ser sexualmente libres en toda la amplitud de la idea. Y también para entender que los modos futuros de relación en la sociedad se basarán en opciones abiertas, capacidad de entenderse a uno mismo y, a través del respeto y el autoconocimiento, capacidad de entender a los demás. Esta e, después de todo, la raíz de toda transformación social

     

    Entrevista con Beatriz Preciado. Teórica Queer, París/ Princeton

    por Josito
    martes, 17 de junio del 2008 a las 15:42
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    Entrevistada por Tara Herbst

    Beatriz: Sólo algo previo que decir antes que comencemos la entrevista. Cuando me pediste hacer esta entrevista y vi las preguntas que me mandaste, pensé que no tenía mucho para decir, que mi experiencia política no era muy larga: estuve en grupos básicamente gays y lesbianos desde hace siete años. Lo que hice, es escribir un libro[1] sobre dildos[2], y eso es todo. Y estuve teniendo mucha diversión con grupos y con amigos. Incluso, si pienso sobre el compromiso que tuve con la política en los últimos años, la tuve por diversión, para disfrutar, porque estaba aburrida de las políticas feministas, del modo en que solía verlas antes. No creo que tenga una respuesta a las preguntas. También, ahora estoy atravesando momentos muy escépticos en política, estoy cuestionando un montón de prácticas que solía tener antes, modos de relación con la gente; incluso, ahora estoy mucho más dudosa de mi propia posición como escritora o como oradora, de que eso pudiera tener algún sentido político.

    Tara: Creo que esto es familiar para todos nosotros, todos tenemos estas preguntas. Esto es también sobre lo que se trata Assembly[3], se trata de todos nosotros teniendo estas preguntas.

    B: Entonces está bien. No me siento totalmente loca y sola en este asunto.

    T: Hay algo que una vez dijo Jean-Luc Goddard en un show cultural de la tv. francesa. Dijo: "Comenzaré a creer en Europa cuando esta honorable casa, no transmita aquí, sólo malas películas americanas a las 8 o a las 10 de la noche sino, también, malas películas turcas, suizas, birmanas, etcétera. Aunque esto nunca sucederá...". ¿Pensás que tiene razón realmente, que nunca va a suceder?

    B: Cuando leí esta cita que me mandaste por correo electrónico, pensé que esto sucederá, pienso que ya está sucediendo.

    T: ¿Ya está sucediendo?

    B: Si, todo el tiempo. Pero lo que no encontré en la lista fueron malas películas francesas. El modo de Goddard de hablar sobre Europa, no me preocupo por Europa realmente, no siento que pertenezco a Europa en ningún sentido, aún procediendo de España, que ha estado siempre devaluada en Europa, siempre de algún modo entre África y Europa; recorriendo los Estados (Unidos) y especialmente este verano yendo a Chile, no considero a Europa como una entidad política.

    T: O como una entidad específicamente interesante.

    B: ¡Si!  Realmente no me interesa Europa.

    T: ¿Y te sentís reflejada en los medios?

    B: Cuando pienso en los medios, estoy pensando mucho más en ellos de un modo prostético. Los tomaría, incluiría, en una teoría de obstáculos y discapacidades, etcétera. Cuando pienso en los medios tiendo a pensar en una extensión prostética, mucho más que en términos de representación. Eso es uno de los fracasos y decepciones de todos estos años de políticas identitarias, esta obsesión con la visibilidad y la representación en los medios, como si los medios fueran el estéreo que representa las realidades políticas. No lo veo de este modo, estoy interesada en los medios, tanto más, cuanto que pueden ser un modo prostético de producir subjetividades, y esto es lo que a mi me interesa. Pero los medios como las cosas de la tv., no tengo esperanza en eso. Cuando pienso en los medios, pienso en gente como De La Grace[4], gente que usa los medios de un modo diferente, para producir subjetividades. Cuando me preguntás si me veo representada en los medios dominantes, para nada. Y gracias a Dios. Aunque mi madre está realmente preocupada sobre si estoy siendo representada en los medios dominantes, porque en España, está pasando toda esta cuestión sobre el casamiento gay.

    T: ¿Y te encuentran como una referencia?

    B: No, soy precisamente como la contra-referencia. Porque mucha gente está peleando por el casamiento gay y yo estoy diciendo que debemos abolir todo casamiento; al mismo tiempo, está toda esa gente de la iglesia, incluso viviendo en la ciudad donde viven mis padres, combatiendo el casamiento gay. Recientemente di un par de entrevistas a periódicos. Entonces mi mamá me llamó y dijo, "No puedo ir más a la peluquería por vos".

    T: Entonces estás presente en los medios.

    B: Puedo estar presente en los medios muy excepcionalmente. Por ejemplo. cuando fui a Chile,  los grupos estaban esperando que estuviera en los medios, incluso querían usarme, de un modo político y muy interesante, usarme como un armazón o un objeto para poner en los medios, y yo no lo sabía; la gente quería que fuera a los periódicos y tenga un montón de visibilidad, y me di cuenta que en ese contexto era interesante, porque para ellos es imposible estar en esa posición, sería muy riesgoso, mientras que para mi, no me importa realmente, voy allí y produzco una suerte de mascarada, y ellos me usan para continuar con diferentes luchas, que a veces pueden no ser las mismas que yo peleo, sobre derechos humanos, o casamiento, o adopción, cosas con las que incluso puedo no estar de acuerdo, pero no importa. Encuentro esa clase de visibilidad mediática interesante, cuando vas a tener un contrato con alguien diciendo, "está bien, podes usarme para éstas y estas cosas". Lo que no creo es en ser vos misma en los medios, pretendiendo representar alguna clase de identidad o principios o ideales, lo que desde el comienzo está perdido. Idealmente pienso más y más, que me gustaría pasar volviéndome imperceptible, en el sentido Deleuziano, no ser visible; creo que la invisibilidad es hoy mucho más que antes una condición para el trabajo político, aunque nosotros estamos haciendo eso ahora, vos estás trabajando con tu cámara y yo hablándote, pero eso es lo que tenía en mente cuando te dije, "ahora estoy en hechicería". Incluso, hablándole a un amigo de Multitude[5], en esta revista, estuvimos pensando en organizar un amplio encuentro político llamado hechicería y políticas, precisamente, tornándose secreto, pasando totalmente invisible, creando rituales que no serán conocidos por otros como una condición de trabajo político, creo que tenemos, allí, algo increíble con lo que debemos trabajar. Mucho más que esta obsesión que aparecer frecuentemente en los medios, aparecer... Y volverse visible, blablabla, eso está perdido.

    T. Eso es también por lo que nosotros lo llamamos "micro-internacional".

    B: Muy bien, me gusta.

    T: Como una micro-internacional secreta, Assembly International[6].

    B: Me gusta. No lo conozco completamente pero pienso que micro va a estar en el título de mi nuevo libro, estuve trabajando mucho con la idea de Guattari, las micro políticas de las células, precisamente investigando lo que no es visible. Estoy trabajando sobre hormonas, sustancias, drogas, realmente mirando el nivel micro de las cosas, y tratando con las diferencias entre un miligramo y un miligramo y medio. Esto es en lo que estoy interesada ahora.

    T: ¿Y concerniendo a la sexualidad?

    B: Si, por supuesto.

    T: Eso es justo lo que pensaba viniendo aquí lo concerniente a la prostética; lamentaba "por qué ella nunca habla sobre drogas y sexo", como una extensión de las imágenes del cuerpo.

    B: ¡Si!, totalmente, y eso sería aún más si entráramos en la prostética invisible, pienso que sería lo sublime de las prótesis, lo invisible, el nivel micro. Lo cual de algún modo ya está sucediendo, que no tiene nada que ver con identidad en el sentido de representación de visibilidad, en los términos que ha sido pensado incluso por los regímenes médicos del siglo XIX, sino también por los regímenes mediáticos de los 70 y 90, eso es en lo que estoy interesada justo ahora, lo que podría llamar políticas de experimentación. Cuando trabajaba en eso les hablé a diferentes amigos y ellos dijeron "estás empezando a hablar como Sloterdijk[7]". Y pensé, no, espero que no. Y al mismo tiempo es verdad que hay una similitud en el sentido que tiene que ver con drogas, homeopatía y lo que llama políticas de experimentación, lo que significa que el primer reino de las políticas es tu propio cuerpo. Presento este nuevo trabajo que estoy haciendo en un artículo largo que probablemente será el primer ensayo en este libro, que va a ser todo sobre hormonas, pero también sobre gente precisa. Como historias, historias de vida.

    T: Experiencias.

    B: Si, exactamente. Experiencias del cuerpo. Y la gente me dijo "ahora estás yendo de las políticas hacia estéticas de vida, ahora estás entrando en la individualidad", y yo dije, ¿Quién te dice que el cuerpo es individual? ¿Qué el cuerpo no es ya una comunidad?

    T: Pienso que es un modo interesante de ir más allá de la teoría.

    B: Si. De acuerdo. Diría incluso... en el trabajo que estoy haciendo justo ahora... quizás estoy entrando en un terreno que no tiene nada que ver con la entrevista y vas a decir de qué mierda está hablando...

    T: Podes hablar de lo que quieras.

    B: Bueno. Estuve trabajando sobre una mujer llamada Agnes, un caso que fue muy discutido en psicopatología y psiquiatría en los 50, es una historia increíble, esta historia va mucho más allá y pone en cuestión completamente la performatividad, la performance, todo; y atravesás experiencias de alto riesgo, y pienso que sin esas experiencias de alto riesgo con tu propio cuerpo, no hay políticas. Podemos hacer un gran asunto pero no serán políticas reales. Me gustaría trabajar, ahora, en esta clase de momentos políticos. Y como vas desde un nivel individual hacia lo colectivo o hacia las comunidades o lo que sea, aparte del hecho que, como ya dije, el cuerpo es ya una comunidad. Estoy interesada en pensar sobre rituales para programar el deseo.

    T: ¿Qué entendéis por programar?

    B: Por programar entiendo... que no creo en los deseos como siendo una clase de origen fundacional de la subjetividad sino, mucho más como un efecto de regímenes políticos. ¿Por qué deberíamos seguir el deseo de alguna manera? ¿Cómo alguien puede ser leal u honesto hacia su propio deseo? Me gusta pensar que podemos realmente programar el deseo y cambiar el deseo, modificarlo, y si no podemos modificar el deseo, estamos perdidos y sólo...

    T: Se reproduce la normalidad.

    B: Incluso cuando el deseo produce perversidad nada nos dice que esa perversidad será puesta en cuestión en el régimen de lo normal; podría ser sólo la excepción, lo exótico. Lo que quiero decir con programar... después de trabajar con el grupo de Barcelona, he estado muy obsesionada con volver a Guattari, y era muy gracioso que estuvieras hablando inmediatamente sobre grupos, sujetos y cosas como esas. Volver al método de trabajo de Guattari con instituciones y con grupos. Porque me di cuenta cuando trabajaba en Drag-king[8] y Post-Pornografía[9], que entraba en un área que tenía que ver con terapia política o algo con lo que no estaba lista para arreglármela.

    T: ¿Qué quieres decir con terapia política?

    B: No se todavía. Tiene que ver con la transformación de... Tiene que ver con la noción de Haraway de "conocimientos situados"[10], que ahora está siendo usada por todos lados, veo a todos mis colegas, todo lo que tienen para decir es: "esto es conocimiento situado, a lo que respondo "no gracias, no es eso". Sino que eso significaría radicalmente cuestionar ambos, el conocimiento y el lugar del conocimiento, el lugar donde el conocimiento es producido.  Y veo esto en relación al trabajo que Guattari estaba haciendo cuando reivindicaba... podés decir con ambos, con Deleuze, lenguajes como lenguajes minoritarios o, mucho más con Guatttari, en el sometimiento a micro poderes, que producen otros conocimientos. El cuestionamiento de la posición del experto; me di cuenta trabajando en diferentes grupos, gay, lesbianos, trans-, etcétera, que producís una cierta clase de conocimiento y la pregunta es: ¿para qué es bueno este conocimiento? ¿Puede esto producir rupturas dentro de las realidades? Y trabajando dentro de la experiencia de Drag-kings y haciendo Post-Pornografía, como haciendo estos talleres, usando la sexualidad como performance, me di cuenta que estábamos produciendo una clase de conocimiento que desde mi punto de vista estaba desplazando al conocimiento mismo, ambos, a la psicología ordinaria y también al psicoanálisis en relación con el deseo subjetivo, incluso, sexual. Vi esto y experimenté yo misma procesos de terapia, que podría llamar terapia política, cosas con las que no podes tratar individualmente, sino que también serás capaz de tratarlas colectivamente; en un contexto institucional de gente que se suponen locas, o se suponen  homosexuales, hay algo más que está pasando, una clase de estallido de la subjetividad que aparece. Hay una dimensión de hechicería política que está pasando en esos grupos. Esas ideas podés encontrarlas mayormente en escritores negros, en Fanon[11] por ejemplo, en un montón de gente que está trabajando no sólo desde minorías sino como sin-voz. No sólo minorías sino algo mucho más radical que esto. Comunidades completamente des-subjetivizadas. Y, entonces, tenés que vértelas con algo que es más fuerte que esto. Por ejemplo, el último año estaba haciendo una entrevista con Adrienne Piper, esta mujer, es una artista de los 70, una mujer negra que es básicamente pálida, es blanca en su cara y estuvo trabajando mucho con la complejidad de ser negra y blanca al mismo tiempo y no encajar bien en ambas comunidades y, por supuesto, que ella estaba haciendo políticas post identitarias, incluso, como 35 años antes que las políticas identitarias fueran inventadas. Lo cual era increíble y era una de las razones por las que yo realmente quería relacionarme con ella. Hablamos y ella me dijo "bien, si realmente querés hacer política, entonces necesitás alguna clase de meditación y religión, y no podés hacer política como si estuvieras haciendo negocios". Me gusta eso. Hay un sentido de que no estamos haciendo negocios, no estamos creando empresas, firmas, tenemos otros objetivos y aquellos objetivos están ocultos, son secretos y, a veces, son tan secretos que no sabemos donde están y alguna gente puede continuarlos, y éste es mi sentido de comunidad, pertenecemos a... por supuesto que esto puede verse como si estuviese hablando de... soy una chica terrible hablando sobre sexo, sabés, como: "Oh, estamos en una comunidad oculta que nadie conoce". No, estoy sólo pensando que necesitamos tornarnos invisibles para darnos el privilegio de la experiencia que nos de básicamente la oportunidad de pensar... No pensar en magia negra sino, por ejemplo, pensar que la ciencia puede no ser el único acercamiento a la subjetividad, y de la misma manera que performatividad y teoría del lenguaje pueden no ser el único acercamiento a la teoría de la identidad, que eso no tiene sentido.

    T: ¿Y estás realmente meditando?

    B: Tengo que decir que estoy experimentando mucho cosas diferentes. Al principio cuando empecé a hacer este trabajo sobre pornografía con el grupo, pensé que necesitaba meterme en mi propia mierda, porque esa es la mecánica del grupo, toda la cosa se volverá sólo cuestión de poder, mi propio deseo narcisístico, de controlar gente y ver gente cogiendo alrededor mío todo el tiempo y teniendo sexo con todos; entonces, estoy convencida, si queremos hacer algún trabajo político, que tenemos que ser realmente rígidos con nosotros mismos y combatir el deseo de un modo fuerte. Justo ahora estoy haciendo toda esta clase de cosas raras, desde hipnosis hasta meditación, hasta diferentes drogas, estoy incluso pensando en tomar diferente hormonas, pero no para volverme algo, sólo para pasar por el proceso de volverse algo sin volverme en realidad. Estoy muy fascinada con las sustancias y el modo que ellas juegan políticamente.

    T: Lo que dijimos antes en el café, sobre grupos e instituciones, dijiste que te inclinas hacia las instituciones aunque no crees realmente en las instituciones...

    B: Por un lado estoy completamente decepcionada con los grupos, políticas identitarias, toda clase de diferentes proyectos sobre comunidades como entidades que producen comunicación, porque eso es lo que es, entras en un grupo identitario ahora mismo y ellos parecen una empresa, producen imágenes... En este momento estoy tomando cierta distancia de eso. Pero cuando hablo de instituciones, estoy usando probablemente una noción de institución en un sentido suelto, un poco parecido a lo que decía antes sobre los contratos, por ejemplo en el manifiesto[12] y otros trabajos.

    T: Está bien, en ese sentido.

    B: Si, en ese sentido. Sólo darle al asunto cierta clase de rigidez frágil a algo que no tiene consistencia, que es completamente ficción. Entonces tenés que inventar una estructura, pienso que necesitamos realmente inventar nuevas instituciones.

    T: Entonces pensás una forma completamente nueva de institución.

    B: Totalmente. Por ejemplo, todos sabemos que las parejas no funcionan, que el casamiento es inútil o incluso que es peor que inútil, puede ser un régimen político en sí mismo. Pero ¿cómo creamos otros regímenes políticos sin instituciones?, es imposible. Aquéllas instituciones pueden ser como dijiste antes, un evento, donde la gente se encuentre y conecte, creando una red. Puede durar dos días. Y ya es una pequeña estructura, esa clase de superficie, des plages, playas, espacios creativos, incluso si estos espacios pueden no ser para siempre, ellos resisten el tiempo. Agujerean la realidad de algún modo. En caso contrario ¿para qué lo hacemos? Ese es para mi también el sentido de la hechicería, crear pequeños agujeros en la realidad. Deben ser realmente pequeños, si no lo son serían tragados inmediatamente por la representación mediática, por instituciones normales. Lo veo como algo mucho más complejo... Ahora me doy cuenta que soy muy joven aunque tengo treinta y cuatro años, pero me doy cuenta que soy realmente joven, que no se nada, nada, no he hecho nada, ¿me entendés? Honestamente. Entonces me gusta verme como teniendo ocho otra vez, teniendo una idea de saber en ese punto cómo realmente se perfora. Eso es por lo que también pienso que es una lástima que hayamos perdido relación con otras generaciones.

    T: Es extraño, yo también tengo treinta y cuatro, y estoy exactamente en el mismo punto. Eso es exactamente por qué estoy haciendo Assembly, porque realmente no se. Quizás es una pregunta de los treinta y cuatro.

    B: Claro, quizás es una pregunta de los treinta y cuatro.

    T: Quizás también es una pregunta por haber nacido en los 70.

    B: Probablemente, pero por ejemplo, en Francia, me sucede muy raramente, es más el caso cuando voy a España, probablemente por la estructura de la sociedad en España, estás en contacto con un montón de feministas, mujeres, gente trans que son como de 60, y pienso que también tiene que ver con hechicería, una vez más, y esa clase de... no se si somos realmente arrogantes, sabés, ahora veo a todo el movimiento de políticas identitarias como el movimiento más arrogante del mundo. Es asqueroso. 

    T: Incluso con referencia a otras minorías, eso es también...

    B: Totalmente, completamente. Alguna de la gente que conocí en Chile, como la gente de la lámina[13] que están detrás de mí, ellos eran increíbles y sorprendentes, de hecho también están dentro de una alta hechicería.

    T: ¿Cuáles son sus nombres?

    B: Petro y Pancho. Pero mi amigo realmente es Petro, que es la persona que conocí mucho más de cerca durante todo el mes que pasamos juntos. Es fascinante como escritor, para mí en este momento es el mejor escritor, escribe asuntos de género, no teoría. Tiene mucho que ver con una crónica narrativa, narra la realidad, pero también ficción. De todos modos cuando fui a Chile estaba muy entusiasmada y cuando regresé quería contarle a todos sobre Chile, me estaba volviendo loca, pensaba cómo es posible que soy de España, y que nunca había estado expuesta a todos esos grupos políticos y que realmente hablan el mismo lenguaje que yo que estoy totalmente conectada con comunidades de los Estados Unidos y..., es ridículo. Pero no encontré a nadie interesado en Chile, cuando digo algo sobre New York, todos están como "oh si, blablabla, New York es este..." Aunque no nos importa New York, porque todos sabemos que no está pasando nada en New York y que está perdido. Entonces somos arrogantes e idiotas, eso es lo que somos. También esto pasa con amigos que se que son gente lesbiana, gay, hablamos sobre gente: "ellos son straight[14], ellos son estúpidos, ellos son straight", "¿Que querés decir? ¿Ustedes no son estúpidas porque... sólo porque son lesbianas o lo que sea?" Esta clase de sentido gay de seguridad en este punto, porque no existíamos antes, es como: "¡Oh!, naciendo", y ahora pienso que necesitamos realmente parar un minuto y pensar qué queremos hacer realmente.

    T: Si, estoy de acuerdo. Y volviendo al asunto de la invisibilidad, ¿qué, entonces, de un nivel profesional representativo, como ganar dinero y tener esa clase de reconocimiento social? ¿Es algo que te parece que necesitás? O volverte famosa, como lo de tu madre y las revistas... ¿Cómo te las arreglás con eso?

    B: No se, es gracioso que digas volverte famosa, soy completamente inconsciente de eso; a veces chateo con gente y trato de ser invisible; por supuesto trato sólo de chatear, como cualquiera, y entonces veo a gente hablando sobre mi, mientras yo chateo y digo algo como "hola gente estoy aquí, ese alguien de quién hablan soy yo". Pero honestamente pienso que no soy yo quien es famosa, es completamente ridículo, para mi no tiene sentido; honestamente, pienso que algo mágico está sucediendo con el libro, y sucede siempre con la escritura y las imágenes también, por lo menos en ese sentido prostético que hablaba antes, cuando realmente producís un nivel de realidad o materialidad, entonces, de pronto eso da una plataforma a la gente donde pararse, lo que es realmente hermoso de ver cuando sucede con algo que hacés. Pero ser famosa, no lo veo de ese modo, honestamente.

    T: ¿Qué sobre el reconocimiento social?

    B: Bueno, si hablo de mi propia vida, nací en una pequeña ciudad en España, con un gran soporte fascista; Franco quería crear el nuevo centro de España, muy conservador, católico, y todo. Yo nací con una enfermedad en mi cara y toda mi mandíbula fue creciendo desde el momento en que tenía siete, entonces toda mi cara había cambiado cuando tenía 18 como con una cirugía estética, había cambiado completamente. Creo que eso me dio una sensación de no ser yo; incluso, cuando la gente toma una fotografía de mi o algo, yo no me reconozco. Siempre estuve aterrorizada de ser muy, muy fea y producir malestar en la gente por ser fea, quizás, porque esa fue la situación en la que nací y con la que crecí; entonces siempre me digo a mi misma, no es posible, esta foto no soy yo y esta gente no está hablando realmente de mí. Para mi hay una clase de paradoja en este sentido. La pregunta sobre el dinero, yo tengo muy poco dinero, tengo esta amiga Lawrence, que probablemente conoces, Lawrence Rassel.

    T: No

    B: Sería alguien muy interesante para que venga a la reunión de Assembly porque es fantástica.

    T: ¿Vive en París?

    B: Vive en Bélgica. Solía ser una artista y decidió trabajar con gente que no tiene trabajo, y empezó a pensar de dónde proviene el dinero. Cómo fabricas tu vida, cómo haces las cosas que tenés que hacer. Cómo venís aquí con la cámara, aunque vivís en Berlín estás aquí, y pagas el viaje y todo. Entonces siempre que hablas con Lawrence, quiere saber cuánto dinero tenés y de dónde lo conseguiste. Pienso que es una pregunta muy importante, y cuando le contaba mi historia a Lawrence me di cuenta que tenía muy poco dinero, estaba viviendo con alrededor 1200... por mes, ese es el dinero que tengo, si tuviera que renunciar a ese dinero, entonces por supuesto me quedo en la calle, porque ese es el único dinero que tengo ahora, no se volverme una maestra en los Estados Unidos y ganar 4000 por mes, no se lo que significa.

    T: Eso es lo que entiendo por no-visibilidad, porque el dinero que ganás ahora quizás no lo ganarías si realmente vivieras en la invisibilidad.

    B: No, porque el dinero que tengo ahora, estoy viviendo un privilegio desde que tenía 17, y eso es lo que puedo hacer toda mi vida, como escribir reportes para universidades sobre diferentes asuntos y ahora escribir proyectos sobre género y teoría queer para Princeton y cosas como esas; espero tener esa plata toda mi vida, incluso si decido no hablar sobre teoría de género nunca más, lo que ya he pensado.

    T: Parar eso.

    B: Parar eso. Completamente. Sólo para reconocer que no se nada sobre eso y que debería pasar por lo menos 10 años tomando diferentes clases de hormonas y pasando seriamente por diferente ambiente en instituciones, psiquiatría, todo el asunto, para ser capaz de decir algo. De otro modo es sólo basura. Justo ahora estoy muy impresionada, por ejemplo, terminé el libro de Sedgwick...

    T: ¿Cuál?

    B: Se llama "Touching Feeling"[15]. Es realmente un libro hermoso sobre performatividad. Pero ella está cuestionando la noción en si misma, si sirve para algo o no. Ella se está muriendo de cáncer y quería invitarla a venir a Barcelona, ella respondió inmediatamente y dijo "quiero ir, pero no se si podré estar allí, porque me estoy muriendo de cáncer". Entonces el libro es realmente muy intenso y serio. Estoy interesada ahora en ese nivel de sinceridad que no juega con los egos, y parar de decir boludeces y cosas que no podrás... vos sabés.

    T: Perdón debo cambiar la cinta.

    B: (volviendo como drag): Esto es realmente un ensayo. Porque una de las cosas que me di cuenta, haciendo talleres Drag-king y post-porno y cosas como esas, es que cuanto más masculina sos en la vida ordinaria, menos sos capaz de meterte en personajes drag, como macho, porque lo que sería el sentido de meterte en personajes drag. Por ejemplo, una mujer straight se mete más rápido y más fácil en un personaje drag,, pero si realmente vos encarnás la masculinidad es mucho más difícil permitirte hacer un personaje drag. Antes yo solía hacer personajes drag que se parecían mucho más a mi misma, y un día fui con una amiga a comprar una peluca para ella y, entonces, me la puse y pensé que sería muy femenino y todo, pero me di cuenta que no, cuanto más tenía la peluca, peor. Es gracioso porque este personaje aparece como un intelectual alemán, un filósofo gay que es realmente prestigioso y me divertí mucho con ese personaje, pero en un festival de cine lésbico estaba usando esta peluca y, en este personaje fui a dar una charla, y me di cuenta que las lesbianas se volvían locas ante mi porque decían: "ahora esto se parece no solo a un simple hombre sino, también, a una peluca de mujer" que es la representación de las mujeres que ella tienen; y pensé: "mi dios, no importa lo que hagas, siempre estará mal" Pero para mi es muy divertido, porque es la única manera de usar una de esas pelucas.

    T: Me gusta mucho eso.

    B: ¿Te gusta mucho eso? Está bien, me divertí mucho. Y entonces De La Grace estaba aquí y tomamos un montón de fotos, y no se para mi...

    T: ¿También con este personaje?

    B: Si, con este personaje.

    T: ¿Y le gustó a De La Grace?

    B: Si, un montón. Porque también este personaje puede a veces representar el éxito de las políticas identitarias, lo que de algún modo podría también estar cerca de mí en algunos aspectos; si te vuelves una profesional de las políticas identitarias... ¿Qué significa? Si te metés en negocios con las políticas identitarias con lo cual pienso que debemos ser muy cuidadosos. Entonces eso es bastante parecido a lo que encarna este personaje.

    T: Vos dijiste antes que sentías que algo está cambiando a gran escala en lo que concierne a políticas identitarias.

    B: Si, pienso que algo está cambiando. Puedes analizarlo en términos de éxodo y como la gente está dejando lugares, por ejemplo, el modo en el que la gente deserta de New York. Mucha gente dijo que es por lo del 11 de setiembre y por las políticas de Bush, pero no es sólo por eso. Es también... Pienso que mucha de la gente que vivía en New York durante los 90 no queremos más vivir en New York. Y esa es toda una reacción: pienso que los lugares son realmente muy importantes y no se si viviré en París por más tiempo, aunque...

    T: ¿Dónde querés ir?

    B: No se. Pienso que debemos ir más hacia el sur.

    T: ¿A Chile?

    B: A Chile, ¿por qué no? En mi caso pienso que debo hacer algo en Sudamérica, hay todo un asunto colonial que ha estado sucediendo con España y que fue completamente silenciado y del que no quieren hablar. Y es mucho más fácil para nosotras hablar sobre feminismo negro y hablar sobre las mujeres en Argentina. Quiero meterme en eso, quiero ver qué está pasando. Y encuentro también que tienen modos muy diferentes de hacer política, mucho más directos; ellos ni siquiera hablan de comunidades... ¿para qué comunidades? pienso. Por supuesto que las alianzas son realmente fuertes y sos realmente dependiente del otro para sobrevivir, entonces, es mucho más que comunidades, si vas a morir, vas a tener problemas duros. Pienso que es muy interesante y que tenemos un montón de cosas que sacar de allí y entender. Debo decir que cuando llegué a Chile, primero yo estaba colocada como la colonizadora, la mujer blanca, la que está representada en la Academia Americana y eso fue, también, muy interesante para mi. De repente me vi a mi misma como todo eso. Por supuesto, si, soy europea, soy blanca, he hecho toda mi carrera en la Academia Americana, ¿qué mierda estoy haciendo aquí en Chile? ¿Se supone que vengo a aquí a enseñar algo? Fue realmente hermoso e intenso en ese sentido. Al mismo tiempo, al comienzo, siendo totalmente rechazada, este grupo de gente, lo que era una de las cosas más fascinantes, cuando llegué, habían estado trabajando en todos mis trabajos por meses, ellos conocían todo, entonces tenían preguntas muy precisas, no estaban en la cosa estúpida de los medios, que vengo a ver a alguien, no les importa; ellos vienen a pedirte "por favor danos algunas herramientas, porque no sabemos qué hacer". Esa clase de urgencia y sinceridad fue realmente importante... y al principio hubo mucha resistencia y algunas de estas feministas que al comienzo me habían criticado por ser la colonizadora y todo lo demás, finalmente me invitaron a lugares y tuvieron charlas conmigo, eso fue hermoso; también cosas que, creo, no hacemos en Europa o en Estados Unidos; por ejemplo yo daría una charla y al final alguien vendría y diría "bueno ahora vamos a agradecerte" y ellos traerían tres personas cantando al final de la charla, "estuviste hablando para nosotros por dos horas, entonces, nosotros ahora vamos a ofrecerte tres personas cantando por 20 minutos. ¡Gracias!" (risas) Esto fue realmente, de muchos modos, impactante.

    T: Pero vos dijiste, que vos ves un cambio que concierne...

    B: Políticas identitarias.

    T: Si, o lucha política.

    B: Pienso que podés ver un cambio. O ambas cosas, un tornarse profesional de las políticas identitarias, lo que está sucediendo también en Europa, incluso, en lugares donde era impensable antes, como España; de repente esta clase de políticas de género se vuelven realmente una corriente principal en España. Esto por un lado. Pero también veo que un montón de gente está goteando de allí, poco a poco, y eso crea una nueva superficie y lo que es interesante es que esa gente viene de movimientos muy diferentes. A veces también vienen de la izquierda.

    T: ¿Y los vez unidos?

    B: No todavía, no todavía. Y quizás tiene algo que ver con las preguntas que me hiciste, por Dios, sólo debe ser... si pensamos crear un acontecimiento, en el mejor sentido de la palabra, básicamente como una ruptura en el tiempo ordinario y un rompimiento del hacer, es posible pensar la realidad de otro modo, incluso si sólo son cinco minutos, no creo que vaya a ser sobre unidad, reconocimiento y encuentros consensuados. Creo que va a ser mucho más sobre tensiones y no-reconocimientos del Otro o en el Otro. Y ni siquiera queriendo hacer esto explícito en términos de diferencia. Ni siquiera diciendo, está bien, estoy reconociendo tu diferencia, ni siquiera eso. No necesitamos hacer eso explícito en términos de identidad y diferencia, es una tensión y es precisamente ese espacio "entre", lo que es interesante para nosotros, para hacer algo allí. Creo que la unidad no será comunitaria, no será el caso. E, incluso, por ejemplo, en este  momento en que estoy tratando de reunir un seminario en España para el Día de Mayo, lo que es como el Primero de Mayo, y la idea ha traído un montón de gente de la movida post-marxista, como Negrists[16], etcétera, gente que está pensando sobre la transformación de la noción de trabajo, y reuniendo esa gente junto con post-feministas, post-queer y mucha gente que viene del trabajo sobre sexo y "intermettant de spectacle", también, como gente que viene de áreas de desempleados, y ver lo que está sucediendo... no te podés imaginar qué difícil que es. La mayoría de la gente dice ¿qué tenemos en común? No tenemos nada que decirnos. Va a ser ridículo. Entonces, no estoy realmente segura de lo que sucederá. También porque los modos que Negri y Hardt en el último libro, "Multitude"[17], ellas están recuperando un montón de feminismo, citando un montón de cosas de Butler, Haraway, Braidoti, etcétera, y esto ha sido percibido por movimientos, o no sólo por movimientos, sino por gente como yo, u otra gente. No es sólo una cuestión de recuperación sino una imposibilidad de comenzar un diálogo real. No necesitás citar a Haraway, si nunca en tu vida leíste Haraway antes y no tenés nada que ver con esa clase de pensamiento, no necesitás justificarte diciendo que sos como un macho idiota, que no tiene idea sobre el asunto de género, por favor, decí: si vos sos un macho idiota, ¿quizás podemos tener algo en común, no? Como ahora mismo siendo así, puedo decir que tengo un montón de aspectos de mi que son como de un macho idiota, y puedo entender algo de ese asunto también, ¿cierto? Entonces, pienso que aquellos inventos de teorías, toda esa teoría sobre género y globalización, todas esas mujeres que están pretendiendo que ahora son como post-marxista, pero es invento, y toda esa gente Negrist pretendiendo que son feministas, ¿para qué? No necesitamos eso. Entonces no creo que vaya a ser muy fácil.

    T: Alexandre Matheron escribió "Debemos elegir entre la voluptuosidad en el escándalo y la gloria de la renunciación". Sobre esta elección entre una compulsión interna y un elevador del ego externo, ¿qué es lo que vos vivís más, lo que uno podría llamar perversiones internas o perversiones externas, como la vida del día a día, ganar dinero, yendo a trabajar y siendo parte de la sociedad. ¿O quizás combinás ambas al mismo tiempo?

    B: No se, para mi es difícil pensar que tengo una vida ordinaria, no en el sentido que mi vida es extraordinaria, para nada, pero no tengo una vida ordinaria, y me doy cuenta de eso siempre que hablo con amigos y gente, tengo realmente una vida muy desorganizada y enquilombada

    T: ¿Qué querés decir con "enquilombada"

    B: Enquilombada significa que todo se mezcla en todo y es muy difícil para mí separar... Pienso que nunca trabajé en mi vida. Eso es lo que más se por seguro, incluso cuando enseño, no pienso que estoy trabajando, pienso que estoy usando algunas instituciones para promover algunas ideas en las que creo.

    T: Entonces podría haber una combinación de ambas.

    B: No se si es una combinación, porque tengo ese sentimiento de rareza; a veces, cuando tengo días de super-yo, es como que las estructuras sociales entran en mi cabeza; de repente me pregunto a mi misma, ¿qué mierda estás haciendo de tu vida?, no trabajás, esto no parece nada, no tenés lugar donde vivir, no tenés un auto, no tenés una familia, ¿qué tenés? La única cosa que tenés es un perro, entonces ¿qué estás haciendo con tu vida? Entonces, no se, para mi, interno y externo... quizás eso no funciona para mi, describirlo en términos de externo e interno no funciona para mi; también, por el modo de vivir mi propio cuerpo como no siendo interior sino como siendo externo a mi misma, como podés tomar el ejemplo de los dildos y de las drogas, o cualquier ejemplo que te haya dado antes, rituales o programación del deseo, lo que sea. Entonces no lo veo como interno o externo, quiero decir conozco quien es Matheron, y sin embargo me gusta un montón sus cosas sobre Spinoza y todo.

    T: ¿Lo conociste? ¿Cómo es?

    B: Es agradable. Sabe un montón, en muchas maneras, sobre Spinoza, da un maravilloso seminario sobre Spinoza.

    T: Me encantó su libro sobre Spinoza, su actitud, el modo que estuvo escribiendo.

    B: Si, totalmente, él es muy interesante, fui a uno de sus seminarios sobre Spinoza. Pero todavía para mí parecía muy moderno en toda la aproximación, muy metafísico, como esa clase de renuncia, y no puedo realmente identificarme con eso: es muy difícil para mi renunciar. Es por eso que debo entrenar mis deseos. Porque cuando realmente quiero algo va a ser muy difícil para mi detenerme.

    T: ¿Entonces creés que podés parar de desear algo que realmente deseas?

    B: Si, si.

    T: ¿Cómo funciona eso?

    B: No parar de desear sino desear otra cosa o diferentemente. Parar de desear creo que nunca me sucedió hasta ahora, pero entrenar mi deseo, si.

    T: Como dice Spinoza, no deseás lo que pensás que es bueno, pero podés llamar bueno a lo que deseás.

    B: Exactamente.

    T: Entonces ¿cómo es posible cambiar un deseo?

    B: Si, sería como desear al final lo indeseable, como forzarte a vos misma a desear de otra forma. No se, para mi el ejemplo más fácil en término de políticas de experimentación, sería SM[18] y darte reglas muy precisas o yendo realmente muy lejos en el masoquismo.

    T: ¿Deseando las reglas?

    B: No. Para nada. Eso es para mi como el sin sentido psicoanalítico sobre SM. No tiene nada que ver con esto. Incluso la lectura de Ciceks[19] sobre Kant o Sade, Pienso que ninguno de ellos ha estado realmente en prácticas SM. Es un modo muy teórico de pensamiento... Por supuesto que podés decir que en la ley hay un nivel SM, en las políticas de la ley, si, estoy de acuerdo con eso pero, entonces, las prácticas SM son algo más, no amás o deseás la ley, para nada. Pienso que mucho más que eso sería como la transformación del deseo en algo que es deseo de deseo sin un objeto.

    T: ¿Sin un objeto?

    B: Si.

    T: ¿Que querés decir sin un objeto?

    B: Sin desear algo, sin desear el Gode[20]. Es como usar el deseo como una máquina de si mismo, básicamente. Que trabaja sólo produciendo y reproduciéndose, sin tener un objeto y su prioridad hacia él para esto. Creo que se parece un montón, por lo menos para mí, a las prácticas SM. No se. Incluso por ejemplo Deleuze, cuando habló sobre Sacher Masoch, aunque el libro es maravilloso, pienso que hubiera sido mucho mejor para él ir y tener una muy buena sesión, porque él no tiene idea de lo que se trata.

    T: Bueno, es estúpido de preguntar porque se lo que pensás sobre esto, pero te lo voy a preguntar de todas maneras.

    B: Está bien, está bien. Quizás yo cambié y no pienso más lo que creés que pienso.

    T: Entonces, ¿podrías imaginar una forma de feminismo sin esencialismo?

    B: Por supuesto. Aún más, en relación con el esencialismo y el feminismo, estoy totalmente de acuerdo con Sedgwick, quien está presente para mí porque acabo de terminar el libro. Ella usa esa formulación de hermenéutica paranoica y pienso que es verdad que un montón de teorías queer estuvieron realmente paranoicas del esencialismo, tuvimos que combatir el esencialismo de tal manera que era loco, toda parecía como algo que venía del esencialismo; al mismo tiempo, en el nuevo libro en el que estoy trabajando, digo que todo es sobre esencialismo, en el sentido que estoy volviendo a las sustancias, miligramos, biología en el sentido de las moléculas, células. Entonces pienso que necesitamos de manera urgente volver a formas de esencialismo que no son metafísicas o que no vienen con regímenes de lo normal o de escrupulosa moralidad. Decir esencialismo no significa, inmediatamente para mi, que esté reproduciendo ciertas disciplinas o ciertos regímenes de lo norma, debemos parar esta clase de paranoia hermenéutica, o hermenéuticas de paranoia o lo que sea, porque no nos está llevando más a ningún lugar; es también muy sabido para durar tanto. Entonces, pienso que es una buena idea pensar en formas de feminismo dentro de o con otra clase de esencialismo, o me gustaría decir que podría dar vuelta tu pregunta y decir que me gustaría pensar en otras formas de esencialismo que no sean feministas. Por ejemplo políticas trans radicales, porque puedo ver que hacés referencia a la posición trans- feminista de Terre.

    T: Si, el lo llama trans-generismo no-esencialista.

    B: Si, exactamente. Pero puedo ver una posibilidad de pensar sobre el trans-generismo en si mismo, como un modo de repensar el feminismo de un modo, de todas maneras, no esencialista. Especialmente en el caso de MTF pero también en los casos de FTM, lo cual es menos obvio pero pienso el caso también. Pero estoy también interesada en formas de esencialismo, que no son feministas, que no son metafísicas y moralistas, etc.

    T: ¿Te considerás una feminista?

    B: No, no lo creo. Esto continúa no ajustándose a mí en algún sentido. Si...quiero decir...no se. Realmente depende del contexto político, una vez más pienso que debe ser contextuado y que sería cayendo nuevamente en las trampas de la identidad y en las trampas del esencialismo, no necesitamos hacer eso, feminista, si, si ser feminista me permite a mi realmente usar esta peluca y tener este bigote y hacer lo que hago, entonces está bien, está bien para mi ser feminista. Pero en lo que estoy interesada ahora es exactamente en esas formas de esencialismo, diría, más allá de la identidad. Lo cual puede no tener sentido para la gente, pero pienso que es algo como eso. Y pienso que es más radical dentro de las políticas trans, lo que no siempre está relacionado con tratamientos particulares, operaciones particulares o cirugía pienso que es mucho más complejo que eso.

    T: Katja me dijo que tuviste muchos problemas por tu texto Multitud Queer[21] desde todos lados. Como acusaciones de políticamente correcto desde toda clase de grupos.

    B: Si, totalmente. Si. Fue loco. Ni siquiera pensé en eso.

    T: ¿Antes? ¿No esperabas eso?

    B: No. Cuando lo escribí pensé, bueno, hay una distancia entre este lenguaje de Multitud y la aproximación post marxista a la realidad política y el asunto de la post identidad en el que estoy trabajando. Entonces, voy a tratar de trabajar precisamente aquel hueco para ver que sucede. Expropiando algunos trabajos y metiéndolos suciamente en mi propio asunto y ver que pasa. ¡Mi dios! Fue totalmente loco, como la gente de Negrist que estaban con esto de: "es imposible, estas dos palabras no pueden ir juntas. Multitud Queer, es imposible, podemos cambiar ese título, no podemos publicar esta cosa". Y las feministas desde el otro lado estaban como: "ahora te volviste Negrist, estás disolviendo nuestro trabajo y políticas en una Multitud", entonces fue una pesadilla total, tuve que dar miles de excusas a todos: No, no estoy con Negri y al mismo tiempo si, pero yo, blablabla...

    T: Y en relación a tu propia voz moral, ¿qué hacés para ir más allá de tus propias voces morales internas, como una táctica?

    B: ¿Como una táctica? Pienso que el sexo público es un buen camino.

    T: ¿Realmente?

    B: Honestamente.

    T: ¿Cómo?

    B. No creo que haya una relación casual entre uno y el otro, porque me doy cuenta que la moralidad -puedo estar obsesionada con los espacios etcétera-, pero pienso que la moralidad es espacio-relacionado. Hay una moral hacia el espacio público, etcétera. Por ejemplo, cuando era una chica mi padre solía decirme que es mejor para vos cagar fuera de casa, es mejor para la casa, la casa debía estar limpia y todo lo demás. Entonces, solía cagar en la escuela. Entonces un día -yo tenía alrededor de doce años o algo así- hablé con algunos amigos, y les pregunté: "¿como hacen ustedes realmente para cagar afuera de sus casas?" y ellos dijeron: "estás loca, nosotros cagamos en casa". Y esa fue la primera vez en mi vida que me di cuenta que había pasado toda mi vida cagando afuera.

    T: ¿Hasta que edad cagaste afuera?

    B: Todavía lo hago. Para mi esto ahora se volvió un ritual, cago mejor afuera. Es mejor realmente poner tu mierda en espacios públicos. Y creo que es algo que cambió completamente mi relación con los espacios públicos y también con la colectividad. Y creo que tiene que ver con las morales y la moralidad, en el sentido que, si imaginás la moralidad como siendo una superficie, entonces podés ponerla afuera, está siendo completamente torcida, pervertida, ya no tiene más la rigidez del espacio interior, está muy controlada, individual, tiene todos estos ojos e instrumentos de la observación interior, cuando va afuera, es como si esos ojos se multiplicaran por mil y entonces de repente explota. Pero cagar afuera, cagar realmente en las caras de la gente, tener sexo en frente de todos, aquéllos son modos transformativos de combatir morales interiores, o al menos esto funciona para las mías, no se si para otra gente, puede que no, estoy entrenada desde una edad temprana, con la locura de mi padre. Por lo menos para mi funciona. Pienso que la pornografía y el trabajo sexual,  más que una amenaza para la sociedad son precisamente lo contrario, algunos de los agujeros que ya están abiertos, en la realidad, para pensar de otro modo, ahora mismo están muy sobresalientes, no obstante podría ser mucho más interesante que eso por la relación entre las morales internas y lo público.

    T: ¿Cómo definís la política, dónde ves posibilidades, en algún momento hablaste de políticas micro celulares... que sería eso, por ejemplo?

    B: Para mi eso es muy preciso, no es usando políticas para la subjetividad, porque siempre estamos pensando en políticas en términos de sujeto político y esa es una noción muy moderna que inmediatamente después se relaciona con el estado, etcétera. Podríamos decir, incluso, que es pre-moderna, si pensamos en los griegos por ejemplo, aunque allí era ya mucho más desubjetivizado que eso. Cuando hablo sobre micro-políticas de las células estoy pensando en objetos, sustancias, no-sujetos, existencias, y una interacción política entre ellos también como imágenes, también como palabras etcétera; son como existencias no-subjetivas y en este momento esa es la política que más me interesa, como opuesta a las políticas ordinarias, lo que es como políticas grupales viéndoselas con las masas y lo colectivo, etcétera.

    T: Y entonces en un nivel práctico sería experimentación en ese sentido.

    B: Sería experimentación pero se está tornando, tristemente, se está tornado conciente de este ya amplio nivel micro político de las políticas en el que ya estamos. Comenzando por "estás tomando la píldora, o no tomándola, o usando condones o no usándolos" lo que no está sólo relacionado con el sida, eso abre todo un campo de posibilidades e imposibilidades, sólo una hilo de plástico. Y todas estas cosas están allí o no están. Entonces me gustaría concentrarme más en el nivel micro. Probablemente porque estoy muy apenada e inquieta por el modo ordinario en el que funcionan las políticas del sujeto ahora, ese es mi modo quizás probablemente, no de escapar sino de buscar otro espacio de política.

    T: Es interesante. Y en lo relativo a las comunidades, ¿de qué manera sentís que pertenecés a las comunidades y de qué manera sentís que no pertenecés a ellas?

    B: No se, últimamente me hago a mi misma las preguntas sobre comunidades muy intensamente. Por ejemplo, antes solía pensar que la comunidad estaba relacionada con el reconocimiento identitario y la proximidad, como trabajando en tu vida ordinaria con y en proximidad con esto. Y pienso que todas estas cosas han caído, ya no están más. Y para mi, comunidad en este momento tiene que ver con el no reconocimiento, con distancia y también distancia física; significa que mi comunidad, a veces, es gente que está realmente muy, muy lejos, y que sin embargo considero cerca de algún modo, y trabajamos juntos. Por ejemplo, cuando entré en problemas muy serios con las comunidades aquí en París...

    T: ¿Con la comunidad lesbiana?

    B: Si, con la comunidad lesbiana, pero también con todas estas políticas identitarias volviéndose profesionales, nuevos grupos que se abren en Francia básicamente como promotores políticos, como sus agencias. Me di cuenta que respecto de cualquiera de ellas como comunidad, mi comunidad era mucho más trans-nacional, un montón de nómades como yo que a veces tenemos muy pocas cosas en común en términos de identidad.

    T: Entonces ¿sobre qué se basaría, entonces, esta comunidad?

    B: Sólo proyectos políticos. Por ejemplo, por algunas razones en este momento estoy interesada en las prisiones, lo que sucede en las prisiones, como micro realidades, siendo como una comunidad de tres personas que no tienen nada que ver una con la otra, que fueron puestas en prisión y la única idea que tienen juntos es que están construyendo un pequeño agujero para salir. Uno de ellos tiene un cuchillo, el otro... sabés de lo que hablo. Esto está sólo basado en la idea estratégica de perforar la pared y, entonces, por supuesto, si perforás la pared con otras dos personas que no tenían nada en común antes, probablemente terminás teniendo algo en común, sólo por el ritual. Y eso es lo interesante para mi, cómo trabajás en eso con alguien con quien en principio no pertenecías, en algún sentido, a alguna clase de reconocimiento...

    T: Y esta comunidad de la que estuviste hablando, ¿serían amigos tuyos?

    B: Pienso que aquellas personas se volvieron amigos, pero no eran amigos al principio. Por ejemplo, con Petro, terminó siendo una amistad muy cercana, y al final, incluso, pensé en casarme con él, en realidad para darle los papeles para venir a Europa y cuidar del sida y cosas como éstas. Pero lo haría aún sin amistad. Amistad es algo más, es otra clase de práctica, pero en el comienzo no era ni siquiera eso. Lo mismo sucedió con otra gente con la que estuve involucrada en proyectos. 

    T: ¿Te sentís legitimada por las comunidades?

    B: Comunidades pensadas así, como no pertenecientes a, no reconocimiento, fuera de identidad. Si, pienso que eso realmente legitima de poder, pienso que es muy legitimador. Precisamente es miles de veces más poderoso que el poder del reconocimiento y del inmediato blablabla del poder de la identidad y del "estamos tan felices porque somos lo mismo, y estamos haciendo esta revolución juntos" etcétera. Creo que puede ser muy legitimador, pero también muy frágil, esa es la belleza de eso, también, que es muy frágil. Por supuesto que veo eso como una cosa poderosa porque veo eso, te lo dije antes, como una clase de hechicería, esa clase de conocimiento socavado o subterráneo, lo que es muy poderoso y a veces, da miedo. Y también puede volverse des-legitimador, también, puede ir en todas direcciones. No hay fórmula.

    T: ¿Y te legitima para hacer qué?

    B: Creo que para todo lo que he hecho; siempre veo las cosas que hago como no viniendo de mi misma, como siendo extrañas... aún si están muy cerca de mi biografía, están cerca de todo lo que hago, pero siempre lo veo como una clase de efecto de lado de... de todo ese embrollo. Y lo que es difícil es soportar el embrollo, pero eso es lo que es hermoso, es espléndido y para mí la cosa más legitimadora que me hace feliz, es una clase de goce político, que podés encontrar sólo allí, una vez que encontrás goce político; una vez en tu vida; entonces, vas a querer más. Y éste es un tipo de placer que no se parece a nada, nada, a ninguno de los otros placeres, no tiene nada que ver con el dinero, tiene también su propio glamour y perversidad, pero pienso que tiene una cualidad muy particular, precisamente como micro cualidad es muy consistente. Eso es lo que creo que obtengo de eso.

    T: Es un hermoso final.

    B: Gracias por la entrevista.

    T: Muchas gracias por la entrevista.

     

    Traducción y notas, Carla Wais

    Colaboró, Norberto Gómez


    [1] N de t: Beatriz preciado, Manifiesto contra-sexual, Madrid, Opera Prima, 2001.

    [2] N de t: Dildo: "objeto plástico que acompaña la vida sexual de ciertos bollos y ciertos gays-queer, y que, al decir de Beatriz preciado en su "Manifiesto contra-sexual", hasta ahora se había considerado como una "(...) simple prótesis inventada para paliar la incapacidad sexual de las lesbianas. Estoy hablando del dildo".

    [3] N de t: Asamblea. Para datos sobre este colectivo ir a http://www.assembly-international.net/

    [4] N de t: De La Grace Volcano, fotógrafo, que desde hace muchos años lucha para que no se consideren las performance drag kings una desviación; ha llevado a cabo un proceso de transformaci&oa

    Polémico estudio sobre el sexo femenino

    por Josito
    lunes, 16 de junio del 2008 a las 23:04
    guardado en

    ANDY NEWMAN

    The New York Times

    Se convoca a la damas a que admiren el esplendor de la forma masculina al desnudo: esbelta y poderosa, un milagro de vitalidad esculpida, caminando lleno de confianza sobre la arena o estirándose en una gloria siempre expansiva.

    Aunque, pensándolo bien, quizá prefieran no hacerlo.

    Eso dicen los científicos en la frontera de la investigación sobre el eterno interrogante de qué es lo que las mujeres consideran erótico, la última respuesta a lo cual es: no hombres desnudos, o cuando menos, no meramente los tipos desnudos.

    ''Para las mujeres heterosexuales ver a hombres desnudos caminando por la playa es prácticamente tan excitante como ver paisajes'', dijo la investigadora Meredith Chivers, en un nuevo documental acerca de la bisexualidad, titulado Bi the way, que fue exhibido a principios de junio en el NewFest de Nueva York.

    Chivers, del Centro de Adicciones y Salud Mental en la Universidad de Toronto, comentó que cuenta con datos para respaldar esta afirmación. En fecha reciente, publicó un estudio en el cual se mostraron video clips de hombres y mujeres desnudos en diversas situaciones sexuales y no sexuales, durante las cuales se midió la excitación genital de los observadores.

    Las mujeres heterosexuales, encontraron Chivers y sus colegas, no se sintieron más excitadas por atléticos hombres desnudos, haciendo yoga o lanzando piedras al océano, de lo que se sintieron durante la filmación de control: largas tomas abiertas de las montañas, cubiertas de nieve, en el Himalaya. Cuando mujeres heterosexuales vieron una filmación de una mujer haciendo calistenia, por otra parte, su flujo sanguíneo aumentó de manera considerable.

    Lo que realmente tiene importancia para las mujeres, destacó Chivers, al menos en el ambiente más o menos artificial de ver películas mientras se está conectada íntimamente a un aparato conocido como fotopletismógrafo, no es el sexo del actor, sino el grado de sensualidad. Incluso más que las personas ejercitándose desnudas, se sintieron excitadas con videos de masturbación, y más aún por explícitas tomas de parejas haciendo el amor. Mujeres con mujeres, hombres con hombres, hombres con mujeres: al parecer, no tenía mucha importancia para sus sujetos del sexo femenino, destacó Chivers.

    ''Todo parece indicar que las mujeres no diferencian entre los sexos en sus respuestas sexuales, cuando menos no las mujeres heterosexuales'', dijo. ``Para estas mujeres heterosexuales, no hubo diferencia entre los sexos femenino y masculino. Ellas respondieron al nivel de actividad''.

    El trabajo de Chivers se suma a un creciente cuerpo de evidencia científica que coloca la sexualidad femenina a lo largo de un plano continuo entre la heterosexualidad y la homosexualidad, en vez de ponerlo como un fenómeno limitado a sí o no.

    ''Ella está poniendo de relieve algo que es más o menos evidente, aunque aún inexplorado: que las mujeres son sumamente fluidas en su sexualidad'', señaló una de las directoras de Bi the Way, Josephine Decker, en una reunión posterior a la fiesta en honor de la exhibición en un bar gay con tema ruso, en el centro de la ciudad.

    Incluso en una cultura que a menudo pasa por ciclos de sofisticación bisexual -- Britney y Madonna, abran paso a Lindsay Lohan y Samantha Ronson (fotografiadas mientras se besaban en Cannes, Francia) -- y pese a datos de encuestas que muestran una tendencia de los jóvenes, en particular, a estar abiertos a la experimentación sexual, la bisexualidad aún tiende a ser tratada como una novedad, un accidente titilante, una fase o incluso una forma de encubrir la homosexualidad. En el 2005, la misma Chivers fue autora de un estudio en el que se emplearon métodos similares, el cual arrojó que los hombres que se hacían llamar bisexuales se sentían considerablemente más excitados por uno de los sexos, normalmente el masculino.

    No obstante, las mujeres, según algunos investigadores, son diferentes de manera fundamental. Una investigadora de la Universidad de Utah, Lisa M. Diamond, publicó un estudio en el cual se siguieron las vidas de 79 mujeres que no eran heterosexuales, sino que se catalogaban a sí mismas como lesbianas, bisexuales o ninguna de las anteriores. A lo largo de 10 años, encontró Diamond, las mujeres siguieron mostrando atracción hacia ambos sexos.

    La respuesta de las mujeres a imágenes de parejas se extiende incluso a otras especies, descubrió Chivers. En un experimento llevado a cabo en el 2004, y de nuevo en un reciente estudio, Chivers y sus colegas descubrieron que las mujeres sentían excitación ligera, aunque mensurable, al ver imágenes de chimpancés bonobo apareándose. Los hombres no mostraron esta reacción en lo más mínimo.

    De manera similar, cuando Chivers pidió a los sujetos que calificaran su propia excitación por los videos que habían visto, las mujeres, ya sea lesbianas o heterosexuales, tendieron a dar mayores calificaciones a filmes que presentaban a mujeres.

    ''Las mujeres heterosexuales están respondiendo a mujeres, lo cual es contraintuitivo'', destacó Chivers. ``¿Por qué se sienten las mujeres tan excitadas al ver a otras mujeres?''.

    Mientras tanto, los varones heterosexuales y los homosexuales, así como las lesbianas, se sintieron más excitados, predeciblemente, por imágenes de su sexo preferido, encontró Chivers.

    Resulta difícil precisar qué se debe extraer de esta información. Chivers no vierte audaces alegatos al respecto.

    ''La conclusión en el sentido de que las mujeres son bisexuales basadas en su respuesta sexual pasa por alto la complejidad, así como las múltiples dimensiones, de la sexualidad femenina'', escribió en su artículo.

    Chivers no permitió que la aparente flexibilidad de la mujer ``pudiera estar relacionada con un mayor potencial para la bisexualidad en mujeres que en hombres''.

    Los productores de Bi the Way sacan sus propias conclusiones.

    ''Lo que empezó como moda pudiera haberse convertido en una revolución. Pero, de cualquier forma, es claro que los jóvenes están trazando de nuevo el mapa de la sexualidad'', precisó una de las directoras, Brittany Blockman, con la voz en off en este filme, el cual sigue las peregrinaciones románticas de cinco integrantes de lo que un comentarista define como la ``Generación lo que sea''.

    Esa es una conclusión a la cual Chivers, por su parte, no está dispuesta a llegar. Blockman, de 27 años, quien tiene una maestría en Antropología Médica de la Universidad de Harvard, dijo que tuvo la idea para el filme luego de cambiar casualmente al programa de televisión The OC y ver cómo el personaje de Mischa Barton besa a otra joven mujer.

    '¿Cuándo se volvió aceptable y `buena onda' que dos jovencitas se besen en programas populares de televisión para adolescentes?'', preguntó en una entrevista. ``Sentí como si me hubiera perdido algo similar a un cambio cultural''.

    En la celebración posterior a la exhibición, en Vlada de la Calle 51 Oeste, la cultura al parecer estaba cambiando en varias direcciones y de manera simultánea. Una mujer con maquillaje de Ziggy Stardust, que llevaba una prótesis de yeso con la forma de un pene, participó en la simulación de un acto sexual. Un poco más tarde, la mujer, Amy Ouzoonian, bailarina y artista del performance, se estuvo besando y acariciando con una mujer de apariencia varonil vestida de traje negro.

    ''Vas por la vida en busca de esa personas en particular'', dijo Ouzoonian, de 29 años. ``En realidad, los genitales no deberían tener tanta importancia''.

    Una de las invitadas, Gillian Baine, profesora en una escuela privada (y jurada heterosexual), dijo que eso era más o menos cierto con respecto a sí misma.

    ''Los jóvenes no quieren encasillarse, y están llevando esa actitud a muchas cosas'', dijo Baine, de 28 años. ``Se sienten menos oprimidos por las normas. O las normas están cambiando''.

    No obstante, las normas son engañosas. Decker, de 27 años, una de las directoras del filme, al parecer estaba un poco avergonzada por su propia y limitada experiencia.

    ''Lo triste es que necesito con desesperación estar con una chica'', y agregó que lo único que podía contarle a su diario sexual con respecto al lado femenino eran unos pocos besos robados. ``Sencillamente yo no quería que fuera cualquier mujer al azar''.

    http://www.elnuevoherald.com/noticias/septimo_dia/story/226939.html

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