Usuario anónimo ¿Quieres tener tu propio blog?
Crear blog gratis en OboLog

Una lectura libertaria del Movimiento LGTB

por Josito
jueves, 10 de julio del 2008 a las 15:13
guardado en


Las organizaciones pro-gubernamentales LGBT, han propiciado un concepto de aceptación social, amoldado a lo que la sociedad está preparada para aceptar.
Jose Luis Corrales en La Haine (Para Kaos en la Red) [03.07.2008 15:35] - 237 lecturas - 2 comentarios



El largo y arduo periplo que hemos atravesado los gais, lesbianas, bisexuales, transexuales, transgéneros, travestis y gentes de todo tipo, que no hemos conformado o querido vivir bajo la alineación heterocentrista, nos sitúan hoy en día en unas posiciones si cabe decirlo, más cómodas y menos hostiles a las agresiones y discriminaciones sociales y políticas. Esto no lo podemos poner en duda, pero si merece un análisis desde una visión que confronte con los parámetros patriarcales y heteronormativos sobre los que se cimientan la sociedad capitalista en la que vivimos.

Breve cronología de los movimientos pro-liberación homosexual

Podemos datar en la Alemania de mitad del siglo IXX, como el inicio de las primeras reivindicaciones en favor de la liberación homosexual. Este primer movimiento respaldado por escritores, médicos y científicos solicitó en 1869 al gobierno la derogación del párrafo 175 del Código Alemán, porque atentaba contra la libertad humana, al penalizar los actos y conductas homosexuales, defendiendo dicho comportamiento, estudiando y divulgando sobre las relaciones entre personas del mismo sexo, con la edición de una revista que recogía un amplio espectro de artículos. Ese mismo año se atribuye al Dr.Benkert, pionero en la lucha a favor de los homosexuales, quien acuña el termino Homosexual, con el objeto de definir el comportamiento y la atracción sexual entre personas del mismo género. Comienza a utilizar está definición para contrarestar las múltiples e insultantes palabras con las que se hacía referencia a los-as homosexuales. A principios del siglo xx comienza a utilizarse la palabra homoerótico. Este termino da origen a otro, que rechaza a la vez la etimología patológica que carga la palabra homosexual, comenzando a emplearse la palabra Homofilia (atracción por un semejante) ya en la década de los 50 del siglo xx.

Tras afrontar diferentes conflictos que se dieron en aquellas décadas (La Primera Guerra Mundial, la postguerra ) y con una ferviente actividad, El Comité Científico y Humanitario es terriblemente perseguido y represaliado entre 1933 y 1935, hasta su completa desaparición a manos del nazismo.

En la década de los 50 resurgen en América y Francia el movimiento de liberación homosexual, pero el carácter que define a estos grupos es en la integración social, total y plena del mundo homosexual. La disposición de estos grupos a colaborar y sostener el orden moral, pronto genera el rechazo de otros-as homofilos-as que no están dispuestos-as ha rechazar sus rasgos identitarios y personales (estos grupos cuestionan y condenan el trasvestismo, la prostitución, la sexualidad plena y libre, el amarenamiento, el juego de roles, etc...) y entregarse a sostener y contribuir con la perpetuación del modelo social y moral imperante: machista, sexista y homófobo.

A finales de los 60, la eclosión multicultural y la nueva contra-cultura que agita a Occidente, más concretamente los USA y europa, empieza a perfilar un movimiento por la liberación sexual, al mismo tiempo que resurgen grandes movimientos como el de la comunidad afro por los derechos civiles y contra las discriminaciones raciales. El movimiento feminista que se rebela contra el concepto moral y religioso de la familia, la procreación y la subordinación al patriarcado; el de los-as indígenas norteamericano-as en defensa de su integridad e identidad como pueblo; el movimiento antimilitarista ampliamente apoyado debido a la política bélica del gobierno en aquellos años, y las fuertes luchas obreras muy violentas y respaldadas por miles de trabajadores-as, principalmente en la áreas más industrializadas del país.

El Movimiento por la liberación sexual engloba por un lado a homofilos, travestis, heterosexuales, putas, mujeres, chaperos y gentes de muy variada opción e identidad sexual, que reivindican una vivencia menos homogénea de la vida sexual y afectiva, a la vez que hace frente a los problemas más concretos con los que constantemente se tienen que enfrentar: el derecho a abortar, la libre elección sexual, la discriminación social y legislativa, la estigmatización de sus colectivos, la represión gubernamental, la imposición del matrimonio, la homofobia, etc... Recogen también la influencia del concepto amor libre (la libre unión entre personas, sin coacciones morales ni materiales, basadas en el mutuo o múltiple acuerdo) originario y de tradición libertaria, que adoptaron miles de mujeres y hombres en las primeras décadas del siglo xx, principalmente entre los-as obreros-as y sindicalistas de inspiración libertaria.

En un contexto de agitación y en el que gran parte de los colectivos sociales adquieren un planteamiento y discurso revolucionario, la noche del 28 de Junio de 1969, en un pequeño bar de ambiente del Village neoyorquino, hombres y mujeres hicieron frente a los abusos y la represión policial e institucional, provocando unos duros disturbios que se prologaron durante tres noches y culminaron con más de 300 activistas detenidos-as. Aquella redada en el Stonewall, marcó un punto y a parte de lo que hoy denominamos movimiento o comunidad LGBT [1], dando origen a la conmemoración del Día Internacional del Orgullo Gai.

En aquellos años, bajo la violencia del régimen dictatorial fascista, empiezan a surgir en España los primeros grupos y las primeras publicaciones y artículos del carácter homófilo. Hay que tener en cuenta que el Código Penal del régimen considera los actos y comportamiento homosexuales como un grave peligro para la moral y la religiosidad de la nación, reprimiendolos bajo la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, en prisiones y centros especiales de reeducación, donde la práctica de tecnicas consideradas cientificas como la terapia de aversión, dibujan el día a día de miles de homofilos-as y pervertidos-as chaperos, prostitutas, y transvestidos-as y transformistas ligados-as tambié a la noche y al mundo del espectáculo.

Los últimos años del régimen fascista se caracterizan por la eclosión de múltiples grupos, organizaciones, partidos, asociaciones y sindicatos que comienzan a prefigurar diferentes proyectos y estrategias de cara a la lucha frontal contra la represión. A la par, otras organizaciones comienzan largos e intensos procesos de reconstitución, a pasos entre la clandestinidad y los primeros esbozos de una actividad pública y social. En 1977 un decena de organizaciones pro-liberación homosexual hacen público un manifiesto suscrito por unas seis mil personas. Este manifiesto es también dirigido a Landelino Lavilla, Ministro de Justicia, y en un plano muy amplio de reivindicaciones, denuncias y llamamientos de apoyo destacan como prioridades, la derogación de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social y la Amnistia para todo-as los-as condenados-as por está: ... Exigimos la inmediata derogación de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social y la disolución de los tribunales que la aplican. Esta Ley es una de las muestras más típicas de la opresión que ha ejercido la dictadura franquista en los últimos cuarenta años. Ley injusta, discriminatoria e inquisitorial que impide la justa defensa de los acusados y ni siquiera respeta los Derechos Humanos... , ... Amnistía para todas los homosexuales y para todos los condenados por la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, con la consiguiente cancelación de antecedentes y destrucción de los registros previstos por esa Ley ... [2]

A finales de los 70, la American Phychiatrial Associatión y la American Phychological Associatión eliminan la homosexualidad del listado oficial de enfermedades mentales. Sin duda, un buen número de sectores médicos, psiquiátricos, religiosos y conservadores sufrieron un duro revés con este paso, ya que perdían por tanto gran parte de la base sobre la que sostenían sus teorías contra los homófilos-as y la homofilia.

Al mismo paso que se van admitiendo, conquistando reconocimientos y derechos no discriminativos y peyorativos sobre la homofilia, comienza otra nueva persecución y criminalización del colectivo LGTB en los primeros años de la década de los 80. La irrupción del V.I.H en la sociedad, y los primeros casos que conmocionan a la opinión pública. Rápidamente los sectores conservadores y religiosos atribuyen está nueva peste a los-as homofilos, iniciando una caza de brujas que vuelve a situar al colectivo LGBT muy lejos de los reconocimientos y el respeto conquistado en los últimos años. Surge el movimiento ACT UP, que reivindica la visibilidad de los contagiados-as y se posiciona frontalmente contra la subyugación y estigmatización de los-as portadores-as del VIH. Silencio = Muerte es la consigna más celebre de este movimiento, que rehabilita la dignidad de los-as afectados-as, y realiza una enorme labor sobre las prácticas sexuales de riesgo y métodos para combatirlas. Curiosamente, parte de este discurso y trabajo es más tarde empleado en las primeras campañas gubernamentales en la lucha contra el SIDA y en la concienciación sobre las prácticas sexuales de riesgo.

Ya en los 90, y tras la cortina de humo de la paz social, resurgen nuevos grupos e iniciativas con un carácter radical de la concepción sexual y social. En Madrid, la revista De un Plumazo, editada por la Radical Gai durante unos años, traza unas lineas muy concretas de pensamiento y acción, recuperando la filosofía de muchas de las organizaciones precursoras y revolucionarias nacidas en los 70, que más tarde sucumbieron entre muchas razones por el camino institucional y entreguista que adoptó gran parte del movimiento. Sus textos, análisis y documentos recogen desde manuales leather, formando sobre las prácticas sexuales de riesgo, lecturas sobre el V.I.H y la dignidad de los-as portadores, la crítica al modelo capitalista de la Comunidad Gai, teoría y debates sobre la deconstrucción sexual, la identidad de género, la construcción de las identidades sexuales, las teorías Queer [3], etc.. Acompañan en está línea transgresora y combativa, las mujeres del colectivo LSD (Lésbianas Sin Duda) que editan su propia revista Non Grata, y en la que se plantean debates y artículos sobre la lesbofobia, el feminismo y el movimiento por la liberación sexual, la sexualidad femenina, la identidad, el patriarcado, etc.. Estos grupos entre otros, rompen con el cerco de la asimilación social que distingue el discurso de las grandes e imperantes organizaciones LGBT del Estado. Participan en las manifestaciones del 28-J y lanzan un mensaje de alerta ante la inminente mercantilización del Movimiento.

La misma ruptura que vivieron el resto de movimientos políticos, sindicales y sociales ante y contra la asimilación del sistema, dividió al Movimiento LGBT, entre buenos ( los que optaron al acatamiento de las normas sociales) y los-as chicos-as malos-as que sostuvierón una visión y un activísimo de confrontación y combativo, defendiendo su autonomía frente a la institucionalización de otras organizaciones que a día de hoy siguen siendo las benefactoras del lobby rosa. Captadas y contagiadas desde su propia medula, estas organizaciones hoy en día no sólo sostienen un discurso de normalización, sino en la mayor parte de ellas bajo los intereses de algunos partidos políticos, que supieron atender y adoptar los mensajes y las necesidades de los mismos, ante el filón de miles de votos rosas.

Aún siendo monopolizador el mensaje pro-institucional que define a los grupos LGBT, existen otras organizaciones y grupos que además de cuestionar la linea de estos primeros, desarrollan un fructífero y profílico trabajo por la liberación sexual. Muchos de estos grupos, acogen las teorías Queer, que sostienen que todas las concepciones sexuales y de género son fruto de la construcción social, y por tanto considera que todas las formas o vivencias sexuales, afectivas y de género son igual de anómalas, frente a las categorías universales de homo-hetero y hombre-mujer. Queer, por tanto cuestiona las desigualdades sociales, las discriminaciones raciales y sociales, las desigualdades socio-económicas, el modelo capitalista, y el orden moral. Sin definirse ideologicamente, la teoría Queer es sensible y afín al pensamiento libertario, siendo muchos de sus grupos y organizaciones de un fuerte carácter antiautoritario. Hoy en día en el estado podemos encontrar a Hartza, Maribolheras, Queer Ekintza, Asambleas Queer o la ya extinta Federación de Inversos-as Libertarios-as. En Madrid, se organiza un Bloque Alternativo en la manifestación del Orgullo, que el año pasado bloqueó la carroza oficial del EuroPride (marca registrada del lobby rosa).

A nivel internacional el QueeRuptión ha pasado por Barcelona, Tel-Aviv, Nueva York, Berlin y esté año la cita del encuentro es en Roma. Diferentes campos de la ciencia como la psicología, la antropología, la sociología y la sexología han indagado y siguen estudiando desde una perspectiva Queer, respaladada en cientos de libros, artículos y ensayos.

La norma de lo-as normales...

¿En que nos hemos convertido? Hemos superado en parte mucho de el estigma que rondaba sobre nosotros-as como si fuese nuestra propia sombra, hemos ganado terreno en el marco legislativo y jurídico que ha abierto posibilidades que nos igualan en muchos aspectos, en derechos como a nuestros-as vecinos-as hetero-normales. La visibilidad y la voz del Movimiento LGBT tiene hoy mayor presencia y repercusión socio-política, que duda cabe de ésto. Pero al mismo tiempo que han ido adquiriendo un mayor calado y proyección social, se va entregando dócilmente a las redes capitalistas. El espectáculo en el que han convertido las manifestaciones del Orgullo Gai, expone nítidamente como hemos pasado de ser la minoría que se besaba reivindicativamente en la Puerta del Sol, a congregar a cientos y cientos de miles de personas en todo el globo, a lo que hoy han pasado a denominar Desfile del Orgullo Gai.

Las organizaciones pro-gubernamentales LGBT, han propiciado un concepto de aceptación social, amoldado a lo que la sociedad está preparada para aceptar. No ha cuestionado el modelo heterosexista que impregna toda nuestra cultura heredada del judeo-catolicismo, fundamentada sobre la construcción política y social del patriarcado, y sigue hoy en día profundamente arraigada en el comportamiento colectivo y personal. Aunque reivindique y construya otros modelos familiares, sigue sosteniendo un modelo familiar intimamente ligado al modelo heterosexual, pero que en ningún caso cuestiona o lucha contra está Institución social que coarta y reprime la libertad del individuo frente a la presión socio-familiar. Excluye y reniega de otras múltiples practicas sexuales e identidades , estigmatizando y censurando a miles de individuos-as bajo su discurso moralista. Ha blindado zonas tradicionalmente de ambiente, construidas por activistas en un principio como espacios liberados en las grandes ciudades; en barrios elitistas y clasistas para una minoritaria comunidad Gai, que no es ni obrera, ni puta, y si tiburones de las finanzas y de la explotación del Bussines rosa. Han contribuido en la cimentación de roles, transmitiendo un mensaje lleno de clichés y materialismos sobre lo que hoy en día es y debe ser un Gai y una Lesbiana. Han vendido el contenido que un día tuvierón, para acomodarse al espectáculo capitalista.

El conflicto de fondo sigue estando en punto muerto, y no ha variado apenas. La sociedad ya no se escandaliza, de acuerdo, pero que a nadie le toque en su familia. La homofobia sigue siendo el problema de fondo, y la discriminación, el miedo y el acoso sigue marcando la fase de identidad sexual y de género de todos-as los jóvenes. Forzando en la construcción de una doble vida a muchos-as personas. Genera conflictos que no todos-as superan en la aceptación de su condición y orientación sexual, provocando sufrimiento y en muchos casos arrastrando a unos-as al suicidio, y a otros-as a la auto-represión sexual. Sitúa a la mujer y lo femenino en un segundo plano, predominando la masculinidad y sosteniendo la lesbofobia y el sexismo entre la comunidad gai.

Si para estas organizaciones LGBT, ser gai es sinónimo de reproducir las mismas pautas sociales, yo y otros-as muchos-as nos quedamos en la acera de enfrente y preferimos ser maricas, bolleras, bujarrones y putas con dignidad, criterio y personalidad.


Notas:

[1] Lesbianas, gais, bisexuales y Trans ( Transexuales, transgéneros, travestis)

[2] Firman los grupos homosexuales Agrupación Mercurío , EGHAM, FAGI, FAHPV, FHAR, MDH, MLH, MHA, UD

[3] Teoría Queer (TQ) eufemismo del ingles para definir raros-as, utlizado de forma peyorativa contra LGBT´s y adoptado por las personas que se sienten identificadas por está corriente de pensamiento.


Jose Luis Corrales ha participado en diversos proyectos libertarios de activismo LGTB y es militante del sindicato CNT.

Articulo para el periodico "cnt" de Julio.

http://www.kaosenlared.net/noticia/62514/lectura-libertaria-movimiento-lgtb

Más información en Kaos en la Red:
Derechos Humanos
Estado Español

El banquete uniqueersitario: disquisiciones sobre el s(ab)er queer

por Josito
lunes, 07 de julio del 2008 a las 01:36
guardado en

 

Por Paco Vidarte

"De ahí, la manera cautelosa, renqueante, de este texto: a cada momento, toma perspectiva, establece sus medidas de una parte y de otra, se adelanta a tientas hacia sus límites, se da un golpe contra lo que no quiere decir, abre fosos para definir su propio camino. A cada momento denuncia la confusión posible. Declina su identidad, no sin decir previamente: no soy ni esto ni aquello [...] 'No, no, no estoy donde ustedes tratan de descubrirme sino aquí, de donde los miro, riendo' [...] Más de uno, como yo sin duda, escriben para perder el rostro. No me pregunten quién soy, ni me pidan que permanezca invariable: es una moral de estado civil la que rige nuestra documentación. Que nos deje en paz cuando se trata de escribir".

(Michel Foucault, La arqueología del saber)

Fuegos de artificio: otra vez haciendo de Pepito Grillo

 

Ni lo queer nació en la universidad, ni nunca entrará en sus aulas de forma pacífica (tal vez no entrará de ninguna otra forma: lo queer es la antítesis de la universidad, lo no universalizable, lo que el universal deja caer como desecho, la cagada del sistema omniabarcador, su resto inasimilable, ineducable, no escolarizable, indecente, indocente e indiscente es lo queer, por decirlo de modo lapidario); ni siquiera el término "queer" es un invento académico, si bien ha sido a través de la universidad y de la generalización y proliferación del monstruo bicéfalo de eso que se dio en llamar  queer theory como lo queer ha llegado a consolidarse y a transmitirse a otros países no anglófonos más allá de su contexto de surgimiento en EEUU. La palabra, en su sentido eminentemente político y reivindicativo, pues la historia puramente lingüística del término es más larga, la encontramos ya abanderando las siglas del manifiesto de Queer Nation, nacido en 1990 en el seno de Act Up en New York. Lo queer deambula por las calles desde siempre como ruedan las prostitutas en busca de cliente, como vuelan los panfletos subversivos en una mani, y no está esperando a que alguien considere ésta o aquella súbita aparición un momento de especial relevancia histórica, el acta fundacional de lo queer, o su ingreso en la Historia con mayúsculas.

Estas cosas ocurren cuando ya se ha dado el salto a la Universidad, mejor dicho, cuando ya se ha producido el asalto de la Universidad (dicho asalto lo dataron algunos el verano de 1991, cuando Teresa de Lauretis habla de lo queer en la revista differences), y ésta se ha apropiado de un trozo de realidad, intentando como siempre devorarlo y neutralizarlo como conocimiento objetivable, archivable, consignable y, por lo tanto, olvidable y sometido a modas, abusos políticos, estrategias departamentales y demás lacras del esnobismo que pulula por los pasillos universitarios: a ver quién está más a la última, quién se ocupa de cosas más marginales, quién pilla más cacho de lo real, quién dice hacer cosas más útiles para la sociedad, quién se inventa un arma arrojadiza mejor y más efectiva, quién acapara más subvenciones y fondos, quién amplia más las fronteras de lo universal, quién consigue por fin hacer política de(sde) la filosofía.

Lo queer en la universidad ─también─ sirve para esto: genera ingresos, abre puertas, imparte cursos, da nombre, dietas, títulos, créditos, prestigio y satisface a enteraíllos, diletantes y conferenciantes a sueldo. Forma parte del capital a poco que se descuide uno y se olvide de que el paso de lo queer por las aulas es sólo un fenómeno tangencial, oportunista, contingente, puede que nacido de la mejor voluntad, pero que siempre estará en contradicción con la Institución, con cualquier institución, porque no hay instituciones queer, ni cercanas a lo queer, ni muy queer ni poco queer, ni tampoco hay funcionarios queer, ni lo queer es algo con o a lo que se juega. Cuando ello ocurre, cuando alguien juega a ser queer, sin duda le habrá clavado ya sus colmillos la "teoría" que dice cómo es lo queer, definiéndolo, convirtiéndolo en una receta y elaborando sus pautas de fabricación, producción, escenificación, tiempo de cocción y repetición: lo queer es un juego, una forma de s(ab)er, una afición, una rama de investigación, una especialidad sólo para los que pueden "dedicarse" a ello, desde una situación socioeconómica y cultural que permite acceder a lo queer a partir de un núcleo privilegiado, un núcleo, un centro que justamente constituye lo queer como su otro absoluto, la periferia, lo excluido, a lo que jugamos nosotros, las personas serias, los que tenemos tiempo y la distancia suficiente para jugar, para experimentar lúdicamente por unos instantes un sucedáneo mejor o peor de lo que los otros no tienen más remedio que ser, fuera de bromas, ahí en la calle. Sí, la calle, un sitio donde lo queer no es teoría. Y la Universidad rara vez pisa la calle, todo lo más el campus, que no es calle, mucho menos campo, y casi conserva la antigua inviolabilidad del santuario, como gritaba Quasimodo desde lo alto de Nôtre Dame para que no se le colara la calle dentro de la iglesia. Puede que la policía no entre en el campus, pero lo queer mucho menos.

La teoría y las instituciones se llevan mal con lo queer. Es más, casi diría que todo castellanoparlante que pronuncie esta palabra: "queer", así en inglés, o que se tropiece con ella en cualquier situación, probablemente no será nada queer, ya que para que el encuentro con este término ocurra se tiene que haber accedido ya, aunque sea mínimamente, a un contexto no marginal. El colmo de todo es cuando a estas alturas algún recién aterrizado de los EEUU pretende darnos lecciones sobre lo queer y lo poscolonial a los colonos de aquí, como quien trae chicles Trident de canela, de esos que los locales desconocemos, o nos repartiera espejitos a las tribus indígenas. Y quisiera también enseñarnos cómo se masca un chicle o cómo se ve lo queer en un espejo. Regalándonos generosamente un instrumento teórico que nos afianza como país importador de pensamiento y cultura de los países donde éstos se generan. Lo queer, además de muchas otras cosas, cuando se convierte en teoría, dígase chewing gum/goma de mascar, se hace tan hegemónico y colonial como cualquier otra forma de pensamiento, creando sus castas, jerarquías, especialistas, popes, conflictos de coronas, disputas intelectual-afectivas, yo estaba primero, yo mucho antes que tú, ése es un recién llegado, sabrás tú de nada, aquella no es nuestra amiga, he roto contigo, círculos esotéricos, bandas de iniciados, peña emocionada, sonrisas autosatisfechas, hordas de prosélitos y no pocas dosis de buena conciencia, espíritu salvífico y evangelizador.

Todo esto son riesgos en los que se puede caer más o menos, porque caerse en ellos siempre se cae, y conviene reconocerlos y señalarlos uno mismo antes de que cualquier gilipollas vaya de conservador listo y nos haga la "autocrítica" a lo Pepito Grillo por ser nosotros igual de bobos y estar transidos de las mismas pasiones que el resto de los mortales. Vaya una cosa. Como si ser queer significara ser puro y limpio: eso siempre lo fue la Inmaculada Concepción y es cosa que nos creemos muy pocos. Que nadie se asuste de que entre la gente (que se dedica a lo) queer haya mucho cabrón y mucha malnacida, mucho inútil y mucha tonta perdida, mucho desubicado y mucha paranoica. Todos bienaventurados. Lo queer no es una élite ni de las más listas, ni de las más simpáticas, ni de las más enrolladas. Ni tampoco lo contrario. Parias entre los parias, en el principio era el lumpen y el lumpen se hizo teoría. Y habitó entre nosotros. Esto debe sonarnos. Sea. Por pronunciarme de este modo en público y lanzar una especie de "¡A la mieeeerdaaa!" generalizado en el más puro estilo de cabreo fernandofernangómez, alguna que otra vez casi me echa a los leones un auditorio perplejo por que alguien intentara romperles su queer-juguete en un colérico arrebato de ira santa expulsando a los mercaderes del templo. Desde dentro, supuestamente. Uno de los suyos rompía la baraja e ironizaba con sus mejores sentimientos, sus convicciones y su más arraigada vocación política y de lucha. Algunos pensamos que en parte esto se debe a cierta confusión que se da en movimientos en fase naciente entre la teoría y la actitud vital y los afectos de cada uno de sus integrantes. En la teoría queer, me decía una amiga, aún no sabemos los de aquí distinguir una crítica a nivel teórico de la ofensa personal. Es como escandalizarse de que Rousseau dejara a todos sus hijos en el hospicio conforme los iba teniendo sin nunca más saber de ellos y luego escribiera el Emilio. O fruncir el ceño por enterarse de que Locke escribía su Carta sobre la tolerancia mientras saneaba su economía doméstica con los pingües beneficios que le reportaba tener acciones en el comercio de esclavos. Esto de tener que predicar con el ejemplo es fatal para la teoría queer, aunque no tenga nada que ver con las analogías propuestas, porque ser queer no necesariamente implica ser un puto desalmado. La insólita exigencia de autenticidad (¡menudo valor más poco queer!) que se detecta a veces entre nosotros con acusaciones explícitas de cinismo o fraude lleva a demasiada gente a la destrucción personal, a caballo entre el deja todo, coge tu cruz y sígueme y el iluminado chispazo de un cruce de cables burgués sucedáneo posmoderno de la antigua revelación: si eres queer por decisión propia, asumes una cierta condición desgraciada, no recurres a la ley ni a ningún tipo de autoridad, colectivizas el trabajo personal, renuncias al nombre propio, a tener un empleo, tiendes a sobrevivir miserablemente, a hacer cosas raras, a vivir en una cierta indefensión, te aficionas a la provocación, a ocupar voluntariamente esferas de marginalidad, a vestir extrañamente, a coquetear con actitudes pelín autodestructivas a veces, a caer en fantasías de desclasamiento, a mostrarte indulgente con sinvergüenzas y canallas sólo porque también ellos/ellas son queer y a asumir un páthos que algunos calificarían sin dudarlo de egodistónico. Yo disuado a todo el mundo de tomar este camino de bautismo queer por inmersión.

La universidad está vacunada contra estas cosas, tal vez desde la inyección del 68. El hiato que se da en lo queer, entre la teoría y lo real, entre quien es y quien habla de, no tiene por qué ser solventado, ni siquiera cuestionado y la uniqueersidad ya es un sofisticado invento imparable. Lo que hay que conseguir, si nos dedicamos a la teoría y nos olvidamos de una puta vez de querer ser queer con la boca pequeña, es de los argumentos ad hominem, y de que cada cuestionamiento de alguna estupidez a nivel exclusivamente teórico se torne una refutación del propio modo de vida por la vinculación que aún se establece entre lo que se (dice que se) piensa y lo que se es. Esto ha llevado a la ruina personal a demasiada gente cercana. Ser lo que uno piensa y va pregonando por ahí es un lujo para genios, para gente elegida o para peña, en cualquier caso, muy desgraciada. Al resto nos conduce al colapso. Quedémonos pues en la teoría acerca de la virtud queer como cosa enseñable en la universidad o en algún que otro taller o foro determinado, asomándonos a la calle por las rejas del campus que impiden que los queers salten dentro y no nos dejen dar nuestra clase de teoría queer. ¿Para ser marxista hay que ser proletario? Seguimos en el mismo callejón que hace cincuenta años. Y esto lo escribe un burgués autobiográficamente y sin ánimo ejemplarizante. Por supuesto. No se me despisten. Lo que no pasa de ser algo tan académico como una captatio benevolentiae para proceder a continuación a ir en contra de todas las precauciones anunciadas y saltarme todas las restricciones metódicas del comienzo. Sea también. Yo no quiero, ni tal vez pueda, hacer otra cosa que discurso universitario, pero al menos que tenga una calidad mínima, que sea más o menos incendiario y lo menos ingenuo posible, con su fecha de caducidad bien a la vista. Que explicite su maldad y su colaboracionismo inevitable, sus puntos de partida y sus complicidades. Su dosis de profundización en la marginación de lo ya marginado así como su paradójico y nada inútil intento de denunciar esta situación desde las mismas estructuras de poder que generan sistémicamente, en el proferirse mismo de la enunciación liberadora, la exclusión de lo(s) queer.

En última instancia, en el fondo, desde donde vengo y donde me encuentro, me acucia una preocupación eminentemente socrática, muy rancia: ¿Es enseñable la virtud política? ¿Es enseñable lo queer? Sin entrar demasiado a fondo en la cuestión de si lo queer es o no una virtud y equiparable a ella. Los que aún lean a los clásicos recordarán que el meollo del asunto estribaba en si la virtud es o no un conocimiento, en cuyo caso, como tal conocimiento, sería susceptible de enseñanza. De no ser así, de ser la virtud otra cosa que conocimiento, no sería transmisible del modo como lo son las diferentes ciencias o técnicas: la escultura, la arquitectura, la medicina, etc. Que cada uno se interrogue y decida si lo queer es un conocimiento o una forma de vida, o las dos cosas a la vez, ya que yo no lo sé con certeza, y que reflexione y decida también hasta qué punto esta distinción entre conocimiento y estilo de vida, entre saber y ser, entre teoría y praxis no es ya de entrada un error monumental o tal vez la condición misma de posibilidad de la teoría queer como saber enseñable en la universidad o en cualquier otra institución de enseñanza, lejos de lo que pueda querer decir queer en un sentido práctico, como virtud en ejercicio. Del resultado de tales disquisiciones, para nada vanas, obtendremos los que alguna vez hemos dado algún curso, alguna conferencia o escrito algo sobre teoría queer, el estatuto de sofistas falsarios, de hechizadores de oyentes o de maestros de virtud y educadores políticos. Yo no sé si lo queer es enseñable y aprendible como se aprende a tocar la flauta o a curar animales. Sí sé que la teoría queer es enseñable y que la gente la aprende. En el curso de "Introducción a la teoría queer" que dirigí en la UNED junto con Javier Sáez el año 2004, la Universidad entregaba un diploma a los alumnos acreditando haber adquirido éstos ciertos conocimientos de teoría queer. Pero, acuciados ya por esta duda, Javier y yo resolvimos entregar además otro diploma que certificaba que el poseedor del mismo era además queer. Se certificaba así un saber y un ser, un s(ab)er queer mediante dos documentos diferentes. Esto no pasaba de ser un gesto irónico que dejaba traslucir, sin embargo, esta preocupación que para mí sigue tan en la estacada como la conclusión del Protágoras. En el fondo, el diplomilla casero, sin ninguna validez oficial, que rezaba si acierto a recordar: "La Universidad Nacional de Educación a Distancia por medio de este dipluma certifica que fulanito o menganita de tal es absolutamente queer", era más un pasaje al acto del escepticismo docente de los directores del curso, al menos del mío, incapaces de resolver este atolladero teórico-práctico de otro modo, que una constatación de lo mucho o lo poco queer que fueran o hubieran llegado a ser los alumnos del curso a nuestro juicio, antes o después de las enseñanzas recibidas sobre teoría queer. Justamente acerca del ser y del saber, del saber que hace ser, del saber sin ser  y del ser sin saber trata lo queer cuando se pone a hablar de performatividad. Si lo queer es enseñable o no y si enseñando teoría queer puede llegar a ser queer tanto quien aprende como quien enseña, me parece ser un caso más del problema de la transmisibilidad de lo que parece o quiere ser algo más que solo conocimiento (el psicoanálisis y cierta filosofía encallan también aquí). La teoría del performativo y la citacionalidad como generadoras de identidad a través de la repetición tienen mucho que decir al respecto. Si lográramos algún esclarecimiento acerca de todos estos interrogantes tal vez los debates acerca de lo queer fueran más enriquecedores y se lograrían disipar malentendidos acerca de lo que cada cual es y lo que enseña, de por qué lo enseña y qué lo capacita para ello, qué logra transmitir con su enseñanza, si es que se puede llegar a ser queer mediante algún tipo de aprendizaje repetitivo, si ser queer se reduce también a ser un caso más de citacionalidad performativa, como lo pueda ser el género, si además de drag queens y drag kings hay drag queers. Y si ello es deseable y produce alguna suerte de cuestionamiento a lo queer, a los queers y a la teoría queer. Me asaltan tantas dudas y dispongo de tan pocas respuestas y menos aún de instrumentos para llegar a ningún lugar apacible donde se aplaquen mis inquietudes que quizás debería asistir a algún curso de teoría queer, a algún taller o leer más sobre el tema antes de escribir esto o de seguir hablando de un asunto que me mantiene en la más absoluta perplejidad, mientras percibo que no a todo el mundo empeñado en lo queer le mortifica esta comezón mía.

Teoría queer y filosofía: un enfoque académico

Lo queer, decíamos, es objeto de una apropiación y traducción desde la realidad cotidiana al ámbito universitario. Esta esquicia, que a veces separa en la misma ciudad unas realidades de otras tan sólo unos pocos metros ─Universidad / calle, Berkeley - Princeton - Duke - UNED / Harlem - La frontera - Borderlands - Parque del Oeste, intelectuales / lumpen, teoría / (super)vivencia─ siempre afectará ya a lo queer. En esta medida, siguiendo pautas de acercamiento a algo que le resulta del todo extraño y por completo ajeno, la academia va a intentar dar cuenta teóricamente, a partir de los discursos y el pensamiento de que dispone de en qué consiste el "fenómeno" queer, su singularidad y su capacidad de intervención política. No sólo descubrirá en la política y estrategias urbanas queer elementos que podían encontrar un aire de familia con otros que se habían desarrollado dentro del ámbito universitario y filosófico, sólo que hábilmente combinados de modo original y llevados a la práctica efectiva sin tanta alharaca conceptual, sino que ampliará a partir de entonces la teoría queer dentro de estas coordenadas intraacadémicas, proponiendo modos de intervención y conceptualización distintos a los observados, modificándolos, mejorándolos y recreándolos, esta vez ya "exclusivamente" desde dentro del laboratorio de despachos y aulas. Otra cosa es que la teoría queer pretenda, a veces lo hace erradamente a mi modo de ver, movilizar a los sujetos queer "desde arriba", desde las ideas, en un arrebato de autobombo libertario muy propio de los intelectuales académicos que han hecho de ella y de la insurrección planificada de terceros su profesión (de fe), queriendo convertirla en una ideología emancipadora agitadora de masas supuestamente iletradas y precarias ideológicamente, desorientadas en su rebelión, olvidando que lo queer nació de la calle, de la comunidad queer real, que ya se estaba revolucionando sola intuitivamente sin necesidad de un especial aparataje especulativo, ni de que nadie viniera a contarles nada, enseñarles la revolución comme il faut, ni les propusiera como urgente deber político hacer talleres de drag kings pasados por la academia.

En los 90, la matriz filosófica donde va a insertarse lo queer y desde la que cobrará impulso será, simplificando mucho, lo que se ha venido a llamar el posestructuralismo francés de Deleuze y Derrida. (Esto es lo que se suele decir siempre desde la filosofía, que no considera al feminismo como algo filosófico, secuestrando a la teoría queer de su verdadera matriz teórica que es el pensamiento feminista; quede así constancia de que lo que haré a continuación puede ser visto como la crónica, la consagración o la denuncia de un secuestro del que a lo mejor soy cómplice porque mi filiación está claramente del lado de los secuestradores (todos filósofos varones, por cierto), de la historia de la filosofía, ya que ni un ejercicio de cinismo exacerbado podría inscribir mi discurso en la estela del feminismo; al menos mi ignorancia no llega tan lejos como para decir sin más que "la matriz filosófica donde va a insertarse lo queer [...] será, simplificando mucho, lo que se ha venido a llamar el posestructuralismo francés de Deleuze y Derrida", sin añadir este paréntesis vergonzante). Habrá también tintes posmodernos de Lyotard y persistencias del psicoanálisis de la mano de Lacan, todo ello sobre el trasfondo de un Foucault[1] omnipresente, con algunas gotas de Negrismo: esto es lo que dicen se respiraba en determinados departamentos de algunos campus norteamericanos. Si lo queer se considera en origen un fenómeno estadounidense, ha de hacerse siempre la salvedad de que su matriz filosófica y académica es genuinamente continental, europea, puramente francesa. De modo que cuando se hable de la retraducción problemática de lo queer a espacios geopolíticos distintos del estadounidense ha de tenerse en cuenta que lo queer en buena medida es fruto a su vez de la retraducción del posestructuralismo al contexto norteamericano y que la filosofía francesa, en un fenómeno de reflujo y amplificación cual cante de ida y vuelta, regresa a Europa ya queerizada. Lo mismo que la deconstrucción de Derrida no volverá igual que se fue. Ni él tampoco. De todos modos, debo hacer otra salvedad más para no llevar a confusión. Nunca se insistirá lo bastante en lo engañoso que puede llegar a ser un artículo que pretenda rastrear y elucidar la matriz filosófica de la teoría queer, pues de nuevo reproduce el gesto ancestral del pensamiento de reconducirlo todo a sí mismo, devorando sus propios bordes, arrasando con los márgenes para que hasta los desechos de la combustión intelectual se reciclen y vuelvan a servir de carburante del pensar occidental. Lo queer ni es un invento de la filosofía, ni siquiera del feminismo, ni mucho menos de cuatro autoras más o menos conocidas, la cuestión de la autoría y la genealogía poco tiene que ver con lo queer: plantear las cosas de este modo es repetir el esquema tradicional de jerarquías y la forma en que se hace siempre la historia, del lado de los vencedores, en la que lo queer siempre queda fuera, en el anonimato ahistórico de lo irracional, en la energética masa amorfa y descabezada que corre suelta por las calles. Como un pollo decapitado. Y entonces llegó la universidad y puso nombres, definió conceptos, trazó objetivos, determinó fines, medios y prioridades haciendo de los exabruptos de cuatro drags negras exaltadas y gritonas,  y de las acciones callejeras de un puñado de bollos y maricones con VIH una política coherente y un cuerpo doctrinal sistemático. Y empezó a cobrar matrícula para enseñarlo y transmitirlo al alumnado blanco, creando especialistas con una sólida formación académica que dispersaron la teoría queer por el resto del mundo civilizado entre la gente de bien, lejos de los lugares y la muchedumbre de donde surgió. Sin embargo, y debiendo caer en la cuenta de que ninguna lesbiana chicana va a enseñarnos teoría queer, ni ninguna gitana transexual, ni tampoco una drag de Harlem, sino que lo más probable es que en nuestro país lo queer esté siendo explicado y transmitido, salvo insignes excepciones, por profesores burgueses varones blancos (añádase, quítese o modifíquese alguno de estos adjetivos para no restringir tanto el plantel de especialistas, valga yo como ejemplo), que lo más queer que hemos hecho es ser maricones a tiempo completo; habida cuenta de esta reapropiación de lo queer por las maricas universitarias, del significativo borramiento en lo queer una vez más de lo transexual y de lo lesbiano, cuando no de su ascendiente feminista, vamos a dejar de lamentarnos y llorar por la leche derramada para alabar y ensalzar la poca que aún nos quede sin verter en la jarrita. Porque, sin lugar a dudas, a juicio de algunos entre los que me cuento, la teoría queer ha supuesto en el campo de la filosofía y del feminismo uno de los revulsivos que más han afectado a las zonas oscuras e intocables del pensamiento y que por fin se ponían sobre la mesa con una competencia y una altura conceptual inusitada, suficientes para que la academia no pudiera ya hacer la vista gorda durante más tiempo sobre las cuestiones de género, raza y sexo en el ámbito de la razón no sólo patriarcal, como denunció en su día el feminismo, sino heterocentrada.

a) Los malos pensamientos: panfleto contra el estructuralismo y el psicoanálisis

 

            Al leer muchos de los textos de las teóricas queer vemos constantes diatribas contra lo que podemos considerar las bestias negras de una gran parte de la tradición del pensamiento feminista, enemigos que, naturalmente, estas pensadoras van a heredar: el estructuralismo de Lévi-Strauss en su vertiente antropológica y el psicoanálisis, que se dio en llamar estructural, de Lacan estarán constantemente en el punto de mira de la teoría queer, al representar estos dos discursos lo más florido de la tradición falocéntrica y patriarcal del pensamiento occidental, revestido de nuevos ropajes de cientificidad, lingüisticidad, investigaciones de campo y todas las modernidades imaginables, unido además todo ello a proclamas en algunos casos provocadoras y en franca confrontación con el feminismo de la jaez del "la mujer no existe" lacaniano, en otros casos conciliadoras y queriendo dar a entender que todos y todas estaban en el mismo barco. Puede ser. Sólo que habría que ver quién estaba al timón y quién en la cocina del temido navío o fregando la cubierta. A lo más la única bella mujer de larga cabellera dorada y pechos descubiertos de este bajel de filósofos piratas heteros sería de madera e iría clavada en la proa. Desde luego más propio de piratas que de un historiador de la filosofía responsable será la escabechina que haré, so capa de resumen divulgativo en un par de páginas aptas para todos los públicos, con los últimos cincuenta años del más granado pensamiento francés.

            A veces no nos damos cuenta del grado en que nuestro lenguaje más cotidiano está impregnado de lo que fuera el sesudo núcleo de pensamiento filosófico de esta o aquella corriente, que por lo demás nos puede resultar completamente ajena a nuestros intereses y absolutamente desconocida. Basta un mínimo análisis para descubrir en nuestro discurso reminiscencias platónico-aristotélico-tomistas, kantianas, marxistas, existencialistas, psicoanalíticas, positivistas que han pasado al acervo cultural común y que manejamos como si tal cosa, a nivel de usuario, como el mando a distancia, el móvil o el ordenador, sin tener la más remota idea de física, electrónica, matemáticas, informática, ingeniería o, en este caso, filosofía. Algunas consignas estructuralistas forman parte de esta constelación de cosas que usamos corrientemente sin saber de dónde vienen ni cómo funcionan. A nadie le extraña oír hablar de un análisis estructural, de un tratamiento o de un enfoque estructural de un problema determinado. A los políticos esto les gusta mucho: la droga, los accidentes de tráfico, la pobreza, los malos tratos, el terrorismo son cuestiones necesitadas de un abordaje estructural, esto es, que precisan ser solucionadas atendiendo al conjunto de sus implicaciones y concomitancias en todos los sectores de la sociedad y a todos los niveles, económico, de clase, educativo, legislativo, informativo, policial, etc. Esto, que a pocos extraña, es herencia directa y muy nueva del estructuralismo, de la imbricación de saber, poder y verdad en un mismo régimen disciplinario de discurso. Algo tan sencillo y tan de sentido común como darse cuenta de que todo está conectado entre sí y que el hilo causal no es lineal, sino reticular y que estamos insertos en medio de las estructuras con una muy relativa capacidad de intervención individual es la intuición clave que esta corriente nos ha dejado en herencia. Las consecuencias políticas de esto son evidentes: no hay nada mas desastroso que habitar las estructuras de modo inconsciente, ingenuo, sin apercibirnos de que están ahí, de que son previas a nosotros y que a golpe de voluntarismo no vamos a liberarnos de su influjo, ya que en ellas hemos crecido, nos han conformado y han generado nuestro espacios de libertad y de exclusión.

            La matriz que dio lugar a esta forma de ver la realidad fue la adopción por parte de la filosofía del análisis del lenguaje que había determinado que éste era una estructura conformada por las relaciones que mantenían entre sí las unidades lingüísticas fonemáticas y morfemáticas. Dichas relaciones se derivaban únicamente de la posición que cada uno de los elementos ocupaba en el sistema lingüístico. El sentido se generaba así topológicamente, espacialmente, diferencialmente, por el mero hecho de ocupar posiciones distintas en una misma estructura, de poseer un rasgo distintivo y no otro: el fonema "p" es tal por ser "no-b", "no-m", etc.. De esta forma, ningún elemento resultaba independiente ni se podía considerar de modo aislado, sino que su ser mismo estaba constituido relacionalmente, era una pura red de relaciones arbitrarias con los demás elementos del sistema, relaciones que, por otra parte, estaban sometidas a leyes inconscientes universales, intemporales, constantes en el espacio y en el tiempo, no captables a simple vista, que podían ser descubiertas y enunciadas lógica y científicamente: "Si, como creemos nosotros, la actividad inconsciente del espíritu consiste en imponer formas a un contenido, y si estas formas son fundamentalmente las mismas para todos los espíritus, antiguos y modernos, primitivos y civilizados ─como lo muestra de manera tan brillante el estudio de la función simbólica, tal como ésta se expresa en el lenguaje─, es necesario y suficiente alcanzar la estructura inconsciente que subyace en cada institución o cada costumbre para obtener un principio de interpretación válida para otras instituciones y otras costumbres, a condición, naturalmente, de llevar lo bastante adelante el análisis"[2]. Esto tenía por supuesto, consecuencias beneficiosas política y socialmente ya que permitía elaborar estrategias más eficaces para la resolución de los problemas, conflictos y situaciones de opresión "estructural"; desideologizaba, desmitologizaba y dejaba a un lado consideraciones de tipo moral, metafísico u oscurantista al reducirlo todo a relaciones sistémicas estudiables desde una ciencia estricta; ponía en su lugar adecuado al sujeto cartesiano ilustrado, héroe de la emancipación y del conocimiento, que todo lo conseguía a golpe de buena voluntad, tesón e ingenio, inscribiéndolo en un marco significante que diluía su presunta identidad inalienable así como su potencial autoemancipador; a partir de entonces las cosas iban a tener que hacerse de otro modo, el mito liberal del individuo que se hace a sí mismo con independencia del contexto en que se encuentre ya resultaba increíble. Las políticas identitarias queer arrancan de lejos desde esta crítica estructural del sujeto igual a sí mismo, dotándose así de una base firme para proponer lo que conocemos como identificaciones contextuales estratégicas, las desidentificaciones que señala de Lauretis, identificaciones negativas, producción de nuevas identidades, etc.

            Pero lo que libera también es susceptible de volver a encadenar. El "descubrimiento" de las estructuras simbólicas inconscientes que mandan en última instancia sobre lo real y lo imaginario, sobre fantasías y creencias, sobre lo que parece imponerse de suyo sin necesitar de otra explicación iba a mostrar con celeridad su cariz más represivo. Monique Wittig, en su artículo "El pensamiento heterocentrado"[3] arremeterá contra los peligros del estructuralismo y sus nefastas consecuencias, en especial para lesbianas y gays. En primer lugar, este enfoque convierte a los sujetos y a las estructuras en entidades invariables, asépticamente instaladas en un más allá de la historia, de las relaciones de clase, dando una visión engañosa y tal vez inmovilista de lo que se quiere hacer pasar por un statu quo no modificable. El fijismo de lo estructural, refugiado encima en lo simbólico, en la idealidad de una entidad suprarreal y ultrarracional impide una emancipación, digámoslo así, desde abajo, desde la masa social oprimida. Dicho estado de cosas estructural, al ser además inconsciente y necesitar de una elucidación y de un diseño de intervención posterior hecho por quienes son capaces de ver lo que otros no ven, por una casta de especialistas, le roba el potencial emancipatorio a quienes más les interesa liberarse, pudiendo sólo venir la libertad desde arriba, otorgada, regalada por la ciencia estructural. El propio discurso estructuralista acaba añadiéndose a la estructura represiva como superestructura ideológica intangible en manos de gurús supuestamente bienintencionados. Sólo que la tendencia al universalismo, a la intemporalidad y a la ubicuidad de las estructuras convierten el pensamiento heterocentrado (en el que se incluye el estructuralismo) en algo inexpugnable, fuera del nivel de la lucha consciente e histórica. Por último, debido a su proveniencia lingüística, introduce categorías y conceptualizaciones basadas exclusivamente en relaciones de oposición, en binarismos, en pares de contrarios excluyentes, v.gr.: homo/hetero, hombre/mujer, naturaleza/cultura, genético/adquirido, manejando una noción de diferencia ontológica estática y normativizadora, lo cual resulta desastroso y devastador en el terreno de las cuestiones de género.

            La condena que desde la teoría queer se va a hacer del psicoanálisis será aún más tajante. Es éste un tema que de por sí merece tratamiento aparte y como, afortunadamente, ya ha sido estudiado con exhaustividad en un escrito reciente que soslaya con inteligencia los tópicos, la pereza, los prejuicios y malentendidos que contaminan esta cuestión[4], no me extenderé en demasía al respecto. Hablando mal y pronto, el psicoanálisis lacaniano (que es el que está en boga en la época al ser el único heredero digno de la tradición psicoanalítica que no ha perdido el rumbo ni el rigor intelectual y con el que van a discutir las teóricas queer) unirá a sus propias deficiencias atingentes a los problemas de género, a su enfoque falocéntrico y a la primacía de un punto de vista decididamente viril en todo su desarrollo, todos los males ya señalados del estructuralismo, ya que Lacan importará también para el paradigma psicoanalítico el enfoque lingüístico: "Si lo que Freud descubrió y redescubre de manera cada vez más abierta tiene un sentido, es que el desplazamiento del significante determina a los sujetos en sus actos, en su destino, en sus rechazos, en sus cegueras, en sus éxitos y en su suerte, a despecho de sus dotes innatas y de su logro social, sin consideración del carácter o el sexo, y que de buena o mala gana seguirá al tren del significante"[5]. Será difícil que el psicoanalista, dado su lugar simbólico tan peculiar en la cura, pueda quitarse el secular baldón que los practicantes de esta disciplina, heredera de un pasado de prácticas terroríficas, parecen tener asignado por derecho: el psicoanalista nunca dejará de aparecer a los ojos de la teoría queer como el varón blanco heterosexual curioso para con nuestras cosas y animado de cierto furor sanandi y normalizador, camuflado de aséptico interés científico. Esto, evidentemente, desde un punto de vista psicoanalítico que hiciera justicia con sus planteamientos no es así, pero ya he comentado que a veces cierta pereza lectora y cierto dejarse llevar por el estereotipo y una historia sin lugar a dudas siniestra han enturbiado un debate serio con el psicoanálisis.

No será Lacan desde luego quien quiera hacerse simpático a las feministas ni a los movimientos queer y su discurso siempre resultará provocador, cuando no ofensivo y vergonzante: era el tipo, según todas las fuentes, un intratable mal bicho, un hombre de carácter despreciable, un tipo autosatisfecho con una imagen deleznable que él mismo fomentaba y nadie está en la obligación de salvar de la quema a gente de semejante calaña, ni siquiera leer lo que dicen. Aun así, pese a que no sea fácil, desde el psicoanálisis lacaniano se desemboca en planteamientos muy cercanos a la teoría queer: yo siempre que leo eso de que "la mujer no existe" me acuerdo de Monique Wittig diciendo que "las lesbianas no son mujeres", no son lo mismo ambas proferencias, el cambio en el sujeto del enunciado es aquí crucial, como resulta evidente; el lacanismo logra desnaturalizar y desmitificar por completo las múltiples y fantásticas etiologías acerca de la homosexualidad que propusiera Freud con la reconducción de la sexualidad al orden simbólico; al establecer la perversión, odioso nombre pero sin matices peyorativos en Lacan, como estructura autónoma en pie de igualdad con la normalizada neurosis y las psicosis, se terminaba con las especulaciones genealógicas, las detenciones, trastornos o fijaciones en el desarrollo normal evolutivo de la cría humana y el perverso homosexual ocupaba un lugar idéntico en jerarquía al resto de estructuras psíquicas; ello sin contar con que dentro de la tradición psicoanalítica ya se consideraba la perversión algo generalizado que impregnaba y contaminaba el resto de estructuras (el beso, la caricia, cualquier práctica sexual que demorara o no estuviera destinada a la reproducción eran desde siempre por definición actos perversos),  así como la cierta ventaja que suponía el hecho de la perversidad por ser un comportamiento que se las bandeaba muy bien con el sufrimiento psíquico y resultaba ser una estrategia vital bastante bien adaptada en términos generales y en comparación con las demás, de tal forma que rara vez los homosexuales demandaban consulta por el hecho de serlo. Si creemos a Elisabeth Roudinesco acerca de su nula homofobia, a Lacan la consulta pronto se le llenó de maricones[6]. Sea como fuere, desde la teoría queer el rechazo del psicoanálisis fue y sigue siendo visceral aunque bien es verdad que autoras como Teresa de Lauretis o Judith Butler encuentran en Freud y en Lacan interlocutores válidos para su discurso y el psicoanálisis es una constante referencia en sus escritos. A nadie se le debe escapar que esta disciplina fue pionera en romper con la naturalización del sexo, con su desesencialización, sentando las bases para el desmoronamiento de las jerarquías binarias hombre/mujer, homosexual/heterosexual, la ampliación del ámbito de la sexualidad a todos los espacios de la vida humana y a todas las edades, la porosidad de las prácticas, orientaciones e inclinaciones que dejaban de ser compartimentos estancos, identidades fijas e inamovibles, etc. Evidentemente todo esto sucedía a nivel teórico y si algo hay en el psicoanálisis de rescatable y si es posible un diálogo con él deberá realizarse en el contexto de la lectura y la escritura. Sus practicantes están echados a perder para nuestra causa desde hace tiempo: su formación teórica y clínica no garantiza que acaben siendo gente excepcionalmente lista, ni especialmente perspicaz, ni demasiado culta, ni más a salvo que el resto de intereses terrenales y mezquinos, ni supone un blindaje privilegiado contra la religión o la moral establecidas (ninguna formación consigue esto, por otra parte). Tal vez sí garantice una cierta soberbia y una aurea mediocritas extremadamente peligrosa al creerse el iniciado en posesión de un espléndido saber esotérico sobre lo humano. El psicoanálisis es una buena profesión para la gente corriente, poco o medianamente dotada, enemiga de la excelencia, con ciertas pretensiones incalificables, demasiadas ínfulas, espíritu normalizador, alguna inclinación al poder y una pizca de diletantismo. En otro orden de cosas, la pedagogía como profesión ocupa idéntico lugar, requiere semejantes virtudes y ofrece una tabla de salvación social e intelectual a corto plazo con un mínimo esfuerzo para un mismo público a cambio de ocupar cotas de poder en la esfera educativa que cada vez invaden con mayor desparpajo: de ahí la proliferación de este tipo de estudios en nuestro país. El cóctel es mortífero a poco que el individuo se lo acabe creyendo y no es necesario decir que si algo no son esta gente, ni psicoanalistas ni pedagogos, es escépticos respecto de su propio saber. Como en todo lugar hay maravillosas excepciones. Yo sigo haciendo amigos. Políticamente, la institución psicoanalítica, en todos sus colores y orientaciones, ha sido de lo más perjudicial y desastroso que ha podido existir para nuestros intereses, estando los escritos teóricos a años luz tanto de las prácticas persecutorias de la API, como de la homofobia de los psicoanalistas en general, tanto en la soledad de su consulta como en la nefasta compañía de sus colegas, corrillos donde el odio hacia los bollos y maricas alcanzaba un efecto multiplicador y donde el interés por dejar bien claro su condena "moral y científica" de la homosexualidad parecía ser una condición indispensable para alcanzar respetabilidad social, credibilidad y no poner en riesgo sus ingresos dejando traslucir la sospecha de que la homosexualidad no fuera inconveniente para el ejercicio del psicoanálisis.

b) La revuelta posestructuralista y su afinidad con la teoría queer

 

            Desde dentro de la filosofía, la reacción al estructuralismo no se hará esperar, incluso algunos de los buques insignia de este movimiento como Althusser o Barthes[7] flexibilizarán sus planteamientos hasta llegar a una suerte de desmentida de sus inicios estructurales en pro de las refrescantes enseñanzas que los por entonces jovencitos Derrida y Deleuze andaban difundiendo a finales de los sesenta, principios de los setenta. Foucault llevaba su propia trayectoria, participando no obstante de una misma estela de pensamiento que nadie había inventado y que todos compartían, como una suerte de acontecimiento del que hubiera que dar cuenta. Así ve las cosas Foucault en la "Introducción a La arqueología del saber de 1969, dándonos una clara idea de lo que estaba sucediendo: "La atención se ha desplazado, por el contrario, de las vastas unidades que se describían como 'épocas' o 'siglos', hacia fenómenos de ruptura. Por debajo de las grandes continuidades del pensamiento [...] se trata ahora de detectar la incidencia de las interrupciones [...] La historia del pensamiento, de los conocimientos, de la filosofía, de la literatura parece multiplicar las rupturas y buscar todos los erizamientos de la discontinuidad; mientras que la historia propiamente dicha, la historia a secas, parece borrar, en provecho de las estructuras más firmes, la irrupción de los acontecimientos [...] Uno de los rasgos más esenciales de la historia nueva es sin duda ese desplazamiento de lo discontinuo: su paso del obstáculo a la práctica; su integración en el discurso del historiador, en el que no desempeña ya el papel de una fatalidad exterior que hay que reducir, sino de un concepto operatorio que se utiliza [...] Una descripción global apiña todos los fenómenos en torno de un centro único: principio, significación, espíritu, visión del mundo, forma de conjunto. Una historia general desplegaría, por el contrario, el espacio de una dispersión"[8] . Antes de detener más pormenorizadamente nuestro huracanado repaso en los planteamientos de estos dos autores, quizás sea de agradecer configurar uno de esos de listados de características generales del posestructuralismo que tan socorridos resultan para ver en trazos muy gruesos, en blanco y negro, el contraste del nuevo pensamiento que se estaba fraguando en contraposición, pero también en continuidad, con sus orígenes estructurales, como se advierte claramente en la cita de Foucault.

            Leer al Foucault, al Barthes, al Derrida o al Deleuze de estos primeros años de la década de los setenta me transmite siempre una idéntica sensación de asfixia, de ahogo, de encorsetamiento, de parálisis que todos ellos denuncian como algo heredado, en lo que se habían formado y de lo que intentan desembarazarse: "cada fase es reactiva: el autor reacciona ya sea contra el discurso que lo rodea, ya contra su propio discurso, si tanto el uno como el otro empiezan a ser demasiado consistentes"[9]. Y lo que le estaba ocurriendo al estructuralismo es que, si bien él mismo había sido un revulsivo contra el pensamiento moderno y el anquilosamiento del sujeto trascendental ilustrado[10], poco a poco, por la inercia del pensamiento, estaba llegando a ser "demasiado consistente", demasiado verdadero, demasiado ineludible y volvía a constituirse en una nueva barrera infranqueable para el flujo de las ideas, un constreñimiento que lo reducía todo insensiblemente a la unidad de sentido, a la muerte en la totalidad no fisurada de la estructura como canon último de la verdad más allá del cual era imposible ir: "El saber es un metalenguaje, siempre amenazado por consiguiente de convertirse en un lenguaje-objeto bajo la palabra de otro metalenguaje por venir. Esta amenaza es sana; el saber difiere de la 'ciencia' en que aquél puede 'fetichizarse' rápidamente. En la actualidad, el Estructuralismo ayuda a 'desfetichizar' los antiguos saberes ─o los que aún le hacen la competencia; por ejemplo, permite mandar a paseo al estorbo del superyó de la totalidad. Pero él mismo se fetichizará ineluctablemente un día (si 'cuaja'). Lo importante es negarse a heredar: lo que Husserl llamaba el dogmatismo"[11]. De lo que se tratará es de mostrar el desangramiento de la estructura, la hemofilia estructural que impide que ésta se coagule, se cierre sobre sí misma, que se haga sistema, que se totalice. Frente a ello se plantea la inagotabilidad de las múltiples lecturas, los desplazamientos y las remitencias infinitas de sentido, un desbordamiento permanente del que no se puede hacer ya ciencia: "la lectura sería en suma la hemorragia permanente por donde la estructura ─pacientemente y útilmente descrita por el Análisis estructural─ se derrumbaría, se abriría, se perdería [...] la lectura estaría allí donde la estructura enloquece"[12]. Una de las estrategias de la teoría queer será precisamente este abrirse a una infinidad de lecturas posibles de algo que se presenta como canónico, por ejemplo, la "feminidad" o la "masculinidad" y las relecturas que llevan a cabo de la misma las drag queens y drag kings. Las diversas performances de género no suponen más que el estallido de unas categorías encorsetadas, de unas lecturas que se habían propuesto como las únicas posibles y admitidas por la tradición como verdaderas. Teniendo en cuenta que el éxito teórico y político de esta operación dependerá de la voluntad y el reconocimiento de habitar aquello mismo que se quiere subvertir, sin cambiar violentamente de terreno, algo que la teoría queer hereda directamente de la deconstrucción y del gesto barthesiano: "Toda lectura ocurre en el interior de una estructura (aunque ésta sea múltiple, abierta) y no en el espacio pretendidamente libre de una supuesta espontaneidad: no hay una lectura 'natural', 'silvestre': la lectura no desborda la estructura; está sometida a ella: la necesita, la respeta; pero la pervierte. La lectura sería el gesto del cuerpo (ya que, por supuesto, se lee con el cuerpo) que, con un mismo movimiento establece y pervierte su orden: un suplemento interior de perversión"[13]. Habrá dentro de las múltiples estrategias queer, que no buscan en absoluto una coherencia nacida de corpus doctrinal alguno, apuestas decididas por la confrontación directa, alejadas de la sutileza de estos planteamientos. No serán ni más ni menos eficaces. Todo dependerá del contexto en que surjan como necesarias, de lo que no cabe duda es de que se puede establecer una filiación más o menos interesante, más o menos sugerente, con el reto que le supuso a estos pensadores abandonar el arnés estructuralista.

A través de la teoría de la lectura y de la nueva textualidad abierta a interpretaciones que diseminan la pretensión de un sentido único se va a abrir todo un campo de práctica política y de estrategias de intervención basadas justamente en la posibilidad de estas relecturas proliferantes. La repetición performativa, la citacionalidad de la que habla Butler encuentra un eco lejano en la insistencia machacona de la noción de "repetición" con que nos asedian continuamente Deleuze y Derrida, que heredan directamente de Nietzsche y Freud. La repetición como generadora de diferencias, repetición creadora, repetición no reproductiva sino germen de productividad. Los roles de género y el ataque subversivo que suponen para ellos las estrategias de socavamiento performativo propuestas por Butler se enraízan en el más antiguo concepto filosófico de repetición creadora, o si queremos también en el clinamen, la desviación mínima que genera azarosamente la diversidad de los encuentros en el materialismo atomista de Epicuro que retoma Althusser para liberar al materialismo de la necesidad y la teleología. Barthes vuelve a ser clarividente al respecto al poner en primer término una característica fundamental en el pensamiento de estos años: "La infinitud resulta de la repetición: la repetición es con toda exactitud aquello que no hay razón alguna para detener"[14].

            Las estructuras, las categorías van a verse de este modo descentradas, solicitadas, conmovidas, al hacérseles perder todo punto de referencia, todo centro, habiéndose vuelto sus bordes, sus límites porosos, e incapaces de diferenciar claramente un adentro y un afuera, no siendo ya susceptibles de trazar distinciones conceptuales precisas de contornos estables: "Se trata de desplegar una dispersión que no se puede jamás reducir a un sistema único de diferencias, un desparramamiento que no responde a unos ejes absolutos de referencia; se trata de operar un descentramiento que no deja privilegio a ningún centro"[15]. La unicidad de la verdad quedará arruinada así como cualquier intento clasificatorio o jerarquizador. La separación estricta de los roles, de los géneros, de los sexos caerá poco después a poco que se extrapole esta intervención a dicho campo. Pero el centro que ha caído de su pedestal y que permitía, por su inmovilidad en la estructura, trazar todo un sistema de coordenadas que daban lugar a una ubicación espacial o axiológica siempre certera al existir un lugar al que remitirse en todo momento como criterio de verificación o como incontrovertible verdad moral, verdad genérica o verdad sexual (problema éste de la "verdad", de la "normalidad", del "falocentrismo", al que el psicoanálisis difícilmente le encuentra salida por carencias teóricas muy graves y que sólo resolverá recurriendo a formas de pensamiento menos ancladas en la modernidad ilustrada que lo vio nacer, en esto la teoría queer le lleva muchísima ventaja), en modo alguno habrá de retornar, ni siquiera habrá de echarse de menos su ausencia. Es fácil, una vez se ha derrocado la norma, el centro, reinstaurarlo de uno u otro modo. Esto es algo que pasa también en lo que se llama la cultura gay y que incluso afecta a la teoría queer: la tendencia a la reinstauración de la norma, aunque sea lo abyecto como norma, la norma de lo marginal, lo queer por norma. Pero la operación de afirmación de la multiplicidad y del juego infinito de posibilidades de lectura, de reinterpretación no puede conducir a un resultado tan exiguo ni a nostalgias por puntos de referencia perdidos: "Esta afirmación determina entonces el no-centro de otra manera que como pérdida del centro. Y juega sin seguridad. Pues hay un juego seguro: el que se limita a la sustitución de piezas dadas y existentes, presentes. En el azar absoluto, la afirmación se entrega también a la indeterminación genética, a la aventural seminal de la huella"[16]. Políticamente esta exigencia se hace muy complicada de sostener y de mantener en la práctica, por ello se requiere una extremada vigilancia ante cualquier síntoma de inercia que quiera volver a instalarnos en una cierta seguridad o autosatisfacción.

            Justamente en el posestructuralismo asistimos a una llamada continua a la responsabilidad de no instalarse, de no hallar reposo, de no encontrar agarradero ni justificación última en la que excusar una toma de postura, un compromiso, una decisión. La fragilidad y la fuerza de lo queer radicaría tal vez en su capacidad de no desfallecer, de afirmarse sin recurrir a una nueva jerarquía de valores establecidos. Sería en cierto modo la incómoda experiencia de habitar la aporía de la indecidibilidad y la contaminación allí donde el pensamiento tradicional había impuesto un canon normalizador, unas tranquilizadoras categorías distribuidas en binarismos opuestos que permitían en todo momento hallar un punto de referencia, donde era posible no perder en ningún momento la orientación, mucho menos la orientación sexual. La proliferación de diferencias, la dispersión y la discontinuidad van a dar el contrapunto a la herencia recibida. Y ello traducido inmediatamente a la práctica, a formas de vida: en la política queer, o en lo queer como modo de ser, lo que tal vez pudiera caer en la tentación de quedarse relegado a mera filosofía del lenguaje o estrategia de lectura académica, es llevado inmediatamente a la práctica, es pura praxis no quisiera decir prediscursiva, pero sí ciertamente pre o extrauniversitaria, antes por supuesto de su formalización conceptual como "teoría" queer. La diferencia, concepto clave que articula el pensamiento de Deleuze, Derrida, Lyotard, no será ya la diferencia diacrítica saussureana o estructuralista, una diferencia que podríamos calificar como estática, compartimentalizadora, preocupada por fijar, dividir, trazar límites, barreras hasta hacer de toda realidad algo lo más parecido a un sistema lingüístico donde cada elemento adquiere valor por oposición. Frente a ello, la diferencia del posestructuralismo será una diferencia dinámica, proliferante, activa, más un diferir creador que un diferenciar taxonómico. Diferir no entendido como distinción sino como creación, invención de nuevas identidades inestables, contingentes, azarosas, inclasificables, en continua generación y transformación, incapaces de entrar a formar parte de un sistema de oposiciones pues su carácter proteico no da tiempo ni lugar para la fijación mínima espacio-temporal que requiere una estructura. En este sentido, el paradigma que veremos florecer en estos autores no será ya tanto el de la lingüística estructural como el de la literatura, la textualidad frente a la fonética y la sintaxis, el juego frente a la ciencia. Pero también el texto y la literatura se hallaban en el centro del estructuralismo, sólo que ahora va a darse una vuelta de tuerca más: "Texto de placer: el que contenta, colma, da euforia; proviene de la cultura, no rompe con ella y está ligado a una práctica confortable de la lectura. Texto de goce: el que pone en estado de pérdida, desacomoda (tal vez incluso hasta una forma de aburrimiento), hace vacilar los fundamentos históricos, culturales, psicológicos del lector, la consistencia de sus gustos, de sus valores y de sus recuerdos, pone en crisis su relación con el lenguaje"[17].

            La atención se volcará hacia lo excepcional, lo marginal, lo excluido, el resto, lo desechado, lo anormal, lo inasimilable, lo intraducible. Aquello que el pensamiento dejaba como ganga, residuo último de su operación: el inservible y máximamente contaminante alpechín de la razón mediterránea. Lo queer, figura y ejemplo privilegiado de lo marginal y lo excluido socialmente encuentra su lugar teórico en el seno de un pensamiento que se ocupa del resto de la razón, de lo Otro que la razón y que &eac

Formas de bisexualidad

por Josito
lunes, 07 de julio del 2008 a las 01:23
guardado en

Por Jose S. Cabrera Pérez (cyborgqueer)

No solo hay un solo tipo de bisexualidad, cada persona vive su bisexualidad de forma diferente y la descubren de manera diferente, con sus particularidades y características personales. Yo propongo tres formas de bisexualidad, teniendo en cuenta como la orientación bisexual esta "estructurada":

a) Bisexualidad bilateral: es cuando la bisexualidad va dirigida hacia los dos sexos por separado, nunca mezclado; es decir, nada de tríos con ambos sexos o con personas con rasgos físicos masculinos y femeninos al a vez.

b) Bisexualidad unilateral: también llamada bisexualidad técnica; es cuando la parte heterosexual y la parte homosexual de la bisexualidad va dirigida a una misma persona por su ambigüedad; me gusta como hombre y mujer a la vez, por ejemplo cuando va dirigida a transgéneros.[1]

Considérese el caso de Jane, nacida varón empezó con el tratamiento de reasignación de género a los cuarenta, y que continua viviendo con su esposa, con quien se caso cuando era varón todavía (John), Mary su esposa se considera heterosexual ... aunque define su intimidad sexual con su pareja Jane como algo intermedio entre lésbica y heterosexual.

c) Bisexualidad mixta: también llamada pansexualidad, es cuando se presenta la bilateral y la unilateral a la vez; no solo hombres y mujeres sino géneros mixtos, híbridos, borrosos, andróginos, y géneros contradictorios.

Según Rinna Riesenfeld hay 9 formas de bisexualidad:

  • 1. Bisexualidad de vitrina: los bisexuales de vitrina son las personas que "tienen tantos miedos introyectados y prejuicios que no pueden ni siquiera fantasear con un sexo distinto del que acostumbran. Al percibir como destello un sentimiento de atracción, se asustan y lo reprimen. Solo a la distancia viven su bisexualidad. Son, por ejemplo, los que observan desde la vitrina o detrás del vidrio protector, sin involucrarse en la realidad ni en la fantasía con esa parte bisexual que, según temen, puede acarrearles problemas."

"En una cultura represora y bifóbica, para mucha gente es difícil concebir que les pueda gustar en medida alguien de sexo distinto del que predomina en su vida. Aunque bien puede sentir ganas, no se dan oportunidad ni siquiera en la fantasía."[2]

  • 2. Bisexualidad fantasiosa: hay personas que solo son bisexuales en la fantasía, es decir, que fantasean con los dos sexos aunque en la práctica solo mantienen relaciones sexuales con un solo sexo. No siempre las fantasías se quieren hacer realidad. De todas formas este tipo de bisexualidad no convierte a la persona necesariamente en bisexual, simplemente es un vestigio de la bisexualidad inherente que todo ser humano tiene. Por eso hay muchas personas que se consideran bisexuales aunque en la realidad solo hayan tenido contacto con un solo sexo, no obstante vivir este tipo de bisexualidad a veces es frustrante.
  • 3. Bisexualidad periódica: es, según Renne Riesenfeld, aquellos bisexuales que tienen periodos de tiempo en que son heterosexuales exclusivos y después periodos de homosexualidad exclusiva; pero no como un episodio de experimentación o específica en un momento dado, sino que la orientación va desplazándose de un lugar a otro en periodos de tiempo más o menos largo.
  • 4. Bisexualidad simultánea: aunque la sociedad generalmente cree que los bisexuales son personas que necesitan de los dos sexos a la vez para estar satisfecho completamente, la mayoría de los bisexuales no son así; y los que lo son, los llamados "bisexuales simultáneos", es decir, que  mantienen dos parejas y/o amantes de uno y otro sexo o mantienen pareja o amante de un sexo y recurren a la fantasía para con el otro sexo, siempre al mismo tiempo.

Katchadourian (1992) dice que los bisexuales, (cometió el error de generalizar), dicen sentir necesidad por relacionarse con los dos sexos y por eso a veces se les llaman CA. CD. (corriente alterna, corriente directa), en nuestro medio se le conoce como "bicicletas", o sin problema de estacionamiento. Master y Jonson (1987) describieron un subtipo de bisexuales que denominaron "ambisexuales", que se trataba de personas que practicaban sexo con ambos sexo sin preferencia alguna y que nunca han tenido relaciones sexuales serias; Gagnon (1980) lo llamo "indiferencia sexual". En 1995 el sexólogo mexicano Andrés Castuera partió de la teoría freudiana de la bisexualidad innata para conceptualizarla como la "no preferencia sexual"; él explica que la palabra preferencia tiene que ver con elegir una de las dos opciones: heterosexualidad u homosexualidad. En la bisexualidad no se elige, sino que ambas están presentes. Para Castuera, la bisexualidad no se adquiere sino se pierde; mediante esta pérdida se da la inclinación preferente hacia un lado o hacia otro. Renne Riesenfeld entre otros especialistas, afirman que la bisexualidad es más común entre mujeres y/o lo llevan mejor, o al menos son capaces de llevarla mas o menos estable durante toda su vida, no como los varones bisexuales que se siente mas oprimido por parte de las mujeres heterosexuales; en cambio una mujer bisexual no resulta repulsiva para el hombre heterosexual, incluso diría que para la mayoría todo lo contrario, les excita.

"Para las mujeres parece ser mas fácil oscilar entre ambos sexos. La mayor aceptación social de las manifestaciones de afecto entre mujeres les ayuda a reconocer una posible inclinación homosexual que no anula su parte heterosexual, y para ellas no es tan difícil reconocer la atracción hacia los hombres aun cuando estén comprometidos en una relación amorosa con otra mujer."[3]

  • 5. Bisexualidad experimental: son personas que quieren saber como es la práctica sexual con personas del sexo contrario al que están acostumbrados; por curiosidad y ganas de experimentar. Para algunos la exploración los lleva al descubrimiento de su bisexualidad.
  • 6. Bisexualidad momentánea: Riesenfeld se refiere a la gente que en algún periodo, empujada por diversas necesidades, se vivió como bisexual. No se sabe si algún día se va a repetir o no, pero hoy en día ya no lleva una vida bisexual, al menos no en la acción.(...) quedan excluidas de esta categoría las personas con intención de poner una fachada social.
  • 7. Bisexualidad circunstancial o situacional: es lo que es conocido vulgarmente como "homosexualidad accidentada"; es decir, cuando personas de un mismo sexo están conviviendo juntos: durante la guerra, en la cárcel, en barcos,... algunas personas descubren su bisexualidad tras haber practicado sexo con personas de su mismo sexo y otras siguen siendo heterosexuales.
  • 8. Bisexualidad especifica: es cuando un heterosexual u homosexual se enamora de una persona de su mismo sexo si es hetero, o del contrario si es homosexual, pero no porque haya descubierto que le gustan las personas de ese sexo, sino solo le gusta esa persona de sexo contrario a su orientación sexual habitual; solo es ese chico o chica.
  • 9. Bisexualidad alternante: son los que alternan con ambos sexos, en pareja y/o relación sexual ya sea en la fantasía o en la realidad. A diferencia de la bisexualidad simultanea, estos no necesitan de los dos sexos a la vez al mismo tiempo, pueden estar con un solo sexo y después pasan al otro. No suelen tener predilección especial por ningún sexo.

En un foro un chico le explicaba a otro, que es eso de ser bisexual

CCL (su nick):

No sé si eso es polémica, eso de ser bi, pero me gustaría saber vuestras
opiniones. Y si en el grupo los hay, que digan algo también.
No sé qué pensáis, pero si alguien me dice que es bi, me da espina. No es que le deprecie, pero el ser bi me suena a no sé qué, que ni es el uno, ni el otro, no sé qué es. Me da miedo establecer relaciones con un bi porque da inseguridad...

Pindsvin (el nick del chico bisexual):

"Bueno a ver por donde empiezo

Yo soy bi, es decir, me gustan los hombres y las mujeres; en resumen me gustan los seres humanos, je, je; tengo mis preferencias tanto en cuanto a mujeres como en cuanto a hombres y hay temporadas que me va mas un hombre que una mujer, pero que yo sepa en ningún momento he podido decir, soy gay o soy hetero. Soy bi.

No se si es suerte o desgracia. Dicen que tengo mas "mercado" o "ancho de banda"... el caso es que ni tengo novio ni tengo novia. Pero bueno, a lo mío, se que hay gente que cuando les dicen, soy bi, les da mala espina. Tenemos mala prensa, incluso entre los gays y lesbianas. La mayor parte de la gente cree que somos incapaces de tener una relación estable y monógama porque necesitamos las dos cosas (léase un hombre y una mujer) para satisfacer nuestras "necesidades".

Puede que haya alguno/a que sea así, pero mi experiencia es la contraria. Yo lo que quiero es una persona. Como algunos dicen, tengo la suerte de que el hecho de que esa persona sea hombre o mujer no me afecte. Pues bueno, si es así, tengo suerte.
Tengo la mala suerte de haber sido rechazado en una ocasión por la persona a la que más amaba en aquel entonces por el hecho de ser bisexual. Aunque luego hubo rectificación por su parte (para curiosos, el que me rechazó era un gay), mi corazón ya estaba roto y nunca podré amarle como le amaba.

Hay muchos gays y lesbianas que son intolerantes hacia el o la  bisexual. Tienen miedo, y como la mayor parte de las veces, se debe a la ignorancia. Somos personas, como todos los demás, que queremos encontrar a alguien a quien amar o que nos ame.
Parece mentira que a los gays y lesbianas haya que recordarles este tipo de cosas.
Pero siempre ocurre que el perseguido y marginado no solo no aprende la lección sino que cae en los mismos errores de quien le ha marginado, porque ha vivido dentro de ese modelo tanto tiempo y con tanta intensidad que ya no sabe comportarse de otro modo.

Vale me he puesto catastrófico y exagerado, lo se, ¿pero para empezar el debate no esta mal no? espero que esto ayude a que gente como CCL pierdan el miedo... si, en efecto te podrás encontrar con bisexuales que te la peguen con otra (el caso de los que sean gays) o con otro (en el caso de las que sean lesbianas), pero que tu novio/a sea gay o lesbiana, o hetero no es ninguna garantía de fidelidad o de felicidad. Un bisexual no tiene por que ser ni más ni menos crápula que un gay, lesbiana o hetero. Insisto, parece mentira que no hayamos aprendido el error de los heteros de caer en la homofobia y eso se repita en una bisexual-fobia, o como se llame."

De todas formas clasificar distintos tipos de bisexualidad es una actividad harto difícil, ya que existen tipos intermedios y formas mixtas; si ya de por sí es difícil hablar de heterosexualidad y homosexualidad ya que cada uno es un mundo; pues imagínense clasificar a l@s bisexuales... pero lo tenemos que hacer lo mejor posible para poder comprender mejor la (bi) sexualidad; no pretendo que estos términos sean utilizados coloquialmente, solo es el esfuerzo intelectual (psicológico, medico, sexológico) para descartar cualquier patología, ya que sin querer, tendemos a sospechar de toda sexualidad que se aleja de la heterosexualidad como algo patológico; porque por desgracias llevamos interiorizado, como lo ha llamado la feminista Adrienne Rich, la "heterosexualidad obligatoria".

Hay personas que tienen relaciones sexuales con ambos sexos, pero solo con uno de ellos se relacionan además de forma afectiva-emocional; personas que se han enamorado fuera de su orientación sexual habitual, sin llegar al acto sexual; otras personas son bisexuales en la imaginación y autoimagen, bisexualidad abstracta; también l@s hay que mantienen relaciones sexuales con ambos sexos y se enamoran indistintamente por personas de ambos sexos.

"El descubrimiento erótico que aporta la bisexualidad es la revelación de la sexualidad como un proceso de crecimiento, transformación y sorpresa, no un estado del ser estable y plausible de ser reconocido" de Marjorie Garber.

La pansexualidad.

La pansexualidad (los llamados pansexuales) es una orientación sexual humana, caracterizada por la atracción estética, romántica o incluso sexual por cualquier otra persona, independientemente de su género. Por lo tanto, la pansexualidad es la orientación sexual de las personas que no se sienten identificadas con la dicotomía hombre/mujer que implica la bisexualidad. En ocasiones, se dice que la pansexualidad es la capacidad de amar a otra persona independientemente de su género. Algunos pansexuales afirman que para ellos el sexo y el género son conceptos vacíos de significado o que no tienen importancia.

A pesar de su orientación sexual sin distinciones entre géneros, algunos pansexuales pueden sentir preferencias por otras personas, como por ejemplo transexuales u otros pansexuales.

Desde de mi punto de vista, como ya comente, la pansexualidad es una forma más de bisexualidad; realmente no creo que sea otra forma diferenciada de la bisexualidad propiamente dicha, sino mas bien otra forma de bisexualidad que va mas allá de los géneros.

En un estudio realizado por la socióloga feminista Paula C. Rodríguez Rust, publicado en el Journal of bisexuality les pedio a 917 personas que dijeran como definían su identidad sexual entre las que destacaron: pansexual, pansensual, polisexual y ambisexual; de todas formas la socióloga recogió mas de treinta definiciones.

Parece ser que las personas no monosexuales, es decir, las personas no heteros y no gays/lesbianas se identifican de diferentes maneras y no siempre como bisexual, ya que según muchas de ellas piensan que la palabra bisexual reducen bastante su sexualidad, como lo explica una chica bisexual: "La palabra Bisexual es muy pequeña para describir lo que podemos sentir ya que ser bisexual es la capacidad de erotizarte no sólo con los dos géneros o los dos sexos que nos dicen que existen.  También nos gustan aquellas personas que no entran en estas categorías. Puede ser que te erotice sólo lo masculino o sólo femenino pero sin importar si son hombres o mujeres.  Puede ser que el género de la persona sí te importe y te erotice, pero te gustan todos o más de uno.  La bisexualidad puede ser homosexualidad y heterosexualidad al mismo tiempo.  Pero también puede ser ninguna de estas dos preferencias, puede ser otra nueva con características diferentes.  Hay bisexuales que al mismo tiempo se sienten gays, lesbianas o bugas.  Por supuesto que habemos  bisexuales que nos sentimos bisexuales.  En conclusión: la bisexualidad es diversa, como la misma diversidad sexual. Podríamos decir que existen bisexualidades diversas."[4]

Sub-formas de ser bisexual

Fue el comunicador y observador de la conducta sexual Alberto Hernández, quien propuso el término heteroflexible y homoflexible para definir "mejor" la conducta sexual de las personas. Heteroflexible es la persona  que se siente atraída por personas de los dos sexos. Pero se siente más atraída por personas del sexo opuesto. Homoflexible es la persona  que se siente atraída por personas de los dos sexos. Pero se siente más atraída por personas del mismo sexo.

Ambisexual, término que utilizaron los sexólogos Master y Jonson (1987) (véase bisexualidad simultánea), ambisexual es la persona que se siente atraída por los dos sexos. Su atracción sexual es de igual intensidad por ambos sexos y siempre; generalmente no mantienen relaciones serias. Pansexual  es la persona que se siente atraída por los dos sexos. Además de personas (hombres y mujeres) transexuales, travestis e intersexuales; y Bisexual (propiamente dicho): Persona que se siente atraída por personas de los dos sexos. A veces se siente atraída por hombre y a veces por mujeres, o mejor dicho, a veces prefiere hombres y a veces mujeres.

Realmente todos son bisexuales, lo único que utilizan términos diferentes para describir mejor su sexualidad. De las cuatro definiciones puestas, seria la "pansexual" la única que podría ser otra orientación sexual diferente de la bisexualidad propiamente dicha, ya que tiene muchas cosas en común con la bisexualidad para ser catalogada como subtipo, pero también se diferencia lo justo para poder ser nombrada a parte de ésta.

También, como se hizo con las personas bisexuales de sospechar de que eran gays que decían ser bisexuales para "liberarse" de la patologización sexual y demás, también se ha hecho hincapié en las personas pansexuales, como personas bisexuales que no quieren asumir su bisexualidad para no formar parte de la comunidad LGTBI, ya que no se menciona la "P"; y así escabullirse de relacionarlo con el mundo gay. Como siempre cualquier forma de sexualidad y de género -relativamente-  "nuevas", se le intenta tachar de... o decir que son unos...; quizás podría ser debido a que la gente no le gusta replantearse otra vez el organigrama sexual/genérico y tener que incluir otras formas en su esquema cognitivo, y más aun cuando esa nueva palabra define muy bien tu propia sexualidad y/o género; aunque menos mal, no siempre es así, hay gente que se lo toma muy bien ese nuevo concepto, lo hace suyo y lo grita,o les gustaria gritar a los cuatro vientos.


[1] En este caso me refiero con la palabra "transgénero" ha una persona transexual no operada o preoperada

[2] Renne Riesenfeld. Bisexualidad. La persona bisexual. Pág. 105-106

[3] Renne Riesenfeld. Bisexualidades. Pág. 88

[4] "Dialogo entre una bisexual y un gay".  Por: Natalia Anaya, Ericka Villegas y Antonio Hernández. Opción BI

Excesos de la masculinidad: la cultura leather y la cultura de los osos

por Josito
lunes, 07 de julio del 2008 a las 01:20
guardado en

Por Javier Sáez

Barcelona, 14 marzo 2003

Sinopsis: han surgido en la comunidad gay dos subculturas que mantienen una relación muy particular con la representación de la masculinidad : la cultura leather (de cuero) y la cultura de los osos (bears).  El discurso y las prácticas de ambas subculturas producen un efecto paradójico alrededor de las representaciones simbólicas y políticas de lo mascuilno: la cultura leather potencia los cuerpos y las actitudes hipermasculinas, llevando el disfraz del cuero hasta un exceso que vuelve paródica la propia construcción de la masculinidad. La cultura de los osos intenta construir un cuerpo y unos valores "naturales" a partir de algunos valores tradicionales de la masculinidad: la barba, el vello corporal, el cuerpo fuerte, grande u obeso, la virilidad, la ausencia de afeminamiento.

Nuestra tesis es que ambas estrategias suponen dos nuevas formas políticas de cuestionamiento de la masculinidad, a partir de una reinvención artificial basada en el exceso, estrategias que pone en cuestión cualquier presunta "naturaleza masculina".

1. Introduccion: los orígenes de la cultura leather (cuero) y de la cultura bear (osos).

2. La masculinidad en cuestión: las subculturas leather y bear como performances de género.

3. Doble lectura: ¿cuestionamiento de la masculinidad o reforzamiento de roles tradicionales?

 

  1. Introducción: los orígenes de la cultura leather (cuero) y de la cultura bear (osos).

La cultura leather (cuero).

 

A comienzo de la década de los 50 aparecen en Estados Unidos los primeros colectivos gays que se identifican con formas y códigos tradicionales de la masculinidad[i][1]. Hasta esa época las representaciones sociales y mediáticas de los gays se basaban en la imagen del homosexual afeminado, produciéndose en el imaginario social una identificación casi completa entre el gay y "lo femenino" (o, mejor dicho, con una imagen estereotipada de lo femenino): fragilidad, sensibilidad, estética delicada, dulzura, amaneramiento, etc. Es el prototipo de "la loca", del gay con pluma.

Durante la segunda guerra mundial se crearon en el ejército numerosos lazos homoeróticos entre hombres que hasta ese momento habían vivido en el armario. Incluso muchos de ellos sufrieron la represión homófoba que caracteriza al ejército y fueron expulsados del mismo. No obstante, al terminar la guerra algunos de estos hombres, atraídos por ciertos valores experimentados en el ejército, como la disciplina, el compañerismo, la solidaridad, la jerarquía, la indumentaria, las insignias, etc, deciden continuar reuniéndose en pequeños grupos de aficionados a las motos, donde se recrean estos códigos hipermasculinos: relaciones de dominación y sumisión, motos, estética "dura" basada en el cuero como signo de identidad, y elementos característicos del cuerpo masculino: los bigotes, el vello corporal, los músculos, la fuerza física, etc. Los primeros grupos leather[ii][2] se constituyen en California alrededor de estos códigos en los años 50.

En 1954 se estrena la película The wilde ones, de Laslo Benedek, protagonizada por Marlon Brando. En esta película Brando hace de líder de unos de esos moteros marginales; los guionistas se habían basado en los pequeños grupos leather existentes en aquel momento. A su vez la película tuvo mucho éxito y realimentó la creación de una red cada vez más extensa de grupos  leather en los EEUU.     

En esa misma época[iii][3] Kenneth Anger realiza el corto Fireworks (1946) donde se muestra a sí mismo torturándose y en diversas escenas sadomasoquistas, y donde aparece por primera vez en la historia del cine una referencia a la incipiente estética leather. En otra película ya clásica de 1964, Scorpio Rising, Anger recogerá ampliamente los códigos de los grupos leather: clubes de moteros, fiestas con elementos satánicos, sadomasoquismo, música frenética, ceremonia de la vestimenta con el cuero, y estéticas militares (incluyendo el uso de esvásticas, un tema que creará mucha polémica dentro y fuera de las comunidades leather por sectores incapaces de comprender su uso como fantasía excitante).

A comienzos de los años 60 las comunidades leather gozan de cierta difusión dentro del mundo gay americano. De hecho, en 1962 la revista Life publica un reportaje sobre ellas a partir de un famoso mural de Chuck Arnett; según Life los leather representan  "el lado antifemenino de la homosexualidad" (veremos más adelante esta cuestión de lo leather como posible argumento plumófobo). A partir de ese momento California vive una importante inmigración de gays leather, de modo que a comienzos de los años 70 existe una abundante proliferación de bares y clubs donde se celebran fiestas y orgías con sofisticados códigos y nuevas prácticas sexuales (back-rooms, slings, fist-fucking[iv][4], uso de dildos, importancia de la zona anal, prácticas sadomasoquistas, preocupación por la atmósfera que rodea las escenas, etc).  Clubs como The Catacombs, Inferno o Shaw's atraen a muchos gays de Estados Unidos y de Europa, entre ellos el filósofo Michel Foucault, quien hace una lectura muy interesante de las prácticas sadomasoquistas; en una entrevista afirma lo siguiente:

"El sadomasoquismo [...] es la erotización del poder, la erotización de las relaciones estratégicas. Lo más chocante del sadomasoquismo son sus abismales diferencias con el poder social. El poder se caracteriza porque constituye una relación estratégica que reside en las instituciones. La movilidad, dentro de las relaciones de poder, es sumamente reducida; ciertos bastiones son de todo punto inexpugnables porque se han institucionalizado, porque tienen un influjo perceptible en los tribunales, en la legislación. Las relaciones estratégicas interindividuales se caracterizan por su extrema rigidez.

El sadomasoquismo es, a este propósito, sumamente interesante ya que pese a tratarse de una relación estratégica se caracteriza por su flexibilidad. Hay claro está, dos papeles pero nadie ignora que esos papeles pueden intercambiarse. En ocasiones, al comienzo del juego uno es el amo y otro es el esclavo y al final el que era esclavo pasa a ser el amo. O incluso cuando los papeles son permanentes, los actores saben perfectamente que se trata de un juego, ya se cumplan las normas, ya exista un acuerdo, tácito o expreso, por el que se establecen ciertos límites. Este juego de estrategias reviste un enorme interés como fuente de placer físico. Pero no me atrevería a decir que se trata de una repetición, en la esfera de la relación erótica, de la estructura de poder. Es una representación de las estructuras de poder a través de un juego de estrategias capaz de proporcionar un placer sexual o físico. [...]

La práctica del sadomasoquismo termina por introducir un placer, que a su vez hace nacer una identidad, razón por la cual el sadomasoquismo es una auténtica subcultura; es un proceso inventivo. El sadomasoquismo consiste en la utilización de una relación estratégica como fuente de placer (de placer físico), hecho este, el de hacer uso de las relaciones estratégicas para proporcionar placer, que se ha producido en otras ocasiones. Ya en la Edad Media, la costumbre del amor cortesano, con el trovador, el cortejo entre la dama y el galán etc., era también un juego de estrategias. Tipo de juego que puede advertirse actualmente entre los jóvenes que frecuentan las salas de baile los sábados por la noche; incorporan relaciones estratégicas. El interés radica en que la esfera heterosexual, las relaciones estratégicas preceden al sexo; se justifican para llegar al sexo. En el sadomasoquismo, por el contrario, las relaciones estratégicas son parte integrante del sexo, un convenio de placer en el marco de una situación específica.

En el caso, las relaciones estratégicas son relaciones nítidamente sociales que afectan al individuo en tanto que miembro de la sociedad; mientras que en el otro lo que está en cuestión es el cuerpo. El interés radica precisamente en esa transposición de las relaciones estratégicas que pasan del ritual corporal al plano sexual."[v][5]

La reflexión de Foucault es importante por varias razones: primero porque en lugar de hacer una lectura moral, psicologista o psicoanalítica de estas prácticas, las considera subculturas con un discurso propio, formas de asociación y de placer que a su vez son productivas, capaces de una inventiva respecto a la sexualidad y el placer, y basadas en códigos claros pactados. Esta visión se opone a la típica visión moralizante y negativa que existe sobre el sadomasoquismo, incluso entre algunos sectores normalizados del movimiento gay o películas manipuladoras como A la caza (Cruising) de William Friedkin, donde el ambiente leather se retrata como violento, asesino y peligroso.

A partir de estas prácticas leather y sadomasoquistas, y de algunos textos producidos por grupos políticos gays, la antropóloga lesbiana Gayle Rubin inicia una interesante reflexión sobre las diferentes sexualidades que también tendrá efectos en las propias políticas de las lesbianas en los años 80 y 90 y en las primeras referencias de la teoría queer. En lugar de analizar las diferentes prácticas de las culturas gays de los 70, (en especial la cultura del cuero y el sadomasoquismo,) en términos de fetichismo (Freud), o de ver en ellas huellas de un patriarcado machista y opresor (feminismo), Rubin hace una lectura de la sexualidad entroncada en la historia de las tecnologías, y en la producción material de los objetos de consumo, la historia de la transformación de las materias primas y la historia del urbanismo. En el SM (sadomasoquismo) la relación de los sujetos con estos objetos forman parte de la producción moderna del cuerpo y de la relación de éste con los objetos manufacturados. La novedad de este análisis es que "la historia de la sexualidad se desplaza desde el ámbito de la historia natural de la reproducción para formar parte de la historia (artificial) de la producción"[vi][6].

Este giro epistemológico de Rubin es muy importante para comprender la distancia que va a tomar la teoría queer respecto al psicoanálisis. Mientras que éste hace una interpretación simbólica de la relación del sujeto con los objetos en función de los avatares de la historia inconsciente del sujeto (con sus identificaciones, rechazos, represiones) en un entramado vital marcado por la castración (y donde el fetichismo es interpretado como una posición subjetiva por no poder asumir la no existencia del pene en las mujeres), Rubin va a concebir estas prácticas como parte de un dispositivo de tecnologías que reconfiguran el cuerpo y las relaciones entre los sujetos en un marco histórico y cultural concreto, y va a criticar al  psicoanálisis como un marco explicativo muy limitado a la hora de abordar la cuestión del fetichismo:

"No veo cómo se puede hablar de fetichismo y de sadomasoquismo sin pensar en la producción del caucho, en las técnicas usadas para guiar y montar a caballo, en el betún brillante de las botas militares, sin reflexionar sobre la historia de las medias de seda, sobre el carácter frío y autoritario de los vestidos medievales, sobre el atractivo de las motos y la libertad fugaz de abandonar la ciudad por carreteras enormes. Cómo pensar sobre el fetichismo sin pensar en el impacto de la ciudad, en la creación de ciertos parques y calles, en los ‘barrios chinos' y sus entretenimientos ‘baratos' o la seducción de las vitrinas de los grandes almacenes que apilan bienes deseables y llenos de glamour. Para mí el fetichismo suscita toda una serie de cuestiones relacionadas con cambios en los modos de producción de objetos, con la historia y la especificidad social del control, de la destreza y de las ‘buenas maneras', o con la experiencia ambigua de las invasiones del cuerpo y de la graduación minuciosa de la jerarquía. Si toda esta información social compleja se reduce a la castración o al complejo de Edipo o a saber o no lo que se supone que uno debe saber, entonces se pierde algo importante"[vii][7].

Volviendo a esta breve introducción histórica, hay que señalar un periodo de crisis en el movimiento leather y sadomasoquista SM con la aparición de la pandemia del sida a comienzos de los años 80. El sida, con sus efectos devastadores, supuso un cambio en las prácticas y en las formas de organización de estos colectivos. Las comunidades leather-SM reaccionaron rápidamente e iniciaron fuertes campañas para implantar el sexo seguro, con iniciativas mucho más organizadas y precoces que las de las propias administraciones Reagan-Bush, cuya pasividad supuso una especie de genocidio planificado. Los cuartos oscuros y las saunas fueron cerrados por las autoridades (sin medidas complementarias de tratamiento o información), de forma que los colectivos leather-SM tuvieron que reorganizarse en clubes privados con fuertes medidas de higiene y seguridad. Hoy en día algunos locales y saunas de EEUU han vuelto a abrir pero sigue habiendo bastantes limitaciones para practicar el sexo en ellos. En este sentido, los locales leather-SM europeos son mucho más abiertos, y compaginan la posibilidad de encuentros sexuales y fiestas leather-SM con medidas de higiene[viii][8] y seguridad importantes (preservativos, guantes de látex y gel gratuitos, folletos informativos, etc).

En la actualidad las comunidades leather y SM están extendidas por muchos países del mundo, organizadas en clubes, asociaciones, locales, páginas web, libros y revistas especializados, y nutren numerosos movimientos artísticos (Mapplethorpe, Espaliu, Catherine Opie, Tom de Finlandia, cine porno, The Leather Archives and Museum en Chicago...). Quizá han perdido algo del carácter clandestino y transgresor que tenía en los años 60-70, pero por otra parte su visibilidad supone un reto a los intentos de normalización que se ciernen sobre la comunidad gay.

La cultura bear (osos)

A finales de los 80 el barrio de Castro, en San Francisco, era ya muy conocido como un espacio gay: proliferaban los locales de ambiente, librerías, cines, restaurantes, la mayor parte de los residentes en el área eran gays, y numerosas organizaciones tenían sus sedes en el barrio.

El Castro no era ajeno a la estética del momento; por sus calles era frecuente ver paseando chicos de porte atlético, bien afeitados, jóvenes, elegantemente vestidos a la moda, afanándose en reproducir el modelo de belleza gay imperante. Pero, en esa misma acera, empezaban a aparcar sus motos unos tipos de aspecto muy distinto: barbudos, barrigudos, corpulentos, con las piernas enfundadas en viejos vaqueros y el vello del pecho asomando de la camisa de leñador entreabierta: los osos. Nadie sabe con seguridad cuándo se empezó a generalizar el uso de esta denominación, pero todo apunta a dos referencias: el bar Lone Star y la revista Bear Magazine. De hecho existía cierto lazo con la propia comunidad leather, ya que algunos moteros exhibían de forma orgullosa la barriga y la barba como señas de identidad, y se reunían también en el Lone Star. (Este vínculo persiste hoy en día, de forma que en la comunidad leather es fácil ver personas de aspecto osuno, y en los bares ‘bear' encontramos a veces algunos osos con estética leather.)

Cuando aparece por primera vez el Bear Magazine, se produce un fenómeno social sin precedentes. La revista se agota en pocos días y comienzan a llegar a la redacción cientos de cartas eufóricas celebrando el contenido de la revista: por fin una revista con fotos de hombres peludos, gorditos, con barbas pobladas, y... sorpresa: ¡no superdotados! Pero vayamos por partes. ¿Qué es eso de "por fin"? La revista acababa de inaugurar la posibilidad de un reconocimiento distinto, un espacio de representación nuevo, había presentado una imagen de "cuerpo deseable" hasta entonces atípica, que sin embargo produjo la identificación de un enorme número de personas. Los lectores expresaban básicamente dos ideas: "a mí me encantan ese tipo de hombres, pero pensé que nadie compartía mi gusto", y también: "yo tengo ese aspecto, pero creía que yo no era deseable".

Los editores de la revista eran conscientes de la diferencia que querían marcar respecto a la imagen típica del cuerpo. Se posicionaron explícitamente criticando el imperio de ese cuerpo normalizado por la moda, excluyente de otras estéticas y formas de deseo. Esa reflexión política sobre el cuerpo tenía otra vertiente: los hombres que aparecían en las fotos tenían penes normales, no esas pollas descomunales de las revistas del mercado. Ello favoreció aún más la posibilidad de identificación de los lectores, liberándoles de los complejos de inferioridad que se suelen dar cuando uno se compara con semejantes prodigios de la naturaleza. Y, finalmente, los osos no eran necesariamente jóvenes: en la revista aparecían frecuentemente hombres maduros, mostrando gozosamente su desnudez (los osos polares, de hermosas barbas canosas).

El fenómeno bear se difundió rápidamente en EEUU y Canadá, y poco más tarde por Europa, Australia y Japón. Se fundaron numerosos clubes, se abrieron bares de osos, se crearon cientos de páginas de Internet, y se comercializaron otras revistas (Husky Magazine, American Bear, Bulk Male, Big Ad, etc), vídeos y complementos ursinos. En 1997 aparece el primer ensayo sobre el mundo de los osos gays, un estudio donde se analiza el origen de este movimiento, sus características y las implicaciones sociales que está teniendo  ("The Bear Book. Readings in the History and Evolution of a Gay Male Subculture", por Les Wright (editor). Harrington Park Press, Binghamton, Nueva York, 1997). En el Estado español se crean los primeros colectivos de osos a mediados de los años 90, y desde entonces han crecido hasta formar grupos en casi todas las comunidades autónomas. Bares como el Bear Factory en Barcelona, el HOT en Madrid o El hombre y el oso y el Man to man en Sevilla con referencias muy populares del movimiento oso del Estado español.

Los osos han producido un efecto de subversión en dos ámbitos diferentes: dentro del mundo gay, el movimiento oso es una estrategia de resistencia contra la tendencia dominante de valoración de un tipo de cuerpo/edad (danone/joven), está generando nuevos espacios de relación y de disfrute, y ha demostrado que existe una diversidad mucho mayor en las formas de relacionarse de los gays que la que se ofrece habitualmente en los medios de comunicación (incluidos los medios gays). En el ámbito heterosexual, la imagen de dos hombres barbudos besándose resulta tremendamente inquietante, rompe el molde tópico del "mariquita-loca-afeminado" que es tan útil para los héteros a la hora de distanciarse de los gays y de marcarles como una cosa rarita, ajena a ellos. Esto es distinto, la estética de los osos es cercana para el mundo heterosexual, demasiado cercana: el carnicero del barrio de la barba negra que te vende las morcillas o el fontanero de brazos peludos y bigotes que viene a repararte las cañerías pueden ser gays ("¡quién lo iba a decir!"). En el capítulo siguiente estudiaremos esa ‘cercanía' en lo que supone de parodia de la masculinidad.

 2. La masculinidad en cuestión: las subculturas leather y bear como performances de género.

 La subcultura leather - SM y la subcultura de los osos tienen una relación paradójica respecto a la masculinidad. Por una parte se basan en el exceso, en una puesta en escena que muestra el carácter performativo del género. Por performativo entendemos el análisis que desarrolla Judith Butler en su libro El género en disputa. Butler toma la noción de Austin de actos performativos y, a partir de la elaboración que de ella hace Derrida, la utiliza para mostrar que el género en sí mismo es una ficción cultural, un efecto performativo de actos reiterados, sin un original ni una esencia:

 "El género no debe interpretarse como una identidad estable o un lugar donde se asiente la capacidad de acción y de donde resulten diversos actos, sino, más bien, como una identidad débilmente constituida en el tiempo, instituida en un espacio exterior mediante una repetición estilizada de actos. El efecto del género se produce mediante la estilización del cuerpo y, por lo tanto, debe entenderse como la manera mundana en que los diversos tipos de gestos, movimientos y estilos corporales constituyen la ilusión de un yo con género constante. Esta formulación aparta la concepción de género de un modelo sustancial de identidad y la coloca en un terreno que requiere una concepción del género como temporalidad social constituida. Es significativo que si el género se instituye mediante actos que son internamente discontinuos, entonces la apariencia de sustancia es precisamente eso, una identidad construida, una realización performativa en la que el público social mundano, incluidos los mismos actores, llega a creer y a actuar en la modalidad de la creencia. [...] Las posibilidades de transformación de género se encuentran precisamente en la relación arbitraria entre tales actos, en la posibilidad de no poder repetir, una de-formidad o una repetición paródica que revela que el efecto fantasmático de la identidad constante es una construcción políticamente endeble. [...] El hecho de que la realidad de género se cree mediante actuaciones sociales continuas significa que los conceptos de un sexo esencial y una masculinidad o una feminidad verdadera o constante también se constituyen como parte de la estrategia que oculta el carácter performativo del género y las posibilidades performativas de que proliferen las configuraciones de género fuera de los marcos restrictivos de dominación masculinista y heterosexualidad obligatoria."[ix][9].

 Llevando esta reflexión al terreno de las dos subculturas que nos ocupan, podemos afirmar que ese exceso de "masculinidad" que muestran las estéticas y prácticas leather y bear no son una reafirmación de una ‘esencia' o una ‘naturaleza masculina' que habría sido arruinada por las maricas locas y que habría que recuperar. Precisamente la exhibición tan explícita que se hace del exceso masculino, sobre todo en la cultura leather - SM, muestra la fragilidad de la masculinidad. De hecho, muchas de las prácticas SM no se centran ya en el pene erecto y en la eyaculación, sino que desplazan el interés a otras partes del cuerpo o se dedican a practicar manipulaciones de los genitales que muestran su vulnerabilidad (atar los testículos, atravesar el pene con alfileres, pequeñas descargas eléctricas, pinzas, etc)[x][10]. Esta mostración y celebración de la vulnerabilidad genital supone un giro histórico en la representación de la masculinidad, donde el presunto falocentrismo de las prácticas gays se ve cuestionado radicalmente.

En el caso de la cultura bear, la representación es de otro tipo, se trata de una replicación de "lo natural". El hombre bear juega con una presunta naturaleza salvaje, una masculinidad idealizada que enlaza directamente con lo animal y que rechaza -aparentemente- los suplementos de la cultura gay dominante (interés por la moda, refinamiento, amaneramiento, maquillaje, afeminamiento, etc). Pero también en este caso se trata de una naturaleza que nunca estuvo allí, es decir, se recrea performativamente una estado natural-animal que jamás han experimentado los seres humanos. En ese sentido, la fragilidad de la masculinidad se muestra en la laboriosa reconstrucción, en la imposible nostalgia de un "hombre natural" que es recreado en la estética bear.

Este doble juego de natural-artificial se muestra claramente en la revista Bear Magazine. En la cabecera de la portada reza el siguiente frase: "Masculinity without the trappings" (Masculinidad sin adornos). Sin embargo, en su interior la mitad de las páginas de la revista son anuncios de complementos para la construcción del oso ideal, es decir, esos adornos de los que renegaba en la portada: gorras, tirantes, camisas de cuadros tipo leñador, botas de montaña, vaqueros, cinturones... Incluso la barba, elemento clave de esta cultura, suele aparecer cuidadosamente recortada en los modelos de la revista.

Se trata una vez más de una estilización de la conducta, pero es importante señalar que la masculinidad heterosexual participa exactamente del mismo proceso. El hombre heterosexual aprende desde el nacimiento unos códigos que va a repetir continuamente, y que marcarán su experiencia subjetiva de la masculinidad. Pero esos códigos no son menos artificiales que los de un leather o un oso. Es más, podríamos decir que ‘la heterosexualidad' es uno de esos rasgos que constituyen la masculinidad ideal. Lo interesante de los leather y los osos es que utilizan los códigos masculinos pero al final se produce una traición, no son hombres ‘de verdad' porque son gays.

 En este sentido, podríamos denominar a los practicantes de la cultura leather y la cultura de los osos como drag-kings. Aunque esta denominación se suele aplicar a mujeres que se disfrazan de hombres con el fin de mostrar el carácter performativo de la masculinidad, no hay razón para excluir a los hombres como posibles drag-kings, si en su práctica producen un cuestionamiento parecido. Como dice Judith Halberstam en su obra clásica queer Female Masculinity:

  "Un drag king es generalmente una persona de sexo femenino que se viste de hombre de forma reconocible y que realiza de este modo una performance de tipo teatral"[xi][11].

 Es importante recordar que "vestirse de hombre" es algo que los hombres aprenden; los hombres "biológicos" repiten unos códigos que les integran en la hombría "social" y en la masculinidad, pero esos códigos vienen dados por un contexto cultural concreto, no son propios de ningún sujeto a priori. Si llevamos al extremo esos códigos de la masculinidad, como hacen los leather y los osos, podemos mostrar y desenmascarar ese carácter teatral de toda identidad.

3. Doble lectura: ¿cuestionamiento de la masculinidad o reforzamiento de roles tradicionales?

 Hasta aquí hemos hecho una lectura un tanto idealizada de estas dos subculturas, insistiendo en su carácter subversivo al introducir nuevas identidades dentro de los circuitos gays y dentro de los códigos de la masculinidad. Sin embargo hay siempre un envés en estos procesos sociales, se da la posibilidad de una asimilación a los sistemas de dominación heterocentrados.

La otra lectura que podemos hacer de estas subculturas va en la dirección contraria. Lo leather y especialmente lo bear plantea una posibilidad de normalización y de integración bastante peligrosa. Su parecido a la cultura heterosexual dominante hace que a veces se caiga en la tentación de recuperar el discurso plumófobo y normativo. Algunas corrientes de la cultura del cuero y de los osos son profundamente plumófobas (además de misóginas y lesbófobas), acusan a las locas de dar una imagen ridícula de los gays, y reivindican una masculinidad "normal" e integrada que busca la aceptación del colectivo heterosexual. Son argumentos del tipo: "soy normal, no quiero diferenciarme de los heteros, soy un hombre masculino, no quiero que se me note que soy gay, así me aceptan mejor, yo valoro a los hombres de verdad no a esas locas ridículas...". En realidad este discurso supone un nuevo proceso de armarización, un uso interesado de la masculinidad para pasar ‘desapercibido'.

Esta lectura, profundamente conservadora, pretende recuperar la idea de un hombre natural, y vincularla de forma directa con la masculinidad (como si el binomio hombre=masculinidad tuviera sentido). Para la mirada heterosexual es también enormemente reconfortante, permite recuperar a un gay "sano", que no cuestiona la masculinidad ni perturba sus códigos. Este proceso muestra la capacidad de los sistemas para asimilar e incorporar las nuevas identidades.

No obstante, siempre nos queda la posibilidad de retorcer de nuevo los códigos, de hacer proliferar nuevas subculturas que desestabilicen el sistema heterocentrado y su producción de géneros estables.

Javier Sáez

Sociólogo. Madrid.

Autor del libro Teoría queer y psicoanálisis (ed. Síntesis, Madrid, 2003).

Director de la revista electrónica queer:  www.hartza.com


Bibliografía:

Bronski M., "A dream is a wish your heart makes: notes on the materialization of sexual fantasy", en Mark Thompson (edi), Leatherfolk, radical sex, people, politics and practice, Alyson books, Los Angeles, 2001 (2ª edición),

Bourcier M.H., Queer zones, Balland, París, 2001.

Butler J, El género en disputa, Paidós, México, 2001.

Cuerpos que importan, Paidós, Buenos Aires, 2003.

El habla que se excita, Síntesis, Madrid, 2003 (en imprenta).

Califia P., Public Sex; The culture of radical sex, Cleis Press, San Francisco 1994.

"Los misterios de la sangre", en www.hartza.com/califia.htm

Sex Changes. The politics of transgenderism, Cleis Press, San Francisco, 1996.

Fritscher J.,  "I am curious (leather). Leather dolce vita, pop culture, and the prime of Mr. Larry Townsend", en Larry Townsend, The leatherman's handbook I, L.T. Publications, Los Angeles, 2000.

Halberstam J., Female Masculinity, Duke University Press. Durham, 1998.

Halperin D., Saint Foucault. Towards a gay hagiography, Oxford University Press, 1995

Hidalgo, J.C., Sánchez-Palencia, C.: Masculino plural: Construcciones de la masculinidad. Servicio de Publicaciones-Universidad de Lleida. 2001.

Mains G., Urban Aboriginals, San Francisco, 1984.

Preciado B., Manifiesto contra-sexual, Opera Prima, Madrid, 2002.

Rubin, G., "The traffic in Women", Rayna R. Reiter (editora), en Toward an Anthropology of Women, Nueva York, Monthly Review Press, 1975.

- "The leather menace", en SAMOIS (ed.), Coming to power: Writings and Graphics on Lesbian S/M, Alyson Publications, Boston, 1982.

-  "Reflexionando sobre el sexo: notas para una teoría radical de la sexualidad", en Vance C. S.,  Placer y peligro, Talasa, Madrid, 1989.

- con Butler J., Marché au sexe, EPEL, París, 2001.

SAMOIS, Coming to Power: Comings and Graphics on Lesbian S/M, San Francisco, 1984.

Sáez J., Teoría queer y psicoanálisis, Síntesis, Madrid, 2003.

Wright, L. The Bear Book. Readings in the History and Evolution of a Gay Male Subculture,  Harrington Park Press, Binghamton, Nueva York, 1997. (La segunda parte de este libro, The Bear Book II, se publicó en la misma editorial en noviembre de 2000). Se puede leer un resumen del libro en la página de internet  www.bearhistory.com

Webs de interés:

http://www.hartza.com/guadalkibear.htm

http://www.hartza.com/sm.htm

http://www.bearhistory.com/

Gayle Rubin: Thinking sex: http://www.yorksj.ac.uk/mbsc/Reading/rubin.html   

http://www.terra.es/personal8/leatherweb/   (excelente espacio leather, en español, dirigido por José Manuel Martínez)

http://www.lacuevadeloso.org/

NOTAS

 


[i][1] Agradezco a José Manuel Martínez sus referencias sobre los orígenes del movimiento leather, que he utilizado aquí. La reflexión posterior sobre la vulnerabilidad del sexo en el SM es también suya. Ver su artículo http://www.terra.es/personal8/leatherweb/men.htm 

[ii][2] Es importante indicar que también surgen grupos de lesbianas leather y sadomasoquistas (y heterosexuales). Por razones de espacio nos referiremos aquí sólo a los grupos de hombres. Para más información sobre las lesbianas leather SM, ver en la bibliografía (SAMOIS, y Pat Califia).

[iii][3] No debemos olvidar en esta relación la novela de Mishima Confesiones de una máscara, de 1949, donde relata diversas escenas sadomasoquistas desde una perspectiva gay fuera del armario sorprendente para el Japón de la época (y para el Japón actual).

[iv][4] Back-room: literalmente, la habitación de atrás (en España se le llama ‘el cuarto oscuro'). Son salas semioscuras que hay en los bares sadomasoquistas-leather, donde se practica el sexo anónimo o donde se celebran sesiones de sexo que requieren ciertas instalaciones especiales: bañeras para lluvia dorada (orina), slings para fist, cruces de madera para atarse, etc. Sling: especie de cama colgante, consiste en un rectángulo de cuero colgado al techo por cadenas o cuerdas donde se acuesta boca arriba aquel que quiere ser penetrado (con dildos, puños, penes u otros objetos). Fist-fucking: práctica sexual que consiste en introducir el puño y parte del brazo en el ano (de otras personas o de uno mismo).

[v][5] La entrevista completa está en  www.hartza.com/fuckault.htm

[vi][6] Preciado, Manifiesto contra-sexual, p. 78. La activista y filósofa queer Beatriz Preciado va a utilizar esta concepción de Rubin para analizar el lugar que ocupa el dildo en esa red de tecnologías de producción de las sexualidades.

[vii][7] Rubin G. y Butler J., (2001), Marché au sexe, EPEL, París, p. 33.

[viii][8] Desgraciadamente no es este el caso de los bares y clubs españoles, donde no siempre se encuentran estos medios gratuitamente o de forma visible. Ello tiene que ver con la escandalosa inacción y pasividad de las autoridades españolas respecto a la pandemia del sida en nuestro país, y también con la dejadez e inconsciencia de algunos empresarios gays.

[ix][9] Butler, J El género en disputa, p. 172.

[x][10] En el fist-fucking, por ejemplo, el interés se centra en el ano como lugar para el placer y en las manos y los brazos como objetos penetrantes y que a su vez disfrutan. En la pornografía SM el pene en erección es algo bastante poco frecuente; se insiste sobre todo en otras partes del cuerpo y en una recreación estética y teatral: lugares sórdidos, fábricas abandonadas, vestimentas de cuero, dureza en el trato, dominación, fetiches como botas, motos, ropa militar, etc.

[xi][11] Op. cit., p. 232. (la cursiva es nuestra).

El nacimiento de venus: sia

por Josito
lunes, 07 de julio del 2008 a las 01:19
guardado en

 

 

SÍNDROME DE INSENSIBILIDAD A LOS ANDRÓGENOS

  por ANNIE RICHARDS

Traducción de R. ALCARAZ

 

               ACLARACIÓN IMPORTANTE:

Las especulaciones que aparecen en este

 capítulo  pertenecen a la autora,  y no

 coinciden  necesariamente con las ideas

 del   Androgen  Insensitivity  Syndrome

        Group[1] (AISSG).

 

 

Muchos miles de mujeres en todo el mundo padecen de un desorden denominado Síndrome de Feminización Testicular o "Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos" (SIA). Este síndrome tiene enorme interés porque constituye una prueba irrefutable (a pesar de que no lo acepten así algunos jueces y abogados) de que hay mujeres que pueden tener genes "X Y", un hecho que reviste grandísima importancia para las personas transexuales de Hombre a Mujer (HaM), genéticamente "X Y".

              Las mujeres que padecen SIA tienen toda la apariencia y se perciben a sí mismas como auténticas mujeres, y oara efecto de todos los aspectos prácticos -sociales, legales, etc.- ellas son mujeres, a pesar de que tienen de nacimiento testículos y cromosomas "X Y", y que nunca podrán concebir hijos. El descubrimiento de que ella es una "mujer" con AIS, pero que también es, al mismo tiempo, genéticamente "hombre", no suele suceder sino hasta la pubertad, cuando no se presenta la menstruación y el examen ginecológico revela el síndrome[2].

            A diferencia de lo que sucede con las mujeres transexuales de HaM, ninguna instancia jurídica ha objetado nunca el derecho de las mujeres con SIA a contraer matrimonio legal y adoptar niños, aduciendo que, en realidad, se trata de personas consideradas genéticamente como "hombres". Pese a ello, una mujer adulta con SIA es somáticamente -interna y externamente- casi idéntica a una mujer transexual de HaM que haya sido sometida a tratamiento hormonal y quirúrgico antes del inicio de su pubertad. Por lo tanto, en este caso aparece claramente una muy importante y flagrante injusticia.

           

ANTECEDENTES MÉDICOS DEL SIA[3]

 

Todos los fetos, ya sea genéticamente macho ("X Y") o hembra ("X X"), inician su desarrollo con igual capacidad para desarrollar un sistema reproductivo de macho o de hembra. En el caso de un feto con SIA, concebido con cromosomas sexuales masculinos ("X Y") y testículos embrionarios normales (denominados gónadas fetales), en un momento dado comienza a producir andrógenos masculinizantes. Sin embargo, el Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos -una rara condición que porta el cromosoma "X"- impide que el feto desarrolle las receptores especializados sensibles a esas hormonas masculinas, de manera que el cuerpo del feto es incapaz de "percibirlas" o reaccionar a sus efectos. Al no contar con los efectos de estos andrógenos, sus genitales externos se desarrollan más apegados al modelo femenino que al masculino. Lamentablemente, otra hormona producida por los testículos fetales suprime al mismo tiempo el desarrollo de los órganos internos propios de la mujer (útero y ovarios).

            Hay dos tipos de SIA: la mayor parte de las chicas (90%) tienen órganos sexuales externos perfectamente desarrollados con la morfología propia de la mujer, pero carecen de útero o vagina superior. Esta condición se conoce como "SIA Completo" (técnicamente SIA Grado 7 y 6 ó SIAC). Las demás chicas tienen un "SIA Parcial" (SIAP) y la apariencia de sus genitales externos se ubica entre un aspecto por completo femenino (SIA Grado 5) y completamente masculino (AIS Grado 3).[4] 

            En los casos de Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos Parcial (SIAP), el feto manifiesta un cierto grado de respuesta a la testosterona, de ahí el calificativo "parcial". Frecuentemente las niñas con SIAP nacen con genitales morfológicamente ambiguos, por lo que no resulta claro si se trata de una niña o de un niño. Si el clítoris es demasiado grande puede tener el aspecto de un pequeño pene, y si ciertos cambios en los labios [mayores de la vagina] los hacen parecer como un escroto, es posible operar quirúrgicamente para reducir el tamaño del clítoris. Sin embargo, muchos especialistas objetan firmemente cuándo es oportuno proceder a la operación, e incluso si es conveniente realizarla, puesto que la cirugía de clítoris puede más tarde inhibir la sensibilidad sexual, lo que bien puede tener efectos dramáticos en las relaciones íntimas de la mujer adulta.

            Todas los bebés con SIAC, y la mayor parte de los nacidos con SIAP, son educados como niñas, puesto que como machos serán infértiles, su pubertad será de tipo femenino y no serán capaces de funcionar sexualmente como hombres, mientras que si lo serán como mujeres.

            En algunos tipos de SIAP (SIA Grados 1 y 2), la deformación genital es tan mínima que se considera que el recién nacido es niño. Es probable que durante la pubertad se manifieste, con frecuencia en forma inesperada, un excesivo crecimiento de los senos, pero que puede ser resuelto por medios quirúrgicos y el adulto con esta clase de SIAP puede incluso ser fértil como macho.

            Los datos disponibles más precisos de la incidencia de SIAC son los que arrojó el análisis de un archivo de pacientes, realizado en Dinamarca en 1992, determinando un índice de 1:20,400 nacimientos con genes "X Y". El estudio sólo incluye casos hospitalarios, por lo que es de suponerse que el índice de incidencia sea muy probablemente más elevado. Los casos de SIAP parecen ser diez veces menos frecuentes que los de SIAC.

            En su excelente libro, recientemente publicado, Sexing the Body: Gender Politics and the Construction of Sexuality[5], Anne Fausto-Sterling sugiere que la incidencia real de SIA es de 1:10,000, lo que implicaría que, tan sólo en el Reino Unido, habría unas 3,000 personas (hombres y mujeres) con SIAC o SIAP. Puesto que las investigaciones y los grupos de apoyo únicamente han localizado alrededor de 500 pacientes en Inglaterra, resulta evidente que ahí existe un importante problema aún desconocido.

 

PUBERTAD

 

Durante su pubertad, las chicas con SIA se desarrollan conforme a patrones femeninos debido a que sus testículos ocultos producen suficientes estrógenos para inducir la aparición de senos, caderas y hasta genitales externos, etc. de mujer. En caso de ablación testicular previa, se administran dosis más elevadas de estrógenos a los 12 años de edad. El cuerpo de una chica con SIA no se desarrolla en forma masculina durante la pubertad, sino que claramente lo hace conforme a las líneas propias de la feminidad, dando a su cuerpo de adulta una apariencia idéntica a la de una mujer genéticamente "X X".

            Poco antes de que comience la pubertad, con frecuencia se practica una orquidectomía para eliminar los testículos -sobre todo para evitar el riesgo de desarrollar cáncer-, y se inicia una Terapia de Sustitución Hormonal (TSH) para remplazar el estrógeno que producen los testículos.[6]

            En cuanto a su apariencia general, su cuerpo casi siempre llega a ser decididamente femenino, con la distribución del tejido adiposo subcutáneo propio de una mujer y un generoso busto con grandes senos, pero con pezones pálidos, poco desarrollados como los pechos juveniles, lo cual es indicativo de SIA.

            Las chicas con SIAC pueden no desarrollar vello púbico ni vello auxiliar (AIS Grado 7) o bien desarrollarlo en forma muy escasa (Grado 6).

 

ORIENTACIÓN SEXUAL

 

Estudios al respecto aparentemente han encontrado que la mayoría, no todas, las mujeres con Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos Completa (SIAC) no tienen ningún problema en cuanto a su identidad de género y se consideran a sí mismas como mujeres, sin la menor ambigüedad, y frecuentemente llevan una vida sexual normal. En términos estadísticos, sus preferencias eróticas por la heterosexualidad, la bisexualidad o el lesbianismo no difiere del las inclinaciones de las mujeres en general.

            Es preciso reconocer, sin embargo, que las mujeres con SIA tienen factores físicos y psicológicos que pueden predisponerlas a padecer disfunciones sexuales, por ejemplo, vaginas anormalmente cortas, incapacidad para responder a los andrógenos y preocupación o ansiedad con respecto a su condición, todo lo cual puede ir en detrimento de su autoestima, la aceptación de sus cuerpos, su sensualidad y su funcionamiento sexual. Hay por lo menos una investigación que encontró que entre mujeres con SIAC es común la disfunción sexual, en particular en lo que se refiere a dificultad para la penetración vaginal, infrecuentes relaciones sexuales y falta de comunicación.

            El análisis muy general de biografías y artículos publicados en Internet por mujeres con SIA o escritos acerca de ellas indica que, aunque muchas están casadas o claramente atraídas por los hombres, una proporción sorprendentemente elevada tiene una orientación bisexual o lésbica, pero es muy probable que estos datos no sean del todo confiables, sobre todo al compararlos con la situación real. Dando un amplio margen de especulación, es posible que la inclinación por la bisexualidad o el lesbianismo sea más frecuente entre las mujeres con SIAC que entre las que padecen SIAP, las cuales muchas veces han tenido que enfrentar, a muy corta edad, mayores presiones sociales, físicas y biológicas que pueden haber afectado la percepción de su propia identidad psicosexual. Estas dificultades bien pueden provocar que esta clase de mujeres esté más dispuesta a inforar abiertamente su situación y adoptar una actitud activista, que el mucho más numeroso grupo de mujeres más afortunadas, heterosexuales y con frecuencia felizmente casadas, que son reacias a dar a conocer su condición de SIA.

 

S E X O[7]

 

Los genitales externos de la mujer con SIAC son absolutamente idénticos a los de una mujer normal, tanto en apariencia, como en estructura y sensaciones. Si ella tiene una adecuada profundidad vaginal, nada impide que goce con su cónyuge de relaciones sexuales tan placenteras como las de cualquier pareja. Pero para una mujer con SIAP, la cuestión puede no ser tan sencilla, a pesar de que los actuales procedimientos de genitoplastía feminizante pueden "corregir" las anomalías de los genitales externos, logrando convertirla en toda una mujer indistinguible de las demás.

            Algunas chicas con SIAC pueden tener vaginas cortas -con sólo de 5 a 6 cms. de profundidad, lo que equivale a la mitad de la longitud promedio, aunque los casos varían considerablemente-, con su extremo interior cerrado, pero muchas chicas con SIAP incluso carecen de tal condición limitada, razón por la cual la mayoría tiene que hacer más profunda su vagina antes de poder tener un coito vaginal. Por lo general, el mejor método consiste en la dilatación, para lo cual un médico o enfermera enseña a la joven cómo usar un instrumento, llamado dilatador, que ejerce presión contra las paredes interiores de la vagina. Antes de iniciar semejante tratamiento de dilatación vaginal, la chica debe sentirse psicológicamente preparada, lo que sucede normalmente hacia una edad entre 15 y 20 años. Después de algunos meses de ejercicios diarios, la vagina se hace más profunda y ancha, posibilitando la penetración vaginal. También es posible aplicar procedimientos quirúrgicos para adaptar la vagina, pero como la cirugía conlleva más complicaciones, es preferible evitarla siempre que la dilatación sea posible.

            Algunas chicas y mujeres con SIAC y casi todas las que tienen SIAP nacen con una obstrucción parcial de la apertura vaginal, así como con un pene/clítoris demasiado desarrollado. Antes de iniciar los procedimientos de dilatación, ellas necesitarán proceder a una operación sencilla para abrir quirúrgicamente sus vaginas, si eso no se ha hecho previamente. Si así lo desean, en esa oportunidad también es posible reducir el tamaño de sus penes/clítoris.

 

REPRODUCCIÓN E HIJOS

 

Puesto que las mujeres con SIA carecen de útero y ovarios, no producen óvulos y, por lo tanto, son incapaces, desafortunadamente, de menstruar y de embarazarse. En otras palabras, no pueden de ninguna manera concebir ni tener hijos biológicos. Los nuevos tratamientos en el campo de la fertilidad comienzan a ofrecer a las mujeres con SIA, que desean desesperadamente tener sus propios hijos, remotas esperanzas para un futuro distante, por lo que hoy en día, si una mujer con SIA y su esposo desean ser padres, la adopción es probablemente la mejor de las opciones. Alternativamente, algunas parejas se inclinan por recurrir a las tecnología de Fertilización in vitro (FIV) que consiste en fertilizar óvulos donados con esperma del marido e implantar el embrión en una madre supletoria en quien se lleva a término la gestación.

 

APARIENCIA

 

Las mujeres con SIA tienen una apariencia perfectamente femenina (su fenotipo [sic] técnicamente es de mujer). Las investigaciones al respecto han hallado que la morfología de sus cuerpos casi no difiere de la de las mujeres normales, y únicamente tienden a tener medidas corporales un poco mayores, pero con tendencia a poseer cuerpos más esbeltos. La razón de tal peculiaridad se supone obedece a que la forma del cuerpo es controlada por los estrógenos, mientras que el cromosoma "Y" es el principal responsable del crecimiento, y la ausencia de andrógenos tendría sólo un mínimo efecto adicional.

              Las mujeres post-púberes con AIS son típicamente más altas que la media de las mujeres, promediando 171.5 cms., o sea apenas unos 3 cms. menos que el promedio de estatura de los hombres, pero aproximadamente 8 cms. más que el promedio de las mujeres. No obstante, estas observaciones se basan en el estudio de mujeres adultas a quienes, por lo general, no se administraron estrógenos ni siguieron Tratamientos de Sustitución Hormonal (TSH) durante su infancia. Tales tratamientos adelantan en las chicas con SIA el término del proceso de desarrollo en los cartílagos de crecimiento (las partes cartilaginosas que se encuentran en los extremos de los huesos del niño precisamente para permitir el crecimiento óseo), evitando con ello que su estatura llegue a ser excesiva en su edad adulta. La actual generación de jóvenes con AIS que están llegando ahora a esa edad se han visto beneficiadas con el oportuno tratamiento a base de aplicación de estrógenos suplementarios, por lo que es de esperar que su estatura promedio será inferior a la de sus predecesoras. De hecho, por lo menos una de ellas se ha quejado de su corta estatura de 1.55 m. debida a su temprana TSH. [8]

            Se presentará también una leve masculinización esquelética con brazos y piernas proporcionalmente más largos, así como pies y manos más grandes que el promedio de las mujeres "X Y" [sic], y dientes más parecidos en tamaño a los de los hombres[9].

            Gracias a la ausencia de efecto de los andrógenos, la chica no padecerá las molestias del acné ni sufrirá calvicie prematura, además no tendrá, o tendrá muy poco, vello púbico ni, en general, vello corporal.

            Resumiendo los efectos somáticos que experimentan las mujeres con SIA, ellas tienden a ser excepcionalmente bellas, con estatura por encima del promedio femenino, con largas piernas proporcionales a su estatura, busto generoso, sonrisas luminosas, piel en extremo clara y cabelleras abundantemente lujuriosas. Un documento describe que "casi siempre son voluptuosamente femeninas"; otro informe afirma que "algunas personas con el síndrome se ven como mujeres... 'mama mía!'", y John Money y A. Ehrhardt, en su famoso libro Man and Woman, Boy and Girl[10], observan que las chicas con SIA suelen tener "una muy atractiva apariencia de mujer".

            No es sorprendente que se haya reportado que "debido a que ellas [las mujeres con SIA] son excepcionalmente bellas, es frecuente encontrarlas en trabajos que reditúan muy altos ingresos a las mujeres con figuras atractivas, tales como modelaje, actuación o prostitución".

            Lo anterior coincide con otros estudios sobre el SIA. Uno de ellos, por ejemplo, encontró que varias top models  de alta costura y dos muy conocidas actrices de Hollywood (cuyo nombre se reservó) tenían el SIA. Un estudio australiano concluyó que "muchas de estas chicas trabajan como modelos". Otra investigación documentó que una de las jóvenes estudiadas era la modelo (aunque no dio su nombre) de un fotógrafo famoso, dos más eran azafatas y otra era prostituta. "En el lejano oeste, las mujeres con SIA fueron las más populares en el gremio de las prostitutas -observa Vikki Huffnagel, una ginecóloga-obstetra californiana que atiende a pacientes con SIA-. Ellas son altas, espigadas, muy atractivas y no pueden tener hijos".

No obstante los comentarios anteriores, es sin duda una gran exageración considerar que todas y cada una de las mujeres con SIA son potenciales súper-modelos, aunque es cierto que los rasgos fisiológicos propios del SIAC, por lo menos pueden muy probablemente, en promedio, aumentar el atractivo sobre los hombres de las mujeres que lo tienen.

 

MUJERES CÉLEBRES CON SIA[11]

 

La primera alusión a una mujer que aparentemente padecía del Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos aparece en el Talmud, un libro que data del año 400 a.C. Entre las mujeres con SIA históricamente destacadas están Juana de Arco, la reina Isabel I de Inglaterra y la Sra. Wallis Simpson.

            En un texto publicado en el Daily Telegraph el 21 de noviembre de 2001, Sam Berris, profesor emérito de la University College of London, especuló acerca de la posibilidad de que la Virgen María hubiese padecido del Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos, pero con diferenciación de sus genitales. Declaró que para una persona con semejante constitución es posible desarrollar un útero y producir un óvulo. "Si esto hubiera sucedido [en el caso de la Virgen María], y el óvulo hubiera comenzado a duplicarse por partenogénesis al mismo tiempo que se diera una nueva mutación regresiva respecto a la recuperación de la sensibilidad a la testosterona, tendríamos el caso de una mujer, aparentemente normal, dando a luz a un hijo, pero sin la participación fecundadora de ningún hombre.

            En los Estados Unidos, en el tristemente célebre caso conocido como el de la "Dalia Negra" probablemente intervino el SIA. Elizabeth Short -también conocida como la Dalia Negra- era una hermosa joven de 22 años, incipiente actriz, cuyo cadáver fue encontrado en Los Ángeles horriblemente mutilado en 1947. Nunca se llegó a aclarar su horrible crimen, pero una de las líneas de investigación supuso que el asesino podría haber sido un pretendiente que habría montado en cólera al comprobar que la chica no podía tener relaciones sexuales porque su vagina estaba subdesarrollada. Quienes la conocían declararon que Elizabeth nunca había menstruado, aunque de todos modos usaba toallas sanitarias para disimular su condición. Todo parece indicar que ella padecía lo que en la actualidad conocemos como Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos.

            Como antes se ha dicho, la literatura médica con frecuencia menciona que varias muy famosas actrices y modelos tienen SIA, al grado que un reporte llegó a la muy poco probable conclusión que el 80% de las "súper-modelos" padecen de esta condición.

            Por obvias razones, las mujeres con SIA son reacias a admitir o confirmar su deficiencia. Igual sucede con las chicas a quienes erróneamente se les atribuye padecer de SIA. Lo más probable es que se nieguen a la indignidad de someterse, con objeto de refutar esa suposición, a exámenes médicos y análisis de cariotipo para determinar la posible presencia de genes "X Y". Esa clase de especulaciones -por lo general fundamentadas en tan pobre o insignificante evidencia como la de no haber tenido hijos-, es tan sólo materia de escandalosas noticias en revistas y periódicos amarillistas o en Internet. Un mensaje electrónico, por ejemplo, afirmaba que Marilyn Monroe, uno de los símbolos sexuales más desatacados de las últimos tiempos, había tenido SIA; otro ponía en duda la condición de Caroline Corr, del grupo irlandés The Corrs, pero, en su caso, su embarazo y ulterior nacimiento de su hijo, en Febrero de 2003, echó por tierra la hipótesis de su atribuido SIA.[12]

   Rumores persistentes corrieron acerca de la modelo Cindy Crawford. Aparentemente tuvieron origen a mediados de la década de los '90, cuando alguien asoció su excepcional figura, sus supuestas inclinaciones lesbianas y el no haber tenido hijos para deducir que Cindy tenía SIA y "genes masculinos". El cuerpo de  ella, como el de la mayor parte de las súper-modelos, tiene las proporciones causadas por el síndrome, pero el haberse embarazado y dado a luz a su hijo, en 1999,  desmintió los rumores.

            Con frecuencia se cita a la actriz Jamie Lee Curtis como ejemplo de los efectos del SIA, a pesar de que ella nunca ha confirmado tenerlo. Uno de los reportes indica que nació con SIA parcial, del Grado 3, en cuyo caso Jamie Lee hubiera requerido una intervención quirúrgica, semejante a la indicada para transexuales HaM, para normalizar sus genitales sobre el modelo femenino y elaborar una neo-vagina. Conviene aclarar que los dos hijos de la actriz son adoptados.

            Se ha dicho que Kim Novak, la suprema belleza de la sirena cinematográfica de los '50 y los '60, también padeció del SIA. Si se considera la pléyade de amantes y esposos que tuvo, y las escasas posibilidades médicas de que se disponía en esos años, lo más probable -en caso de que se confirmara su condición- es que Kim hubiera nacido con SIA completo, Grado 6/7, y una profundidad vaginal adecuada para la plena penetración.

 

LOS DEPORTES Y LAS MUJERES CON SIA

 

Se ha observado que las mujeres con SIA suelen ser extraordinariamente aptas para los deportes o, al menos, que ellas suelen inclinarse hacia las actividades deportivas mucho más que las demás mujeres. Mujeres atletas del más alto nivel, al ser sometidas a análisis de sexo, se descubrió que tenían SIA, al grado que la incidencia del síndrome en las atletas de nivel internacional que padecen del SIA es del orden de 1:500. En la actualidad, esta condición ha despertado un interés considerable, al grado de postular que la condición de SIA Competo representa un valioso modelo para los resultados femeninos en los deportes.

            Desde antes de la Segunda Guerra Mundial comenzó a ser motivo de inquietud -a veces justificadamente- la auténtica "feminidad" de algunas atletas altamente exitosas en las competencias. Al principio se aplicaron métodos relativamente primitivos para detectar a los machos impostores participantes en los principales eventos deportivos; pero, a partir de 1968, fueron sustituidos por baterías de pruebas para verificar el género femenino (o más correctamente el sexo fisiológico) por medio de la comprobación de la ausencia ya sea del cromosoma "macho" "X Y" o, simplemente, de la ausencia del gen "Y". Lamentablemente, estas pruebas identificaban como macho a las atletas que poseían un modelo cromosómico "X Y", pero que, aparte de tal característica, eran incontestablemente femeninas. Las mujeres con AIS pertenecen a esta última categoría a pesar de que, irónicamente, su insensibilidad a los andrógenos, tanto completa como parcial, significa que, a diferencia de las demás mujeres, ellas son naturalmente resistentes a los benéficos efectos de incremento de fuerza de la testosterona. Una práctica común del desaparecido bloque soviético consistía en atiborrar a sus mujeres atletas de hormonas masculinas, procedimiento que no funciona para las mujeres con AIS. "Es una locura completa pensar que una mujer con SIA tiene alguna ventaja en los deportes -explica Sherri A. Groveman, que coordina un grupo de apoyo a personas con SIA-. En realidad, estamos en condiciones desventajosas. Bien puedo administrarme esteroides a lo largo de todo el día, pero -lo que no ocurre con las demás mujeres- yo no conseguiré desarrollar así mi masa muscular, porque mi cuerpo no responde a los andrógenos". Si acaso las mujeres con SIA gozaran de alguna ventaja en los deportes, es probable que eso se debiera a que con frecuencia tienden a ser más altas y a que su estructura esquelética es más parecida a la del macho que a la de la hembra, aunque la distribución de su grasa corporal y musculatura sea siempre típicamente femenina.

            Durante los Juegos Universitarios Mundiales de 1985, celebrados en Kobe, Japón, la corredora de obstáculos española María José Martínez Patiño no pasó el examen de identidad femenina debido a tener el SIA. Ya en camino de la pista para su primera carrera, se le dijo que debía simular una caída y abandonar la carrera o, en caso contrario, su condición sería "filtrada" a la prensa. Ella no aceptó la coacción: ganó la carrera, aunque se colapsó tras cruzar la meta. Al día siguiente, su historia estaba en la primera página, a ocho columnas, de todos los periódicos. Al regresar a España, había perdido su beca universitaria, lo mismo que a su novio. "Yo sabía que era una mujer, incluso desde la perspectiva de la medicina, pero sobre todo, ¡Por vida de Dios!, mujer a mis propios ojos -declaró entonces María José a un periodista-. Si yo no hubiera sido una atleta, mi feminidad nunca habría sido puesta en tela de juicio". Lo mismo sucedió durante las Olimpiadas de 1988, cuando a una mujer tenista, del más alto nivel, se le prohibió competir cuando su condición fue descubierta de la misma manera. En los Juegos Olímpicos de Barcelona, en 1992, cinco de las 2,406 mujeres analizadas, fueron determinadas como "machos", todas ellas con algún grado de SIA. En los Juegos de Atlanta, ocho mujeres de 3,387 resultaron no ser mujeres, cuatro de ellas con SIAC y tres más con SIAP.[13]

            Sin embargo, la importancia de la autentificación de género (análisis de sexo) para atletas recientemente se ha debilitado tras intensas campañas en contra de ella. En la actualidad, la mayor parte de los organismos deportivos ha tenido que reconocer oficialmente que cualquier supuesta ventaja de que pudiera gozar una mujer con SIA como consecuencia de su condición de "macho", por poseer genes "X Y", resulta muy insignificante comparada con los efectos de las drogas ilegales que incrementan el desempeño, como son los esteroides, en todas las mujeres, sean estas genéticamente "X X" o "X Y". En febrero de 1999, la Comisión Atlética, del Comité Olímpico Internacional urgió al organismo asociado a suprimir por completo los análisis de sexo y aplicar en su lugar análisis de orina durante las pruebas de laboratorio anti-drogas para descubrir a cualquier "macho" impostor.

            Ya para los Juegos Olímpicos de Sidney, celebrados en el año 2000, los obligatorios análisis de sexo para mujeres fueron afortunadamente abandonados; sin embargo, por desgracia hubo entonces también considerable publicidad en la prensa acerca de dos mujeres brasileñas -la competidora de judo Edinanci Silva y la jugadora de Volley Ball Erika Coimbra- cuando se "filtró" a los medios que ambas habían nacido con una condición hermafrodita, con genitales masculinos no funcionales, que les habían sido corregidos quirúrgicamente. Muy probablemente ellas eran pacientes de SIA (y, por tanto, en realidad técnicamente pseudo-hermafroditas), y no fueron eliminadas de las competencias. Pero desgraciadamente algunas de sus contrincantes manifestaron su disgusto por tal situación. La atractiva y popular Erika -de 20 años de edad, 64 kilos de peso y 1.80 m. de estatura- sufrió probablemente menos agresiones que Edinanci -más ordinaria de apariencia, de 24 años, 71 Kgs. y 1.75 m.- cuyas contrincantes comenzaron maliciosamente a referirse a ella como "él".

            A pesar de que las mujeres con SIA son ahora totalmente aceptadas en los evento deportivos, por desgracia aún queda por verse qué sucederá con esa aceptación. Con la siempre creciente incidencia de jóvenes transexuales HaM en los deportes de mujeres es indudable que pronto habrá resultados que justa o injustamente provocarán una poderosa presión para que se reintroduzcan los "análisis de sexo", los cuales afectarán a las mujeres con SIA. El criterio que más probablemente prevalezca (VALENTA et al.) es que se condicione la aceptación en los deportes de las mujeres genéticamente "X Y" a que ellas hayan sido sometidas a cirugía genital (por lo menos la ablación de los testículos) antes del inicio de la pubertad y que hayan sido tratadas con terapia hormonal a base de estrógenos desde temprana edad. Algunas mujeres con SIA, pero no todas, podrían quedar incluidas entre quienes pueden satisfacer este criterio sin inconvenientes, puesto que los Protocolos de Tratamiento más ampliamente aplicados impiden la Cirugía de Reasignación Sexual antes de los 18 años de edad. [14]

 

 

 


[1]  Grupo de Apoyo [a pacientes] del Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos. 

[2]  Los dos párrafos anteriores se basan en la literatura de AISSG.

[3] NOTAS DE PIE DE ILUSTRACIÓN:

  • Se dice que Jamie Lee Curtis padece de SIA.
  • Genes "X Y" - ¿Chico o chica?

[4] PIES DE ILUSTRACIÓN:

  • Diana no padece SIA, pero es una "mujer X Y". Se recomienda la lectura de su extraordinaria biografía.
  • Niamh, una maravillosa joven con SIA.

[5] Sexando al cuerpo: Política de género y construcción de la sexualidad.

[6] PIE DE ILUSTRACIÓN:

Estas fotografías muestra en buen desarrollo del busto y la figura típicamente femenina de mujeres con SIA. La mujer (3) mide aproximadamente 1.70 m. y la (4) casi 1.77 m., mientras que la mujer (5) sólo alcanza 1.62 m., muy por debajo del promedio de estatura de una mujer con SIA.   .--   Mujeres (1): Cuatro hermanas   .--  Mujer (2)   .--   Mujer (3)   .--   Mujer (4)   .--   Mujer (5).

[7] PIE DE ILUSTRACIÓN:

                Kira, una mujer "X Y".

[8] PIES DE ILUSTRACIONES:

  • Janel Bishop, una bella chica con SIA, Miss Teen USA 1991.
  • Una atractiva apariencia es típica de la mujer con SIA.

[9] Para más información acerca de las medidas promedio de hombres y mujeres, véase el capítulo correspondiente.

[10]  Hombre y mujer, chico y chica.

[11]  PIES DE ILUSTRACIONES:

  • Juana de Arco (Jeanne d'Arc) .-- Madona con niño, de Leonardo da Vinci (c. 1482) .-- La reina Isabel I de Inglaterra .-- La Sra. Wallis Simpson y S.A.R. el duque de Windsor el día de su boda, 3 de junio de 1937.
  • Elizabeth Short.
  • Las hermosas Corrs Sisters.

[12] PIES DE ILUSTRACIONES:

  • Las hermosas hermanas Corrs
  • Linda Evangelista, Bonnie Pfeifer y Cindy Crawford.
  • Kim Novak.

[13]  PIE DE ILUSTRACIÓN:

Erika Coimbra.

[14]  Para más información o ayuda con respecto al SIA, se recomienda consultar al Grupo de Apoyo para [Personas con] Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos (AISSG, por sus siglas en inglés) que cuenta con un excelente sitio en Internet en http://www.medhelp.org/www/ais/. Se incluye entre los excelentes artículos ahí disponibles un resumen del libro Woman - An Intimate Geography (Mujer - Una geografía íntima), de Natalie Angier,  quien  trata ahí con gran sensibilidad al SIA y a la vida de una mujer con SIA.

Identidades, etiquetas, y clasificaciones.

por Josito
lunes, 07 de julio del 2008 a las 01:16
guardado en

 

"Los seres humanos estamos hechos de palabras"

Dr. Aarón Rangel

Por Natalia Anaya

Grupo Opción Bi

http://www.opcionbi.com/

Las palabras son referentes en varios planos de nuestra vida cotidiana. El lenguaje que se usa en la psicología, la sociología, la medicina etc., se vuelve un instrumento de poder. Esos son espacios de poder que se intersectan de mil maneras en nuestra propias vidas.

Cuando se difunden teorías, conceptos, categorías y conclusiones que producen las ciencias, todos ellos son susceptibles de volverse referentes en la vida de las personas comunes.  Las palabras y conceptos que se construyen o usan sobre sexualidad y género construidos desde la medicina, la sociología o la sexología pueden tener un profundo impacto para muchxs de nosotrxs.

Desde la ciencia positivista el observador es quien debe exclusivamente medir clasificar, diagnosticar, nombrar, pero el observado no, en aras de una supuesta objetividad.  Por otro lado, desde la sexología existencial-humanista el observador deja de serlo y no realiza estas acciones, sino que la persona observada (que deja de serlo) es la experta en sí misma, siempre tomando decisiones considerando los riesgos y su propia  seguridad, dando espacio respetando la subjetividad.

En este contexto, creo que es importante que quienes participan de estas dos visiones acepten que la difusión de las nuevas ideas y su responsable discusión promueven el avance del conocimiento y mayores grados de tolerancia hacia lo diferente.  Esconder, omitir, olvidar o invisibilizar esas nuevas ideas promueven el oscurantismo.  Un diálogo entre las diferentes visiones sería muy enriquecedor.

Las palabras o etiquetas que usamos para definirnos tienen en sí mismas muchas definiciones.  Los lingüistas hablarían de que los significantes tienen muchos significados lo cual nos da una cosa que le llaman polisemia, es decir, muchos significados.  Esto sucede dentro de diversos contextos por país, por región o época.  Muchas de las palabras que usamos en lo que mucha gente denomina diversidad sexual y de género provienen del contexto médico-psiquiátrico (positivista).  También existen varias palabras que buscan dar nombre a lo mismo.  Todo esto ocasiona, al menos para mi, mucha confusión.  Me da la sensación de estar en un mundo parecido a una Torre de Babel; me hace sentir muy insegura y confundida pues al parecer las y los expertos todavía no se ponen de acuerdo y nosotrxs hacemos nuestro mejor esfuerzo para poder encontrar un poco de claridad y usamos lo que lo que nos sirve.

Claro que esto habla de que los términos o etiquetas que usamos para nombrarnos no están acabados, ni nos describen, ni nombran con suficiente claridad y fuerza; nos habla de que tenemos una oportunidad para construir y deconstruir, junto con lxs especialistas, esta terminología.  Yo no descarto trabajar con ellxs ya que pueden ser nuestrxs aliadxs.

Es común escuchar en los contextos de la diversidad sexual incluso de sexólogxs las siguientes frases:

No estoy de acuerdo con usar etiquetas

No me gustan las clasificaciones y las taxonomías

Más aún desde la perspectiva Queer se hace un planteamiento muy interesante y seductor de que las "identidades separan".

Cuando escucho o leo estas aseveraciones pienso que tienen razón hay una parte de mí que está de acuerdo con esas frases.  Pero algo en mi interior me dice que podría ser bueno pensarlas un poco más y me descubro a mi misma como una repetidora irreflexiva de frases.

Descubro que aunque no queramos, aunque no nos gusten, aunque nos parezcan chocantes, las etiquetas están ahí pues son parte fundamental del lenguaje.  Cuando nos decimos mexicanos o mexicanas, oaxaqueñas, chiapanecas, chilangas, etc.; cuando nos decimos mujeres, feministas, activistas, lesbianas, gays, bisexuales, travestis o transexuales; cuando hablamos de jóvenes o de indígenas, en todos estos casos estamos usando etiquetas y clasificaciones y, por supuesto, estamos hablando también de Identidades.

Las etiquetas son señales, signos, coordenadas, avisos, letreros, lugares en donde estamos paradas en el mundo, desde diversas perspectivas y dimensiones. Nos hablan de identidades, roles, gustos, vivencias, cuerpos y deseos.

Pero ¿por qué a veces no nos gustan? ¿por qué nos parecen chocantes?  Bueno pues yo creo que este sentimiento tiene que ver con el quien hace las etiquetas y el para qué se usan.

Me parece que las etiquetas son armas de dos filos ya que pueden ser usadas a nuestro favor o en nuestra contra.  Veamos las dos posibilidades.  Un ejemplo que me gusta usar es el de Adolfo Hitler quien etiquetaba a sus prisioneros con triángulos de colores: judíos, gitanos, discapacitados, homosexuales, etc.  El color rosa para estos últimos.  Estas etiquetas sirvieron para discriminar, separar, señalar, para asesinar.  Las impuso otra persona que se etiquetó a si misma como la etiquetadora máxima y de raza superior por sobre lxs demás.  Fueron etiquetas desde una situación privilegiada de poder para ejercer violencia.

Otro ejemplo. Las etiquetas mujer y hombre son usadas en nuestra sociedades para discriminar separar, violentar, asesinar desde la posición masculina patriarcal.  Podríamos seguir encontrando ejemplos de estas situaciones si revisamos las etiquetas indígena, raza negra, pobre, homosexual, bisexual, lesbiana, travesti, transexual y una gran cantidad de etcéteras.

Las etiquetas están relacionadas con las dimensiones que son relevantes y significativas para nosotrxs según nuestros contextos.  Por ejemplo, a las personas que nacimos en algún país de América Latina se nos impone una etiqueta en los EUA que es la de hispanos.  Esta es una etiqueta que sirve para separar y discriminar, aunque también se ha convertido en una etiqueta que usan las y los hispanos para organizarse y defenderse.  Pero es una etiqueta que tiene sentido allá no aquí.

En cuanto a la diversidad sexual, muchas etiquetas se nos han impuesto desde fuera, desde el poder, con propósito de estigmatizarnos y discriminarnos son algunos ejemplo son: puto, lilo, puñal, machorra, manflora, vestida, indefinidos, promiscuos y otros etcéteras.  Por país hay más variedad.

Lo interesante viene cuando las etiquetas provienen o son apropiadas por nosotrxs las personas etiquetadas.  Cuando el propósito es sentir orgullo por ser lo que somos; cuando lo que queremos es encontrarnos en el mundo entre nosotrxs y hacer grupos, fiestas y orgías; cuando buscamos pareja o parejas las etiquetas son muy útiles.

Desde esta perspectiva, las etiquetas sirven para empoderarnos y crecer en colectivo.  Para encontrar el antro en donde podemos ligar y ser nosotrxs sin que no cuestionen o critiquen, cuando necesitamos encontrar un grupo de apoyo para volverlo nuestra familia escogida.  Las etiquetas nos sirven para nombrarnos y ser nombradas por lxs otrxs, para ser conocidas, reconocidas y visibilizadas.  Las etiquetas son nombres que nos ponen en el mapa.  El feminismo de los setentas nos heredó una frase poderosa: Lo que no se nombra no existe.

Quiero insistir en el aspecto de la apropiación de las etiquetas que nos son impuestas desde afuera para discriminarnos.  El triángulo rosa lo impuso Hitler a los homosexuales pero ahora algunxs lo hacemos nuestro como uno de nuestros símbolos de orgullo.  Otro ejemplo es la palabra puto. A mi me encanta la frase de Si soy puto ¿y qué?  La fuerza de esta frase es maravillosa pues habla de nuestra capacidad de apropiarnos del lenguaje discriminador del otro, para hacerlo nuestro y desarmar al discriminador.

Me parece importante decir que nuestras etiquetas nos sirven para construir nuestras identidades y también pueden constituirse en banderas políticas en nuestra lucha por los derechos que nos han ido negados.  La cercanía, solidaridad y alianza estratégica entre distintas identidades es algo posible y deseable, sobre todo cuando comparten situaciones de discriminación y rechazo.

Las etiquetas está muy relacionadas con nuestros clósets y siempre he creído que cada quien administra su clóset como más le convenga y nadie, absolutamente nadie tiene derecho a decidir sobre nuestros clósets.  Quiero repetir una frase que me encanta: Las etiquetas son como los calzones, los uso cuando yo quiero y me los quito cuando quiero.  También puedo permitir que otros u otras me los quiten, pero soy yo quien decide cuándo y a quienes les permito que me los quiten.

Yo en lo personal uso (me pongo) varias etiquetas que me gustan, me empoderan y con las cuales voy por la vida mostrándome orgullosa de quien soy:

Mujer, bisexual, transexual, activista, madre, hija, novia, amante y compañera, entre otras.

 

Algunos conceptos sobre bisexualidad

por Josito
lunes, 07 de julio del 2008 a las 01:13
guardado en

Por Antonio Hernández

Grupo Opción Bisexual

BISEXUALIDAD: Es la orientación sexual que consiste en la atracción sexual y/o afectiva hacia mas de un sexo y/o genero.

¿Erótica y/o afectiva? Algunas personas bisexuales se sienten sexualmente atraídas tanto a hombres como a mujeres, pero sólo se sienten afectivamente atraídas hacia los hombres por ejemplo, o por el contrario se enamoran tanto de hombres, como de mujeres, pero su atracción sexual fuerte es hacia las mujeres, por poner otro ejemplo. En cambio otras personas bisexuales se sienten atraídas tanto sexual como afectivamente tanto por hombres como por mujeres.

¿Mas de un sexo y/o género?, Hay mas de dos sexos, existen las hembras, los machos y muchos estados intersexuales entre ambos. Hay mas de dos géneros y mas de dos formas de expresar el género, los convencionales son "hombres masculinos" y "mujeres femeninas", pero también están los hombres femeninos y andróginos, las mujeres andróginas y masculinas, travestís, personas que no se consideran hombres, ni mujeres (muchas utilizan el nombre de transgéneros o andróginos) y algunas de ellas tratan de no parecer ni hombres, ni mujeres.

Muchos bisexuales se sienten atraídos por hombres y por mujeres pero otros bisexuales por ejemplo se sienten atraídos por hombres y transgeneros pero no por mujeres, en cambio otros bisexuales se sienten atraídos tanto por hombres, como por mujeres y transgéneros, y muchos de ellas sienten que el término bisexual les queda corto y piensan en utilizar otros términos como trisexual, pansexual, omnisexual, pero a pesar de ello, varios de ellos siguen utilizando la palabra bisexual por estar mas posicionada y para que no les pregunten "¿qué es eso?" cada vez que mencionen su preferencia sexual.

BISEXUAL: La persona (hombre, mujer, transgénero, etc.) que se siente atraída afectiva y sexualmente por mas de un genero y/o sexo y se identifica como tal.

BIFOBIA: Rechazo a la bisexualidad y a las personas bisexuales asociándolas con ciertos prejuicios y que puede desembocar desde en burla, ridículo, pasando por exclusión, hasta la negación de derechos humanos, sexuales o reproductivos por mencionar algunos. Se le llama bifobia internalizada a la interiorización de los prejuicios negativos de la bisexualidad por las propias personas bisexuales.

IDENTIDAD BISEXUAL: Muchas personas que se sienten atraídas por más de un sexo y/o genero (ver Bisexualidad) se identifican como bisexuales de una forma política para mostrar el orgullo que sienten por sus sexualidades y afectividades y han creado un movimiento bisexual para la visibilización de la bisexualidad y la lucha por los derechos de las personas bisexuales y en contra de la bifobia (ver Bifobia).

PRACTICA BISEXUAL: Tener relaciones sexuales y/o afectivas con más de un sexo y/o genero (ver Bisexualidad). Muchas personas con practicas bisexuales no se identifican como bisexuales por una variedad de razones entre ellas la bifobia externa e internalizada (ver bifobia). El que haya muchas mas razones para relacionarse sexualmente y afectivamente con alguien aparte de la atracción (como el dinero, darle gusto a alguien, circunstancias, simple calentura) y el factor de decisión de las personas de cuál es el determinante para identificarse de una u otra manera (por ejemplo una mujer que le atraen sexualmente hombres y mujeres pero sólo se enamora de mujeres puede decidir nombrarse lesbiana pues de quién te enamoras es el factor mas importante para ella para decidir nombrarse o bisexual porque tanto lo sexual como lo afectivo es igual de importante para ella).

También muchas personas que se identifican como bisexuales deciden tener relaciones sexuales o de pareja solamente con mujeres o sólo con hombres o sólo con personas transgénero, su identidad bisexual la basan en su atracción que persiste o porque sus relaciones pasadas fueron también importantes para ellas. Por ejemplo un hombre bisexual puede decidir tener una relación monógama con otro hombre y por ello decidir ya no tener relaciones ni con mujeres, ni con otros hombres, las personas bisexuales no necesitan tener relaciones tanto con mujeres como con hombres para sentirse satisfechas.

Entrevista con Natalia Anaya.

por Josito
sábado, 05 de julio del 2008 a las 17:31
guardado en

 Por José Antonio Hernández Reyes

www.opcionbi.com
22 de marzo de 2006.


ENTREVISTADOR: Natalia ¿Cuéntanos por favor como fue que nació la primera inquietud de buscar un grupo bisexual?

NATALIA ANAYA: Estaba estudiando en Ave de México el curso de Sexualidad y Sida (1) y en una de las clases nos pidieron que nos presentáramos y dijéramos algo de nuestra intimidad y una compañera dijo que era bisexual. En ese momento me llegó la palabrita que había estado esperando durante mucho tiempo pues en ese entonces me definía como homosexual y cuando tocó mi turno también dije que era bisexual. Esa compañera y yo nos reconocimos y al final de la clase platicamos acerca de nuestra preferencia y algunas partes de nuestras historias de vida. Fue una grata sorpresa encontrar una persona tan parecida a mí. Ella me contó que coordinaba un grupo que se llamaba, o se llama, TREMUB (Taller Reflexivo de Mujeres Bisexuales) y ahí nació la idea de crear un grupo mixto de personas bisexuales.

ENTREVISTADOR: ¿Y antes de que entraras a este curso ya había en ti esta inquietud de buscar un grupo bisexual o de buscar a otros bisexuales?

NATALIA ANAYA: No existía esa inquietud de buscar a otras personas bisexuales. Mi bisexualidad era muy íntima, era muy mía nada más. Yo vivía muy en el closet y de hecho no me nombraba bisexual pues no conocía la palabra. Pensaba que lo mío era sólo un tipo de homosexualidad muy abierta o relajada pues me siempre me gustaron mujeres y hombres.

ENTREVISTADOR: ¿Y a partir de que hablas con esta chica entonces deciden hacer un grupo mixto? Cuéntanos como fue este grupo, las vicisitudes que tuvieron que pasar, que tuvieron que enfrentar para que iniciara.

NATALIA ANAYA: Empezamos a poner algunos anuncios por ejemplo en la revista Tiempo Libre, a buscar en nuestros contactos a gente que también se identificara como bisexual. Por aquel entonces en "El Taller" (2) había un grupo de chavos bisexuales que se reunían los miércoles y se les invitó. También se puso un apartado postal en el que se recibieron cartas y de esta manera se fueron integrando más personas al grupo. También se integraron quienes pertenecían a TREMUB que se reunían en "el closet de Sor Juana" (3).

ENTREVISTADOR: Me parece muy interesante lo de este grupo de hombres bisexuales en el taller, cuéntanos un poco más de ellos, y si entraron algunos de estos hombres a este grupo.

NATALIA ANAYA: Si entraron al grupo algunos hombres, tal vez fueron como unas tres o cuatro personas. Éramos quienes conformábamos este primer grupo que le llamamos "Caracol, Red Mixta Bisexual". Con este nombre iniciamos este grupo de personas bisexuales con estas personas y otras más que se fueron integrando. Nos reuníamos en casa de una de las compañeras, platicábamos, hacíamos planes y soñábamos en hacer crecer este grupo.

OPCION BI: ¿Y de qué platicaban al principio?

NATALIA ANAYA: Al principio hablábamos mucho de nuestras vivencias personales y cómo nos sentíamos como bisexuales. En aquel entonces yo estaba en el proceso de asumirme plenamente como bisexual, aunque mi preferencia viene desde mi infancia, la había reconocido pero no la aceptaba ante mi misma y no la nombraba. Además yo no había escuchado las historias de otras personas y al compartir nuestras historias de lo que nos pasaba, de lo que nos estaba sucediendo en este proceso de auto aceptación y descubrimiento fue algo muy importante en nuestras vidas. Todo esto me hizo crecer mucho y me dio mucha fortaleza.


OPCION BI: Y al principio, este grupo empezó reuniéndose en casa de su amiga ¿siempre fueron las reuniones ahí?

NATALIA ANAYA: No siempre fueron ahí las reuniones, también nos reunimos en "El closet de Sor Juana". En una de las reuniones en ese lugar platicamos sobre la necesidad de darle nombre al grupo, y fue que bautizamos al grupo como "Caracol, Red Mixta Bisexual".


OPCION BI: ¿Y eran igual número de mujeres que de hombres?

NATALIA ANAYA: Era variable, a veces iban más hombres, a veces más mujeres. Aunque pensándolo bien si iban un poco más de mujeres.


OPCION BI: Cuéntanos un poco del final de este grupo ¿cómo fue que empezó, o por qué terminó? ¿Esta fue una decisión consensuada o simplemente dejaron de asistir a las reuniones o cómo fue?

NATALIA ANAYA: Fíjate que fue un proceso muy interesante. El grupo fue creciendo, fue madurando y se fue modificando a partir de los puntos de vista de las personas que fueron entrando. Algunos se salieron, ya no regresaban, seguramente hacían su vida de otra manera o tal vez el grupo ya les había dado lo que necesitaban, pero siempre llegaban nuevas personas. Por ese entonces ya nos estábamos reuniendo en el Centro Cultural de la Diversidad Sexual. En un principio el grupo estaba enfocado a ser un grupo de reflexión, intercambio de experiencias y de vivencias sobre nuestra propia bisexualidad, pero después nos enfocamos a leer y analizar textos sobre cuestiones de sexualidad y género. Era un grupo que ya se estaba preparando como para algo mucho más, de más análisis, de un nivel más académico. Entonces se fue conformando con otro tipo de personas, llegaron nuevas y en algún momento se planteó la necesidad de cambiarle el nombre. Las nuevas personas decían que había que ponerle otro que fuera diferente con el que se identificaran más y entonces hicimos una lluvia de ideas y llegamos nombre de "Sentido Bisexual" o "Sentido Bi".

OPCION BI: Y entonces digamos que "Sentido Bisexual" fue una etapa siguiente, inmediata de "Caracol Red Mixta Bisexual", ¿no hubo un intermedio entre ambos grupos?

NATALIA ANAYA: No, no hubo un intermedio, se fueron dando los cambios al interior del grupo, el propio crecimiento personal de quienes estábamos en él. Ya no era nada más reflexión a partir de nuestras experiencias, sino comenzar a estudiar cuestiones relacionadas con la sexualidad para poder entender mejor la bisexualidad, el nombre de alguna manera reflejó esa nueva etapa pues estábamos buscando el sentido de nuestra bisexualidad.

OPCION BI: ¿Y también empezaron a estudiar cosas relacionadas específicamente con la bisexualidad en esta etapa de estudio?

NATALIA ANAYA: Así es, empezamos a estudiar algunos textos que empezaban a hablar de bisexualidad, lo que descubrimos en aquel momento es que había pocos y nos costó trabajo encontrar textos que hablaran explícitamente de la bisexualidad. Nos preocupamos por buscar información específica sobre el tema y encontramos que algunos de esos textos hablaban de personas con prácticas bisexuales pero las nombraban como homosexuales. También descubrimos que los textos estaban enfocados a la sexualidad de hombres y la de las mujeres estaba invisibilizada.

OPCION BI: Y esta actividad supongo que tuvo un término, ¿por qué fue?, ¿cómo se dio? Esta actividad de estudio sobre sexualidad en general y sobre bisexualidad específicamente.

NATALIA ANAYA: Quién estaba liderando esta actividad y nos estaba apoyando con los materiales se fue a Canadá a estudiar una especialidad y entonces regresamos a hacer las reuniones de reflexión, a recibir nuevas personas, gente que se estaba auto descubriendo, que se estaba empezado a identificar como bisexual.

OPCION BI: ¿Mientras el grupo de "Caracol", que se convirtió en "Sentido Bisexual" y que estaba en esta etapa de un círculo de estudio, paralelamente también continuaban con la etapa de reflexión o éstas ya no? Y también quisiera que me comentaras si seguían recibiendo nuevas personas, porque por lo que entendí se convirtió en un grupo cerrado en esa etapa.

NATALIA ANAYA: Esa es una pregunta muy interesante porque cuando empezamos a hacer el círculo de lectura, el círculo de estudio, sí llegaban nuevas personas, pero me da la impresión de que cuando llegaban con la búsqueda de descubrirse, de expresar sus historias de vida, de encontrar a alguien con quién compartir el descubrimiento de su bisexualidad o de su propia sexualidad, al encontrar un grupo que era más bien de tipo académico, algunos ya no regresaban. Cuando se concluye esta etapa del círculo de estudio y regresamos a las de reflexión, también empezamos a hacer visitas a grupos, a hablar de la bisexualidad ante grupos de lesbianas y gays y se fue integrando mucha más gente. Empezamos a establecer relaciones y vínculos con otros grupos. Llegaron personas transgénero, llegaron muchos gays, muchas lesbianas a conocer de qué se estaba hablando. Les llamó mucho la atención el grupo y se hicieron reuniones muy interesantes. En ese momento hicimos visitas al grupo de "Eón, Inteligencia Transgenérica" quienes a su vez nos fueron a dar una plática, incluso algunas personas de ese grupo comenzaron a asistir al nuestro. También personas del nuestro comenzaron a participar con otros grupos y se fue dando una relación muy interesante. Visitamos el Grupo Universitario por la Diversidad Sexual, "GUDS", de donde se integró el buen compañero "Toño" (4). Fuimos a "Musas de Metal" de donde también se integró otra compañera, fuimos a "GRUMALE" y a "Nueva Generación de Jóvenes Lesbianas". Hicimos un trabajo muy interesante de intercambio de relaciones públicas y vinculación con otros grupos de la diversidad sexual compartiéndoles nuestras vivencias bisexuales. Yo podría llamar a esta etapa de reflexión y de vinculación.


OPCION BI: ¿Entonces fue que en esta etapa del círculo de estudio cuando se dieron cuenta como que había esa problemática de la falta de un grupo que pudiera apoyar a las personas que iniciaran o que bueno que no iniciaran sino que quisieran un espacio bisexual?

NATALIA ANAYA: Ya lo habíamos visto desde antes porque "Caracol, Red Mixta Bisexual" nació como un grupo de reflexión, de encuentro y de acompañamiento del autodescubrimiento. Pasamos a la etapa del círculo de estudio porque también veíamos que era una necesidad importante, una forma de entender nuestra bisexualidad. Pero además de hacer reuniones de reflexión participamos en algunos eventos, poniendo stands, folletería y mantas.

OPCION BI: En "Sentido Bisexual" estaban en esta etapa de volver a la reflexión y de vinculación, después de estas dos actividades, ¿se hizo alguna otra actividad en "Sentido Bisexual" paralela o como una siguiente etapa?

NATALIA ANAYA: Participábamos en la marcha del silencio por los muertos de SIDA, la marcha de la diversidad sexual, distribuíamos volantes en las marchas, hacíamos las visitas, fue como una especie de etapa de salir del closet como grupo y como preferencia. Claro que también estábamos en la búsqueda de textos y materiales para poder descubrir más y leer acerca de la bisexualidad. Alejandra Sardá (5), nos hizo llegar algunos materiales sobre bisexualidad y transgeneridad que actualmente difundimos dentro del propio grupo de Opción Bi. Digamos que "Sentido Bisexual" termina sus actividades en el momento en que había una gran vinculación, una gran participación en eventos, repartiendo muchos volantes y saliendo del closet, haciendo su grupo de reflexión con el que originalmente había iniciado y en la búsqueda de textos sobre bisexualidad.


OPCION BI: Entonces con lo que comentas, el "Taller Reflexivo de Mujeres Bisexuales" continuó toda esta etapa de Sentido Bisexual, podrías contarme sobre lo que sucedía en este grupo en ese lapso.


NATALIA ANAYA: TREMUB era un taller reflexivo y era un espacio exclusivo para mujeres y a mí me parecía que era muy bueno que hubieran esos dos espacios y que estuvieran trabajando de manera coordinada como grupos hermanos uno mixto y uno específicamente para mujeres.


OPCION BI: ¿Y el que me habías comentado de hombres bisexuales en "el taller" ese ya no continuó cuando comenzó "Caracol"?


NATALIA ANAYA: Que yo supiera ya no, más bien se integró al grupo pero cuando inició la etapa del círculo de estudio se modificó el tipo de personas que participaban en el grupo.

OPCION BI: Bueno había como esta necesidad de un grupo específico para mujeres, ¿alguna vez hubo una necesidad de un grupo específico para hombres?

NATALIA ANAYA: Hubo un compañero psicólogo que también participaba en el grupo de "Sentido Bisexual" y organizó un grupo de hombres con VIH. Él era una persona que había estado trabajando en este tema. Es un grupo que no tuvo mucha participación y tuvo corta duración, tal vez fueron unas seis, siete reuniones.

OPCION BI: ¿Y tuvo un nombre en específico o era como un ala de "Sentido Bisexual"?

NATALIA ANAYA: No se planteó como un ala de "Sentido Bisexual", sino como un grupo independiente, tampoco tuvo un nombre, era como una especie de grupo terapéutico, era como entre reflexión y terapéutico pero no tuvo un nombre.

OPCION BI: OK. ¿Algo que quieras agregar sobre tus experiencias en estos grupos?

NATALIA ANAYA: Me parece que a partir de las experiencias en estos grupos obtuve mucha fuerza al escuchar las diferentes maneras de vivir y de definir la bisexualidad para cada una de estas personas. Todas ellas tenían una gran claridad, mostraban una profunda sensación de ser bisexual desde muy adentro. Descubrí que existían muchas maneras de vivirse bisexual y me sentía maravillada, aprendí mucho, crecí mucho, me dio mucha fuerza.

Después de esas vivencias cada vez que me preguntaban mi preferencia sexual, cada vez que yo decía que era bisexual la gente me decía que lo expresaba con una sonrisa, con alegría, con seguridad en mí misma, con una felicidad de ser bisexual, que hasta la gente me decía, lo dices tan rico que hasta dan ganas de ser bisexual y esto creo que lo logré a partir de las experiencias en esos grupos.

OPCION BI: Pues muchas gracias por compartirnos todas estas experiencias tan ricas.

Notas:

1. En 1997.

2. "El Taller" es una disco bar ubicada en la Zona Rosa (el lugar de la Ciudad de México donde hay más lugares gays), que tiene dos pisos, en uno de ellos no dejan entrar a mujeres. Su primer dueño es un activista gay y de otros movimientos en México.

3. "El closet de Sor Juana" es un espacio donde hay talleres y actividades dirigidas a mujeres lesbianas y un archivo del movimiento lésbico en México.

4. Hace referencia al entrevistador que es parte del grupo Opción Bi y lo fue de Sentido Bisexual.

5. Alejandra Sardá es Coordinadora del Programa para América Latina y el Caribe de la Comisión Internacional de los Derechos Humanos para Gays y Lesbianas (IGLHRC por sus siglas en inglés).

Sobre el blog

Josito

Este es un blog de artículos interesantes sobre la comunidad Lesbiana, Gay, Bisexual, Travesti, Transgénero, Transexual, Intersexual, Queer, feminista, teóricos del género, ...

Ver ficha del blog en OboLog

Login

Comentarios

¿Miss Gay o Miss Travesti? (Los_-_SimpsOn)
Hola, es muy cierto lo que pones en tu blog, es muy alta laignorancia en las personas, veras yo ......(21 sep)
Adolescencia y Bisexualidad. (HERMANOOSO)
Yo de pequeño ,me enamoraba de niñas,pereo luego jugaba a tocarme con mi mejor amigo en casa...Y ......(14 abr)
Formas de bisexualidad (Josito cyborgqueer))
Hola Mauricio.Hay bisexuales que practican la monogamia y otros la poligamia, al igual que ......(29 mar)
Formas de bisexualidad (mauricio)
hola, yo estoy triste pork nose en clasificacion se encuentra mi novio yo soy gay y el bisexual. ......(27 mar)
Felipe Rivas, activista de la CUDS: "Para el sistema es cómodo tener a los gay encerrados en las discos cada fin de semana" (HERMANOOSO)
La verdad es que lso mismo gays no s discriminamos ewntre nosotros mismos,mucha gente discrimina  a ......(12 dic)

Más comentados

La asexualidad y la bisentimentalidad. (2)
 por cyborgqueer Según el diccionario larousse de psicología, asexualidad es la: "Reducción de la ...
Polémico estudio sobre el sexo femenino (2)
ANDY NEWMAN The New York Times Se convoca a la damas a que admiren el esplendor de la forma ...
Formas de bisexualidad (2)
Por Jose S. Cabrera Pérez (cyborgqueer) No solo hay un solo tipo de bisexualidad, cada persona vive ...
Una historia intersex (2)
Artículo de  http://www.intersexualite.org/ Cuando nací, hace casi 34 años, mis padres me anotaron ...
PENSAMIENTOS DE UNA ANARQUISTA BISEXUAL. (1)
   Autora: Liz Híghleyman Fuente: "Bisexual Horizons Politics Histories, Lives". Editado por Sharon ...

Suscripción

Suscríbete al Feed RSS XML

También puedes suscribirte directamente con alguno de los siguientes enlaces:

  • Suscríbete en Bloglines
  • Suscríbete en Google

Enlaces

Carla Antonelli
- Diario Digital de Información Transexual y/o Transgénero e Intersexual.
Artesania leather -postporno-
Blog Post Porno
Grupo de Trabajo Queer
Blog de Kim Pérez
- Sobre transgenerismo, transexualidad e intersexualidad.
La acera del enfrente
Bloque alternativo de Liberación LGTBQ
FELGT
- FEDERACIÓN ESTATAL DE LESBIANAS, GAYS, TRANSEXUALES Y BISEXUALES DE ESPAÑA.
Stonewall Aragón
Maribolheras Precarias