Entrevista con Marcelo Ferreyra.
Por Roberto Rueda Monreal
11 de junio de 2007
Como otras cosas afortunadas que me han ocurrido en la vida, esta sucedió regresando de un viaje a Buenos Aires. Dentro del contexto de la lucha por el respeto a los derechos de la diversidad sexual en todas variantes y realidades, se ha establecido una red mundial de información que mantiene cierta cohesión entre actores diversos para mantenerlos al tanto de lo que pasa en el mundo sobre los pormenores de este importante tema. Y yo me topé, todavía sin saberlo, a puerta de avión, con un personaje significativo que realiza esta función precisamente y del que ya había recibido mucha información desde tiempo atrás.
- ¿Cómo te llamas?
- Marcelo Ferreyra, coordinador del Programa para América Latina y el Caribe de la Comisión Internacional de Derechos Humanos para Gays y Lesbianas (IGLHRC, por sus siglas en inglés).
- ¿Cómo llegas a ese puesto, Marcelo?
- De bien abajito, je je. Yo soy arquitecto, he sido activista en Buenos Aires en grupos como la comunidad homosexual argentina o Gays por los derechos civiles desde el año 87. Me ido relacionando a través, por ejemplo, de las marchas del orgullo con organizaciones internacionales, como InterPride, que coordina las marchas del orgullo en todo el mundo, y por supuesto, siempre tuvimos contacto con esta organización con la que trabajo ahora.
- ¿Cuál fue tu primer contacto con esta organización?
- Fue en el año 91, cuando la organización recién empezaba, estaba recién fundada y vino un activista argentino, que en ese momento era residente en San Francisco, era miembro de IGLHRC. Él estaba haciendo un estudio de grupos que trabajaban el tema del HIV para asesorar al AMFAR para ver a qué grupos deberían apoyar con una beca. Nuestro grupo en ese momento no trabajaba el tema. Como él vino para hacer un informe para AMFAR, por supuesto, visitó a todos los grupos que estaban trabajando en ese momento, entre ellos el nuestro, que ni nos postulamos porque nosotros no trabajábamos el tema HIV. Nosotros trabajábamos el tema de Políticas y Derechos de Ciudadanía. Entonces, bueno, ese fue el primer contacto y desde ahí siempre hemos tenido contacto con la organización. En cierto momento, una compañera de activismo, Alejandra Sardá, ella trabajaba con nosotros en los grupos lésbicos, consigue el puesto que yo tengo ahora y, en el año 2001, yo me ofrezco para colaborar con ella como pinche cadete...je je..
- Ja ja ja...
- Porque, no sé, no sé si te acordás que en el 2001 hubo ese desastre económico en Argentina...
- Claro que sí, ¡cómo no recordarlo!
- Entonces mi trabajo como arquitecto se colapsó porque yo trabajaba para muchos estudios que cerraron, todos, y pues, yo no sabía qué iba a hacer. Entonces, bueno, le pedí, como para que pasara la tormenta, trabajar para ella. Y finalmente, como me gustó mucho el trabajo, pues yo ya me quedé allí.
- Es decir que, de trabajar completamente en la arquitectura, cuando llega la crisis, pasaste al activismo profesional.
- Sí, porque, bueno, todo el activismo que yo hacía antes era amateur, digamos. Era algo paralelo a mi trabajo.
- Ya como líder de esta organización, ¿qué cambios experimentas entre tu activismo local y este activismo internacional?
- Por supuesto que este puesto en el Programa para América Latina y el Caribe requiere de otra relación con las realidades, o sea, primero: empaparse de las realidades de otros países, porque si bien por ser América Latina, en donde muchos aspectos son semejantes, muchos otros no lo son. En este sentido, cada país tiene su particularidad. Otro asunto de esto es que el puesto implica hacer un esfuerzo para desligarse del activismo local, como el que yo venía haciendo, porque eso iba absorber la mayoría de trabajo y pues no, realmente ese no era el objetivo.
- ¿Recibiste algún tipo de presión de los activistas locales?
- No, no, porque en ese momento el activismo en Argentina ya era bastante fuerte, había muchos activistas, bastantes grupos, etc. Es decir, podían hacer el trabajo que yo hacía, tranquilamente. Así que yo pude dar un paso atrás y dejar que las cosas sencillamente siguieran desarrollándose.
- Entonces, ¿con cuáles problemas te topaste en tus primeros años en el ámbito internacional?
- No sé, mira, más que problemas, el cómo encaramos las cosas. Podemos decir que en este período se produce el desarrollo comunicacional por Internet, entonces el tratar de formar redes y de conocer los grupos de los distintos países y conocer las distintas políticas y qué criterios manejan hacia fuera y las internas... es decir, ¡todo! Todo. Lo que pasa es que... sí, saber esto de cada país y saber cómo manejarlo. Yo creo que esto ha sido el primer aprendizaje y no involucrarse más que en el apoyo indiscriminado a todos los grupos. A ver cuáles son los principios que nosotros queremos mantener.
- Formar redes, conocer, saber. Bueno, veo una forma de trabajar un tanto aséptica. En este sentido, y muy ligado con la pregunta anterior, quiero compartirte una impresión de lo que sucede en México. Aquí, incluyendo a la comunidad gay o a la comunidad de la diversidad sexual, en donde tenemos a intelectuales y feministas, hay muchos cotos de poder que sí quieren e inciden en ciertas políticas públicas, pero, pequeño y gran detalle, saltándose precisamente a esas redes o comunidades por las que dicen luchar y defender, y en la mayoría de las ocasiones desde el clóset. ¿Qué piensas de esto? ¿Sucede del mismo modo en otros países?
- Esto sí, sí, en todos lados pasa lo mismo.
- Si pasa en todos lados, ¿esto no afecta tu trabajo?
- Nosotros elegimos muy bien nuestras batallas, digamos. Nosotros trabajamos con todos los grupos que nos quieran pedir colaboración y cuentan con nuestra ayuda. Eso, incluyendo a activistas que son controvertidos en sus propios países. Porque nosotros no nos fijamos en esas cosas sino en los logros, tenemos muy en claro contra quién o qué luchamos. Lo que sí tratamos de hacer es enfocar nuestros proyectos de trabajo, no somos una financiadora, pero sí apoyamos proyectos que a veces involucran el trabajo pagado para algunas organizaciones, etc. Nosotros trabajamos con comunidades vulnerables, porque dentro de la comunidad GLTB hay comunidades que son más vulnerables, por ejemplo la Comunidad Trans. Nosotros tenemos programas específicos para esta comunidad. Y trabajamos con grupos emergentes, con grupos nuevos que están saliendo. Nos interesa más potenciar otros grupos y trabajar con ellos, pues uno de los objetivos de nuestra organización es un poco la capacitación. Por eso en el 2005 hemos comenzado un programa de institutos, primero para activistas Trans, y ahora para mayo empezará otro para lesbianas de Centroamérica y el Caribe. O sea, enfocado a comunidades vulnerables en determinadas circunstancias. Ahora bien, estos institutos no están dirigidos a activistas ya capacitados y con trayectoria.
- ¿Cuál es el objetivo de estos institutos?
- Generar nuevas camadas de activistas.
- ¿Para renovar cuadros?
- Exactamente, para formar cuadros, esa es la idea. Formar activistas en general, porque vos pensás, o se tendría que tomar en cuenta, que estos nuevos activistas tienen su propia política de trabajo y, como cada quien va reconociendo las problemáticas específicas de sus comunidades y sus propios requerimientos, van encontrando ellos mismos sus propios nichos de trabajo. Nosotros lo que les damos son nociones generales de derechos humanos, derechos civiles, feminismo, salud, relación de HIV, temas intersex y Trans.
- ¿Esto de lo que estás hablando son talleres?
- Son institutos de veinte días con capacitadores que nosotros llamamos gente que viene, por ejemplo, de la Biblioteca Interamericana de Derechos Humanos que está en Costa Rica, es decir, gente capacitadora de distintos lugares de nuestra región, con mucha potencia, que puede dar la información y que puede dar la base para empezar a propiciar el activismo.
- Este es uno de los objetivos de tu organización. ¿Cuáles serían los otros objetivos o los ejes fundamentales de la misma?
- Hay un eje de trabajo con el tema de los otros organismos de derechos humanos. Nosotros queremos actuar como puente entre el activismo local y el internacional. Por ejemplo, propiciar la posibilidad de que activistas que trabajan en circunstancias de países con casos de discriminación serios puedan presentarlos, por ejemplo, en Naciones Unidas, o ante el sistema Interamericano de Derechos Humanos, etc. Por ejemplo, hemos asesorado el caso de la jueza Karen Atala, a la que le quitaron a las hijas. Este caso se presentó ante el Sistema Interamericano y nosotros hemos apoyado con documentos y contactando gente de diversas partes de Latinoamérica para que firmaran documentos para apoyar la situación. En fin.
- ¿Qué pasó con esta jueza?
- Era una jueza chilena que estaba casada, pero que se separó de su marido, pues tenía a otra pareja lesbiana. Cuando el marido se entera, le hace un juicio para retirarle a sus hijas. En primer lugar, ella gana el juicio, pero en una segunda instancia él lo gana y, después de recorridas todas las instancias locales, deciden presentar el caso ante la Comisión Interamericana. El proceso sigue hasta ahora, pues es lento, pero las instancias parecen ser bastante favorables. Esto no llegó aún a la Corte, está en la Comisión todavía.
- Bien. ¿Tienen alguna otra función específica?
- También estamos empezando a desarrollar el tema de los derechos laborales. Hemos presentado un libro, hace dos años, sobre discriminación laboral de las lesbianas en cinco países de Latinoamérica. Tratamos de elegir cinco países bien distintos y con panoramas sociales bien contrastantes, como por ejemplo Brasil, en donde se tuvieron que tocar asuntos como la raza, Bolivia, en donde el trabajo rural es sobresaliente, México, Honduras... para poder brindar un panorama amplio y diverso.
- ¿Por qué sobre las lesbianas?
- Porque existe toda una cultura de trabajo por hacer con las lesbianas desde el clóset, pues no se identifican con el tema gay; en donde influye muchísimo el tema de la discriminación de la mujer, la elección de la apariencia para determinados puestos laborales... o sea, a través de esta situación de las lesbianas quisimos destacar estos puntos. Nosotros elegimos este panorama de las lesbianas porque en él saltan los aspectos que queremos destacar, ese panorama es el que más nos interesa mostrar porque muestra mucho mejor los aspectos de la discriminación, en este caso porque se une lo lésbico con la condición de mujer en determinadas circunstancias, que en lo gay, por ejemplo, en donde el trato en ciertos puestos de trabajo es distinto.
- ¿Qué se busca con estos ejemplos de discriminación laboral?
- En este tema lo que ocurre a nivel internacional y a nivel de las corporaciones sindicales internacionales está bastante reconocido el tema de la discriminación laboral por orientación sexual. El asunto es que cuando llega al ámbito local, estos compromisos no siempre se aplican. Ahí está la labor que tienen por hacer los activistas, que, en muchas ocasiones, no saben que estos acuerdos existen, pues están desconectados de estas iniciativas a nivel internacional. Esto complica mucho de la cosa, digamos.
- En cuanto a la cuestión burocrática, ¿cuántas personas trabajan en tu organización?
- Mira, es una organización bien pequeña que tiene su sede en Nueva York. Tiene programas para África y para América Latina. Tuvo en su momento un programa para Asia, que se quiere volver a reactivar. Tuvo un programa específico para HIV, pero por el momento no se sabe qué va a ocurrir al respecto en el futuro. Lo que se planea es repetir un poco lo que hacemos para nuestra región de América Latina y el Caribe en otras regiones.
- Marcelo, ¿qué críticas podrías hacer respecto a las organizaciones de nuestra región que luchan reivindicando estos mismos temas? Desde donde tú estás y por lo que has venido haciendo, ¿qué críticas harías sobre su trabajo cotidiano?
- Yo hablaría, no de las organizaciones en sí. Quisiera, antes que nada, decir que no es casual que nuestro primer programa piloto fuera de Estados Unidos haya sido América Latina. El activismo latinoamericano es muy rico. Es un activismo que tiene una potencia y una base de desarrollo de organizaciones sociales fuera de lo LGBT muy fuerte y que, comparado con lo que ocurre en otras partes del mundo, tiene pensamientos y acciones muy de vanguardia. Y el carácter de esta potencia es avasallador. Yo soy un enamorado del activismo latinoamericano. Pero, por otro lado, esto no me exime de poder hacer algunas críticas. Yo creo que a veces se deja de lado este potencial de activismo de vanguardia, contestatario y de crítica social, y se comienzan a enarbolar temas que son importantes, y que no digo que no tengan su importancia, como el tema de las parejas de hecho y las uniones civiles, pero a los cuales se les dedica muchísima energía porque son temas de candelero, son temas que son... ¡cómo decírtelo!... son temas contestatarios sí, pero mediáticos, temas que no enfocan las necesidades básicas de le gente en sí. Se habla por ejemplo... te voy a dar un ejemplo de lo que ocurrió hace poco en Argentina. En varias provincias se dio un fenómeno, el que varios políticos querían presentar leyes que beneficiaran a la comunidad. La primera ley que presentan es una ley de uniones de hecho. Pero resulta que en la misma provincia donde se presentó existe una legislación donde se penaliza la homosexualidad en sí. En varias provincias existe esta misma legislación. Entonces, en principio, no podrías cruzar la calle para ir al registro civil para unirte porque te meten preso, digamos. No ha ocurrido, pues, pero la legislación que podría llevarlo a cabo existe.
- Una contradicción legislativa enorme.
- ¡Claro! ¡Enorme! Imagínate, le estás dando un tipo de derechos a alguien que no tiene otros que le serían, en principio, básicos para poder ejercer los demás. Este es todo un tema. Hay otro, que es el de la segregación desde todos los puntos de vista: el de los beneficios sociales de las personas travestis, por ejemplo, que no tienen acceso a la salud, a la educación, a ninguna oportunidad laboral... ¡este sí es un problema grave que es urgente solucionar! Si bien existen sistemas articulados donde hay beneficios sociales para personas que viven con HIV, por ejemplo, mejorando así y prolongándoles la vida en forma considerable, las personas travestis se mueren porque no tienen acceso a estos sistemas.
- Existe una discriminación al interior de la misma comunidad LGBT.
- Yo diría que es una falta de la administración de las energías. Es decir, ¿a qué le estoy dedicando mayor o menor fuerza? Esa sería mi crítica. Por ejemplo, aquí en México estábamos hablando con algunos activistas que trabajan con los sindicatos. Ellos me comentaban... había una persona en la reunión que había sido despedida de su trabajo porque descubrieron que tenía HIV. Él dice que al hablar con el sindicato, y al parecer esto es muy común acá, el sindicato dice "bien, ya está, pero nosotros nunca nos enteramos que esto existía porque nunca recibimos ninguna denuncia formal anterior". Entonces qué está pasando. Hay una relación que no se está dando entre una cosa y otra. Y bueno, el tema de las uniones civiles es importante, pero siento que el tema laboral es algo fundamental. Porque, digamos... quitarle los derechos económicos a un sector de la comunidad es quitarle las posibilidades de tenerse y defenderse a sí misma. O sea, vos podés tener un reconocimiento de tu unión civil, digamos, pero si ninguno de los dos individuos tiene sus derechos laborales confirmados y firmes, en realidad su situación como pareja sigue siendo muy vulnerable y, por supuesto, siendo una célula o una parte de un sector social, entonces hace vulnerable a todo el sector social en sí. Este es el tema. Es una cuestión de discriminación, pero que, además, permite controlar económicamente a un sector social que es el nuestro. Asunto que no pasa, o se invisibiliza, con el famoso tema de las uniones civiles. En este tema no se nota este control social, este dominio a través de la cuestión económica. Vaya, el sistema económico es un factor fundamental para dominar una comunidad.
- Absolutamente.
- El sistema de reconocimiento social, pues sí, está bien, pero puede quedar solamente asentado en la letra si el sistema económico no está firmemente aplicado en igualdad para los individuos que se acojan a las uniones de hecho. La comunidad de la diversidad sexual debe dar la lucha para asegurar que forme parte integral de la estructura económica del país en cuestión. Porque si no es así, la comunidad seguirá siendo sólo una comunidad de segunda clase.
- ¿Qué reacciones provocas cuando expresas esto?
- Je je... en general no lo expreso (risas). Esta es una opinión sumamente personal y es una opinión política. Yo expreso esto, pero como organización respetamos, digamos, el trabajo de cada organización de los países porque tampoco vamos a decir que tenemos la llave de la verdad. Lo que sí puedo decir es que parte de lo que expresé representa la guía de lo que nosotros encaramos a través de nuestros proyectos.
- Sin embargo, es importante lo que puntualizas, especialmente en estos momentos, para que nuestra atención no se aglutine solamente en el tema de las parejas de hecho y en derechos que sólo quedarán en el papel en pro de un discurso políticamente correcto, pero que es aplastante y uniformador. Me parece esencial que vayamos poniendo especial atención hacia dentro de la comunidad y comenzar a mirar de frente las situaciones que están viviendo los travestis, los bisexuales, las personas trans... situaciones de vida y discursos que se diluyen con la bandera de la "diversidad" y que se pierden en su especificidad.
- Así es, tal cual lo decís. Por ejemplo, pensar solamente en sacar las leyes de unión civil o sociedades de convivencia o, ya que le están tirando a lo máximo, incluso las de matrimonio, como beneficio para la comunidad GLTBI... para nosotros, como concepto, es absurdo. Por ejemplo, hablemos de la letra "I", las personas Intersexuales, estas personas no tienen ningún problema para casarse con quien quieran. O sea, que estas leyes de las que hablamos, ni las beneficia ni las afecta de ningún modo. Entonces, tenemos que los activistas están tratando de ser abarcativos en el discurso, pero no el fondo de los contextos específicos, que serían los más reales.
- Luego entonces, se están perdiendo de vista los objetivos fundamentales.
- ¡Exactamente! ¡Claro! Porque estás metiendo a una bolsa de gatos a comunidades que sí, cierto, pueden tener alguna relación, pero que son distantes y que en la realidad tiene orígenes y necesidades bien distintas, concretamente diferentes, inserciones sociales igual de diferentes y recursos igualmente diferentes. Entonces, no puedes meter a toda la comunidad en una bolsa de gatos. Ese el peligro, y por eso es un tema que a nosotros nos interesa muchísimo: el tema de las identidades. Nosotros no compartimos el criterio de definir nuestro activismo a partir de nuestras identidades. Porque al parecer, este tema es una especie de selva, digamos, una especie de cosa que te permite tener una situación dentro de la estructura social. Decir ahora "soy gay" te permite tener una plataforma dentro de un sistema social y es una herramienta muy útil, pero a la vez se convierte en un gran límite, por lo que ya he dicho.
- En este sentido, y ya hablando de la bisexualidad y respecto a esto de las comunidades y discursos, ¿cuál ha sido su experiencia?
- Este es uno de los temas que dentro de la diversidad sexual se diluyen de una manera impresionante al interior de la comunidad LGBT. La bisexualidad es otra propuesta distinta a cómo está conformada la sociedad. Una propuesta que tiende a la bis-identificación, al desmantelamiento de las identidades y precisamente por esto es que la mayor parte de la sociedad desde una infinidad de trincheras la ve cómo algo peligroso. Ese es el espinoso asunto de la bisexualidad.
- ¿Hay organizaciones bisexuales? ¿Han tenido relación con alguna, algunas o no?
- Yo quisiera contar una experiencia personal sobre este tema. Yo, en el año 96, era un activista gay que tenía su pareja gay, y una compañera, Alejandra Sardá, que era una activista lesbiana con su pareja lesbiana, pues nos enamoramos. Tuvimos una relación que sólo pudo durar unos meses. Porque bueno, esto generó al interior de la comunidad un revuelo im-pre-sio-nan-te.
- ¿A tal grado?
- Sí, bueno, no sé, por cosas... por ejemplo a Alejandra por poco la deslesbianizan, por decreto, estuvieron a punto de declararla "No Lesbiana". ¡Cosas absurdas!
- ¿A ti qué te pasó con los gays?
- Pues más o menos lo mismo, por ahí no tan fuerte como a ella, porque habíamos hecho relaciones distintas en este sentido, ¡qué sé yo! Por ejemplo, en este sentido, curiosamente recibimos mucho más apoyo de la comunidad travesti, ¿no? Porque ellas entienden más estos temas de las diferencias. Pero el problema básico que nosotros identificamos es esta cosa de que la identidad, que en principio debería ser una herramienta obligatoria en nuestro trabajo, de inmediato se convierte en el por qué y la justificación de la existencia de las personas, y esto no deber que ser así... No debe ser así porque, en realidad, lo único que hace es que la gente se enclosete en un clóset bien distinto al que tenías antes.
- ¿Qué te dejó esta experiencia tan personal?
- Pues sí, fue personal, ¡pero vos no sabés!, nos enseñó muchísimo para poder desarrollar nuestro activismo posterior. Nos enseñó cuáles son las estrategias y cuáles son las metas que podemos plantearnos en nuestro activismo personal.
- ¿Hay algún grupo importante con el que ya hayas entrado en contacto?
- Aquí en México hay un grupo bastante interesante que es Opción Bi. Es uno de los mejor conocidos en América Latina.
- ¿Qué piensas si afirmo que, tomando tu propia experiencia como uno de tantos ejemplos y experiencias de vida, precisamente, hace falta un discurso coherente sobre la bisexualidad?
- Claro, claro. Lo que pasa es que el tema de la bisexualidad es un aspecto que desestructura al ya muy montado tema de las identidades, por un lado, pero que también puede convertirse en un tema identitario en sí mismo. Lo que representa otro peligro. Nosotros, más que favorecer determinados aspectos identitarios, nuestra política, básicamente, va enfocada al desmantelamiento del sistema identitario. Un ejemplo: nosotros trabajamos por el tema de una ley de defensa de derechos contra la discriminación por orientación sexual, y al respecto nosotros siempre mencionamos el ejemplo mexicano en el sentido de que a nosotros no nos parece que sea lo mismo hablar de preferencia sexual que de orientación sexual. Hablar de preferencia sexual es estar hablado de desmantelar el sistema identitario y hablar de orientación es reivindicarlo. Es este tipo de conceptos que a nosotros nos interesa apoyar y promover. Hay otro ejemplo de un éxito que tuvimos hace dos o tres años: que en los encuentros feministas se permita el ingreso de personas Trans que se definan así mismas como mujeres. O sea, desmantelar el sistema identitario apoyado en el cuerpo, ampliar el sistema identitario y desdibujar los límites.
- Hablando de desdibujar los límites del sistema identitario, ¿qué pasa con el concepto o etiqueta "pareja"?
- Ese es un tema que nosotros tenemos ideológicamente. Es decir, por ejemplo, yo tengo mi pareja y ambos participamos en la comunidad leather, y nosotros, a su vez, establecemos otras relaciones, él es master, tiene otros esclavos, es decir, somos otra estructura completamente distinta al sistema establecido llamado "pareja". A nosotros nos parece que vivimos otro concepto y no este, que más bien nos parece que es otro clóset. Ahora bien, claro que el sistema "pareja" puede ser, ciertamente, por un lado una herramienta, pero, por lo que hemos visto muy de cerca en la mayoría de los casos, por el otro se convierte en una verdadera cárcel. Y el tema básico es que, sobre todo nosotros en el activismo latinoamericano... es decir, nuestro activismo latinoamericano nace en la segunda mitad de los años 60 con un discurso muy pero muy de vanguardia en aquel entonces. Con un discurso social contestatario, con un discurso de crítica a la familia, de crítica a las estructuras sociales básicas, en fin, muy fuerte y muy contestatario... como era el discurso en aquella época. Entonces, nosotros, cuarenta años después, ¿qué ha pasado con nosotros? ¿Qué pasa con nuestro discurso? ¿Estamos pidiendo ahora la inserción en los sistemas sociales que antes criticábamos?
- Esa es una gran pregunta.
- Yo creo que sí, porque entonces, ¿cuál es nuestra propuesta a la sociedad? ¿Qué propuesta de vanguardia tenemos para la sociedad? De otra manera, ¿cómo queremos modificar a esta sociedad que no nos da un lugar? Este es un asunto complicado, pero que para nosotros sigue siendo uno de los grandes temas.
- Bastante interesante este último contraste que acabas de hacer entre el discurso contestatario primigenio y el actual. ¿Qué fue lo que sucedió? ¿Tendrías alguna reflexión al respecto como cierre para esta entrevista?
- Mira, yo creo que hay muchos aspectos que contribuyen a esto. El tema es que en aquel momento el movimiento latinoamericano tenía unas fuentes de información y de pensamiento más aterrizados en el mayo francés, la política de izquierda, el feminismo... es decir, todos aquellos movimientos basados en la crítica social. Hoy en día, todo esto se ha mezclado y se ha desdibujado mucho con los triunfos y logros de otros continentes que tienen, por su esencia, movimientos más asimilacionistas. Movimientos que, por su propia historia, no hacen crítica social o que nunca la han hecho, ni siquiera la han pensado, vaya.
- Lo cual, pues es como una especie de anacoluto, ¿no?
- ¡Exactamente! ¡Esa sería una muy buena palabra! De hecho esto ha planteado el tema de decir, "bueno, necesitamos pararnos y pensar quiénes somos nosotros en realidad y qué es lo que nos hace falta a nosotros". Se pueden ver cuáles han sido los resultados en otros países a partir de estas reflexiones. Yo tengo testimonios de activistas leather de Holanda, viejos activistas que dan fe de cómo se fue desvirtuando la vida y la libertad dentro del movimiento leather a través de la obtención de derechos sociales y del matrimonio homosexual en su país. El apoyar solamente a la pareja y el estar haciendo un hincapié constante solamente en esta relación llamada "pareja" ha introducido la conciencia en la población no heterosexual de un concepto general de pertenencia a un determinado grupo social y una forma políticamente correcta de lo que se debe hacer y de lo que no se debe hacer, la misma cosa que destruyó por completo la propuesta social de vanguardia que tenía el movimiento leather, allá en sus comienzos. Así esto, pues ellos han hecho un análisis de cómo se fue desvirtuando su esencia gracias a estos supuestos "derechos" y cómo estos, más que derechos, se han transformado en obligaciones.
- Con este caso que mencionas, me da la impresión de que se fueron aplanando las identidades en vez de haberlas promovido y mostrado como son.
- ¡Exactamente! ¡Eso es! Y lo más grave es que después se van cuartando, digamos, ¿no? Yo me doy cuenta cómo antes era más fácil encontrarte con parejas abiertas y no tenías ningún problema. Ahora es más común, incluso en el mundo leather, encontrarte a personas que se tienen que escapar de su pareja para tener una relación leather. Todo a escondidas. Entonces, ahora tenemos un mundo de la "diversidad sexual" que se está comportando como si existieran sólo dos cosas: algo que es correcto y algo que no es correcto. Y tal parece que eso es lo único que hemos logrado: ponernos unos límites distintos y hasta contrarios a los que solíamos tener, en fin, ponernos límites, al fin y al cabo.
- ¿Hay algo que quieras añadir? ¿Algo que sientas que es importante y que se me haya escapado?
- Je je.. no, yo creo que ha sido una entrevista bastante completa y muy concreta. Pero bueno, sí me gustaría mencionar el segundo corset grave que vemos nosotros, sobre todo para la comunidad Trans: es el tema de la medicalización.
- ¿Qué hay con esta medicalización?
- Nosotros consideramos, por las mismas circunstancias de las relaciones de los movimientos ideológicos, a través de lo que nosotros vemos como esta relación desigual entre Norte y Sur, que el movimiento Trans latinoamericano ha nacido con mucha fuerza y con una ideología de vanguardia bastante fuerte. Al contrastar los movimientos vemos cómo en el norte tienen este concepto asimilacionista de tratar el tema Trans como un tema exclusivamente médico. Manejan conceptos como disforia de género... y bueno, para los tiempos que corren, la forma en que se está abordando en estos lugares este tema nos parece muy fuerte, porque lo que están haciendo es poner a las personas Trans en calidad de enfermas y esto es muy peligroso, ¡peligrosísimo! Y digo esto porque este discurso destruye toda posibilidad de elaborar un discurso social a partir de la condición Trans.
- ¡Claro! Y sobre todo las imposibilita de hablar por sí mismas ahí donde sí habla "el experto", "otros activistas", "el médico", "el psiquiatra"... en fin, otras personas, menos ellas.
- Exacto. Pero al parecer lo más peligroso, para quienes lo ven así, es la sola existencia de una persona Trans como una persona libre de elección, con derechos... luego entonces, es mejor mantenerla como una persona enferma para que no tengan ningún derecho, a veces, ni siquiera los básicos. Este discurso destruye la posibilidad contestataria que tiene este grupo hacia la estructura social en general, hacia las definiciones de género que nos implican a todos en cuestiones como "¿Qué es ser un hombre?" "¿Qué es ser una mujer?". Todo esto se echa por tierra con un discurso medicalizado. Y esto me parece peligrosísimo, lo vuelvo a repetir. Y bueno, una cosa algo positiva a este respecto, es que nosotros como activismo latinoamericano hacemos un contrapeso muy fuerte entre el discurso del Norte y el discurso del Sur. Para mí, estos serían los peligros acechantes del activismo latinoamericano.
- Pues, Marcelo, te agradezco mucho que me hayas concedido esta entrevista.
- No, ¡por favor! Un placer.






